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El pacto de los suicidas y el viaje hacia la otra vida

Escribe  Santiago Ottero

La muerte de dos adultos mayores en Santiago de Chile, ha conmovido a esta ciudad y su país, luego de conocerse que José Aedo (94) mató de un disparo a su esposa Blanca Sáez (86) y luego se quitó la vida con la misma arma, en lo que ha sido interpretado por muchos como un pacto suicida.

La nieta de ambos encontró una carta de los abuelos en la que explicaban que habían resuelto quitarse la vida debido a que ya estaban cansados de vivir y de estar bajo la dependencia económica de la familia conformada por cuatro hijos y siete nietos.

En la misiva desgarradora, el esposo asesino explicaba que su consorte se hallaba muy enferma y por ello apuntó en términos concluyentes: “Yo, José Eduardo Aedo, maté a Blanca Sáez porque el ánimo muy malo y enseguida me mato yo”.

No había nada más que añadir al hecho, salvo que ambos habían tenido una vida muy feliz en 62 años de matrimonio, en una historia de amor en que llegado al límite de la existencia física, solo cabía despedirse de esta tierra juntos mediante un pacto suicida con la muerte.

Romeo y Julieta y los amantes de Mayerling

El pacto suicida de los esposos José Aedo y Blanca Sáez  no será el último en la historia del mundo. En la tragedia de Romeo y Julieta, el genial Shakespeare nos ilustra con un pacto similar entre Romeo (Montesco) y Julieta (Capuleto) que culmina con envenenamiento del primero y el suicidio de la segunda con el puñal de Romeo. Todo esto en el plano de la imaginación literaria.

El mundo de la realeza también ha tenido su pacto de suicidio a finales del siglo XIX, cuanto el archiduque Rodolfo de Habsburgo-Lorena, príncipe heredero de Austria, Hungría y Viena, decide eliminarse junto a su amante, María Vetsera, en el pabellón de caza de Mayerling. Ambos contaban con 31 y 18 años, respectivamente.

La carta de la baronesa María Vetsera es bastante convincente acerca de la actitud suicida de la pareja cuando escribe a su hermana Johanna: “Querida hermana, partimos alegremente hacia una vida más allá de la tumba. Piensa de vez en cuando en mí y no te cases si no es por amor. A mí no me ha sido posible, y como no puedo resistirme a mi amado, me voy con él”.

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