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Atleta máster: “Todavía hay mucho que hacer por nuestro Perú deportivo”

En medio del orgullo peruano por las 39 medallas (11 de oro, 7 de plata y 21 de bronce) y los aplausos y loas de dirigentes del deporte mundial y nacional por la organización de los Juegos Panamericanos, entre ellos del propio presidente de Panam Sport, Neven Ilic, quien llegó a decir que “Tuvimos los más grandes Juegos Panamericanos en la historia de los Juegos Panamericanos”,  el educador y atleta máster, Guillermo Ruíz Guevara, levanta su voz para decir que todavía hay mucho por hacer  por nuestro Perú deportivo y  mejorar donde sea necesario hacerlo, en un artículo titulado “Los Panamericanos; oro y lodo”, publicado en agendapais.com.

En la misma nota, el entendido explica lo significa haber ganado 11 de oro, 7 de plata y 21 de bronce, de la realidad que viven  atletas que quedaron en el camino por múltiples lesiones como en el caso de Inés Melchor y de una frustrada iniciativa para que la Ley de Mecenazgo Deportivo extienda sus alcances a los deportistas calificados que se lesionan y sean auxiliados en el costo de sus tratamientos y revela además la carencia de personal asistencial médico en estadios como el Gálvez Chipoco que deja a su suerte a los atletas que  llegan al recinto para entrenar y que tienen necesidad de atención en caso de una emergencia. Aquí el artículo:

Los Panamericanos; oro y lodo

Por Guillermo Ruiz Guevara

No concluyeron. Y no porque siguen los Parapanamericanos, sino porque la consecuencia de lo mostrado, a la fecha (11 de agosto), trae muchas historias, ejemplos humanos múltiples, éxito de organización, una infraestructura y equipamiento deportivo de calidad que jamás se tuvo y otra infraestructura de edificaciones que servirán para el desarrollo urbano, en Villa El Salvador, en particular.

Foto. Lima 2019

Es preciso repasar lo ocurrido. Quienes recorrieron los pasadizos de los estadios recogieron un exquisito anecdotario, protagonizado por el sacrificio, disciplina y superación indesmayable de los deportistas. Ellos, todos ellos vinieron por una medalla, todos ellos pugnaron, aun a sabiendas que sus marcas o sus recursos eran muy diferentes a los de otros competidores; pero, en medio de ello, el sudor, risas y lágrimas de cada atleta iluminaron el día a día en las distintas pruebas. Unos ganaron, otros alcanzaron en su corazón y en su mente la recompensa de la competencia, pues, para un deportista, su máxima retribución es mostrar su empuje y tesón.

Así vimos el rostro de los competidores, en el jadeo de su respiración, en el gesto por superar su máximo rendimiento, en la perseverancia para llegar a la meta, aunque sus músculos estallen.

La cara fatigada de Gladys Tejeda, durante la carrera y cerca de la meta, pasó desapercibida para muchos, que vitoreaban su arribo en primer lugar, ¿Saben cuántas horas de sacrificio y resignaciones antecedieron a su victoria en el maratón? Ella, con seguridad, sintió mucho más satisfacción que la medalla de oro por el regalo de una casa que se la dedica a su madre y por los coros de reconocimiento y alegría que demostraron los asistentes a la clausura de los Juegos, cada vez que ella aparecía en el vídeo que se expuso.

Foto: Lima 2019

Tenemos 39 medallas, 11 de oro, 7 de plata y 21 de bronce. En el 2015 tuvimos 12 medallas, 3 de oro, 3 de plata y 6 de bronce, ¡Ahora, poco más del triple! ¿Saben lo que eso significa?

Ensayo algunas respuestas:

1.      Ascendimos en calidad de preparación deportiva.

2.      Tenemos ejemplos que lucir ante los niños y jóvenes. Una nación con héroes es una nación que se enaltece.

3.      Sí se puede, ya no es una arenga, es una realidad vivida a costa de corazones y espíritus que se ennoblecen en el esfuerzo.

Cita al margen, hay atletas que nos enorgullecen y lo hacen sin la remuneración monetaria de deportes donde el economicismo deteriora o condiciona el valor del sacrificio.

La lista de atletas abnegados es amplia, se citan algunos nombres más, del ámbito del atletismo, a Christian Pacheco (42Km) que ganó oro en su competencia; y Rina Cjuro (3mil metros con obstáculos), que marcó nuevo récord nacional, al igual que Kimberly Cardoza (400m planos). Otros, como Paulo Herrera, Margarita Núñez, Mario Bazán, Yuri Labra, Marco Vilca, Ximena Zorrilla, Lizayda Valdivia, Gladys Machahuay, Paola Mautino, Triana Alonso, Andy Martínez, en diversas pruebas hicieron su mejor esfuerzo.

Lima 2019

En la prueba de 5000 metros planos, el atleta peruano José Luis Rojas tuvo un desempeño que merece destacarse. Sus marcas previas eran inferiores a las de sus rivales, no obstante, luchó sin desmayo tomando la delantera hacia la tercera vuelta y tratando de llevar un paso a su medida. Sobre los tres mil metros, el atleta boliviano vino del último puesto y pasó para imponer un ritmo fatal, así, el resultado se inclinaría en quiénes respiraran mejor los últimos metros, tuviesen piernas más largas (cuando el cansancio afecta por igual, se benefician los que ganan centímetros en cada paso). En los últimos ochocientos metros, Rojas, se empeñó por pasar a la delantera, consiguiéndolo y permaneciendo en esa posición desde los últimos 600 metros hasta los últimos 250 metros. No fue una faena simple, tal decisión fue la de un espartano que sabía que era la gloria o dejar el alma en el intento. Un empeño que merece destacarse.

Rojas expuso su físico, la carrera tuvo un planteamiento ligero, exhausto, todos los competidores llegaron a la última vuelta con los rostros desencajados. Así es una competencia de este tipo, nadie guarda nada. Pero quedaron lejos del récord para la distancia, debido al paso impuesto en la prueba.

Llegamos al final de los Juegos, el atletismo hizo su lo suyo, oro en dos pruebas, bronce en otra, dos récords panamericanos (en el maratón), cinco nuevos récords nacionales. Y, en este marco, ¿Es la Federación Peruana de Atletismo (FPA) la entidad que merece el esfuerzo de los atletas peruanos? A simple vista: ¡NO! Rotundo.

Meses atrás, un desmanejo administrativo colocó a Gladys Tejeda al borde de no participar en una prueba internacional, representando a Perú. Una casualidad permitió corregir el error.

Para llegar a los Panamericanos, varios atletas quedaron en el camino, múltiples lesiones los dejaron fuera de los controles previos o, como en el caso de Inés Melchor, fuera de los Juegos. Esto, en buena cuenta, sucede, los atletas no son de fierro; pero si ocurren las lesiones sin que la FPA haya tenido un rol previsor, haya cautelado la salud de sus deportistas, haya provisto lo necesario para que entrenen y sean atendidos de la mejor forma, entonces, esa entidad está lejos de merecer el éxitos de los hombres y mujeres que pusieron lo suyo sin el apoyo institucional. Más aun siendo un compromiso internacional, en casa, donde todos tenían la obligación de asumir las exigencias necesarias para alcanzar la mejor representación.

Y se cita esto, que es el lodo, en esta ocasión, porque así como en el atletismo hay muchos deportistas lesionados en diversas disciplinas, que quedaron en el desamparo, a pesar de esforzarse por su país.

Los deportistas lesionados asumen el tratamiento con su peculio, médicos, medicinas, terapias y hasta incapacidad para laborar como consecuencia de las afecciones, que deben enfrentarlas por su cuenta y riesgo.

El caso de Melchor está a la vista. Hay muchos más.

Hace un año, aproximadamente, se entregó al presidente de la FPA una iniciativa para que la tramite ante las autoridades correspondientes a efecto de modificar la Ley de Mecenazgo Deportivo, la que permite a las empresas contribuir con los deportistas y beneficiarse en sus impuestos. El propósito de la propuesta era que tal contribución se extienda a los deportistas calificados que se lesionan, para que sean auxiliados en el costo de sus tratamientos. Según el señor Gustavo Cárdenas, presidente de la FPA, tal documento lo envió a la congresista Paloma Noceda, mencionándole ella que estaba siendo estudiado; lo sigue estando.

Foto: Lima 2019

Bueno, pasaron los Panamericanos. ¡Extraordinaria organización! Lo que no excluye mejorar donde sea necesario hacerlo.

Se conoce de atletas, como Zendio Daza, que desde los 14 años se preparó con la ilusión de traer medallas de oro para Perú, lo hizo, ganó varias pruebas internacionales, hasta que a los 20 años la leucemia lo detuvo. Y asumió el tratamiento de su salud en medio de su precaria economía. ¿Y la FPA? ¿Y el Comité Olímpico? ¿Y las leyes peruanas?

A comienzo del año anterior, en el estadio Gálvez Chipoco, de Barranco, un atleta máster se desplomó sobre la pista atlética, murió a los pocos minutos. En el estadio no hay médicos ni paramédicos cuando entrenan los atletas, en ninguna pista atlética del país los hay. Tampoco había un desfibrilador para casos de emergencias cardiorrespiratorias.

No se trata de desmerecer la organización de los Panamericanos. No, estuvo bien hecho. Pero aún hay mucho en que mejorar por nuestro Perú deportivo.

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