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Misisipi-EE.UU.: Cuando los políticos quieren la vida y legislan contra el aborto

Por Gilberto Anticona

Los amantes de la vida la denominan ‘Ley del latido’, pero  los practicantes de la muerte la consideran como la ley del aborto más restrictiva de Estados Unidos.

Se trata de una norma recién firmada por el gobernador de Misisipi Phil Bryant, que prohíbe el aborto luego de que se haya detectado el latido del corazón de un feto, que ocurre aproximadamente a las seis semanas de gestación.

En Estados Unidos, desde que se legalizó el aborto en 1973, 60 millones de niños por nacer han visto suprimidos sus vidas, lo cual ha llevado a opinar al gobernador Bryant su preocupación por los cientos de miles de bebés que cada año “son asesinados en todo el país”.

“Todos tendremos que responder ante el Señor un día. En ese momento yo diré: ‘Luché  por las vidas de bebés inocentes, incluso bajo amenaza de una demanda legal’”, ha  respondido el gobernador republicano al Centro para los Derechos Reproductivos, tras su afirmación de que dichas normas quitan a las mujeres la capacidad de elegir someterse a un aborto.

Lo que dice la ley  

La  ‘Ley del latido’ señala que si un médico realiza  un aborto luego de que se detecte el latido del corazón de un feto, se expone al retiro de su licencia profesional.

Pero lo que pareciera una norma totalmente cerrada, antiaborto en un ciento por ciento, no lo es tanto, puesto que establece una excepción a la hora de practicar un aborto, la posibilidad de realizarlo si el embarazo  pone en riesgo la vida de la madre o alguna de sus funciones corporales principales.

Opositores a la ley

Sin embargo, las sombras en contra de la ‘Ley del latido’ parecen cernirse no solo de parte de algunos congresistas proaborto, tanto del Senado como de la Cámara de Representantes; al respecto, el Centro de Derechos Reproductivos de Nueva York, ha señalado que hará efectiva una demanda en contra de la citada ley.

Hillary Schneller, abogada del CDR, ha mostrado su oposición total a la norma. Quieren “quitarle a Misisipi el derecho al aborto”, ha reclamado, como si el quitar vidas del no nacido fuera un derecho absoluto de la madre sobre un indefenso.

Los jueces proaborto

Si bien los oponentes al aborto están ganando terreno en Estados Unidos debido a la presencia de jueces cristiano-creyentes en la Suprema Corte, los partidarios del aborto también cuentan con magistrados afines a sus propósitos, quienes puestos en el dilema de elegir entre la vida de un no  nacido, se inclinan por las leyes neronianas que desde 1973 permiten asesinar niños mediante el aborto en EE.UU.

Hace poco, un juez federal anuló una ley firmada por el gobernador Bryant que prohibía los abortos luego de 15 semanas de gestación, por considerarla anticonstitucional, según su punto de vista.

El 14 de marzo, una ley similar dada en Kentucky fue bloqueada temporalmente por un juez federal ante el reclamo de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles. De igual modo, un bloqueo por parte de otro magistrado federal ocurrió ante una ley dada en ese mismo estado que prohibía abortar a mujeres que manifestaran su intención de interrumpir su embarazo en razones del género, incapacidad del feo o raza.

Como vemos, los abortistas y antiabortistas están en una disputa nacional para ganar en el terreno legal de los EE.UU. Aunque estos últimos se ven favorecidos por la actual coyuntura política republicana y también por la mayoría de jueces favorables a la vida en la Suprema Corte.

¿Ganarán las organizaciones ‘mata niños’ o quienes defienden la vida de los pequeños que, cual condenados en un pabellón de la muerte, esperan en el vientre materno la salvaje decisión de una madre que podría acabar con sus existencias?

Esperemos que las instituciones y líderes que defienden la vida logren triunfos contundentes en el futuro, en contra de quienes han decidido conducirse en la tierra del Tío Sam como modernos Herodes exterminadores de niños.

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