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PNP desbarata banda que era integrada por un comandante EP y 4 policías

La Policía Nacional del Perú (PNP) y el Ministerio Público detuvieron esta madrugada a 26 integrantes de la organización criminal Los Malditos de la Reconstrucción, dedicados a los delitos de extorsión, usurpación agravada, sicariato y tráfico ilícito de drogas.

Entre los detenidos figura un comandante del Ejército del Perú y cuatro suboficiales de la PNP (tres en actividad y uno en situación de retiro). Los policías cumplían la función de prestar seguridad en los predios invadidos y alertar sobre posibles denuncias que interpusieran las víctimas o rivales con los que se disputaban la posesión de los mismos.

El  megaoperativo número 44 del 2018 que estuvo a cargo de la División de Investigaciones de Alta Complejidad (Diviac) y la División Macro Regional de Inteligencia de Piura, participaron un total de 421 efectivos policiales, con el apoyo de 70 fiscales especializados en crimen organizado.

El ministro del Interior, Mauro Medina Guimaraes, explicó que “el caso tuvo un tiempo de maduración de 10 meses de investigación. Como resultado de ese trabajo, se ha podido allanar un total de 35 inmuebles en Sullana, Piura, Querecotillo, Chiclayo y Lima, así como dos celdas en los penales de Ica y Río Seco”.

El titular del sector Interior indicó que “la organización criminal operaba desde el 2012 y se ocupaba de extorsionar empresas de construcción, de servicios y municipalidades. Este es un delito silencioso y que causa mucha zozobra en la ciudadanía, por eso cada golpe contra quienes la ejercen es muy importante”.

Antecedentes

La organización criminal se conformó hace seis años para dedicarse en un inicio al asalto a mano armada y a los asesinatos por encargo. Sin embargo, en la actualidad decidieron incursionar en el cobro de cupos en agravio de las obras de rehabilitación y prevención en las zonas afectadas por los desastres naturales en Piura, Paita y Sullana.

Los Malditos de la Reconstrucción eran dirigidos por Luis Alberto Agurto Romero, alias Pulga; y por Jorge Luis Quezada Carmen, alias Pantera. Se trataría de una dupla con amplio prontuario delictivo, al punto de que el primero se encuentra recluido en el penal de Ica, tras ser capturado el 6 de mayo del 2017 por tentativa de homicidio.

Según la PNP, la trayectoria criminal de los cabecillas empezó hace más de una década, tiempo durante el cual habrían pertenecido a peligrosas bandas. En el caso de Pulga, por ejemplo, se le relaciona con Los Destructores del Norte, mientras que Pantera habría formado parte de Los Injertos del Norte.

Los cabecillas de Los Malditos de la Reconstrucción solían coordinar vía telefónica la ejecución de sus fechorías. Para lograr sus propósitos empleaban fusiles AKM y pistolas HK, Glock y Pietro Beretta. Las armas de fuego de corto y largo alcance eran proporcionadas desde la prisión por indicaciones de Pulga, quien las guardaba en distintas caletas bajo supervisión de sus cómplices.

En poder de los delincuentes la PNP incautó una ametralladora Mini Uzi, un fusil AKM y otro G3, un rifle, tres pistolas, una pistola hechiza, 177 municiones y 131 cartuchos; además de un chaleco militar.

Obras en la mira

Los Malditos de la Reconstrucción habían puesto la mira en los ingenieros responsables de las obras de reconstrucción en Piura. A sus víctimas les cobraban el 1% del valor del proyecto, además de presionarlos a pagos por concepto de chalequeo, cupos de trabajo y planillas fantasmas.

Las intimidaciones corrían, muchas veces, por cuenta de temibles delincuentes procedentes de Trujillo. En ese sentido, la PNP no descarta posibles alianzas estratégicas con organizaciones criminales de dicha ciudad, como Los Malditos del Triunfo, Los Pulpos y Los Lobos.

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