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EE.UU.: no todo es coro entre los demócratas en torno a Maduro

Por Gilberto Anticona

A la hora de opinar en torno a las sanciones económicas-administrativas al régimen de Maduro en Venezuela, además de reconocer al gobierno interino de Juan Guaidó, no todo es homogéneo entre los demócratas.

Hay quienes como el senador Bernie Sanders y la representante Alexandra Ocasio-Cortez tienen sus puntos de vista particulares en torno al inefable Maduro, y por supuesto a las propuestas de parte de Trump para aislar al gobierno venezolano.

Sanders, por ejemplo, si bien ha manifestado que Maduro ha violado la Constitución de su país, puso sus reparos sobre la intromisión de Trump en el país llanero, pues según él, Estados Unidos “tiene una largo historial de intervenciones en el continente latinoamericano.

Una de parlamentarias más jóvenes de los demócratas y representante por Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez (29), fue más que concluyente con respecto a reconocer el estatus de presidente interino a Guaidó. “Estados unidos no debe ungir al líder de la oposición en Venezuela en medio de un conflicto interno”, ha manifestado.

Y para que no queden dudas de que entre los demócratas las voces unánimes en torno a Venezuela y Maduro distan de ser un coro monocorde, la novísima congresista por Minnesota, Ihan Omar, ha denunciado un probable golpe de Estado respaldado por Estados Unidos en contra de Venezuela.

Opiniones suigéneris

Los camaradas del partido demócrata tienen sus opiniones suigéneris, lo que ha servido para que los radicaloides de derecha dentro de su organización política y también entre republicanos y opinantes del establishment mediático conservador, digan que las expresiones anteriormente citadas están más cerca de China, Rusia y Cuba que de las democracias occidentales con las que ellos coinciden.

Palabras más, palabras menos, lo cierto es que cuando el buldócer yanqui caiga sobre la sufrida geografía venezolana, tanto el ala izquierdista como derechista de los demócratas se enfrascarán en un maremágnum de discursos con respecto a la invasión, aunque, claro, con argumentos más o menos diferentes para satisfacer a sus propios electores, pero ninguno quizás replique decididamente la tradicional frase contra la guerra de Vietnam: “Yanquis, go home”.