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TC declara inaplicable prohibición del uso de ascensores para llevar mascotas

El Tribunal Constitucional (TC) declaró inaplicable la prohibición establecida en la Junta de Propietarios del Edificio Antonio Miró Quesada del  uso  de  ascensores  de los  residentes  que tengan  mascotas  en  los  departamentos, Similar consideración rige para la prohibición de tenencia de mascotas en el edificio y el  ingreso o permanencia  de visitas con animal.

La decisión del órgano jurisdiccional está contenida en la demanda de acción de amparo tramitada por el ciudadano Juan Fernando Ruelas Noa contra la Junta de Propietarios del edificio en el que reside ubicado en el distrito de Magdalena del Mar, a la que declaró fundada por mayoría (5 votos contra 2).

En su sentencia, el Tribunal Constitucional ademáas ordenó a la  Junta  de  Propietarios  del  Edificio  Antonio Miró  Quesada que deje sin  efecto  cualquier apercibimiento  o  sanción   impuesta  al  demandante y dispuso que a partir de a partir  de  la  fecha,  los  fundamentos  de  la  presente sentencia  constituyen  doctrina jurisprudencial, conforme  al  Título Preliminar del Código Procesal Constitucional.

La Junta de Propietarios del Edificio había establecido en su Reglamentio Interno en el acápite “De la tenencia de mascotas” lo siguiente:

35.8.1.  No está permitida la tenencia de mascotas en el edificio

35.8.2. Queda terminantemente prohibido el ingreso o permanencia  de visitas con animal

35.8.3.  Los residentes  que, a la entrada en vigencia del presente  reglamento, tengan  mascotas  en  los  departamentos  podrán  conservarlas  por  excepción, hasta   su   deceso.   Dichas   mascotas  deberán   circular   únicamente  por  las escaleras  de  servicio,  estando  prohibido  el  uso  de  ascensores  para  dicho efecto, bajo apercibimiento  de aplicarse una multa al propietario y/o inquilino u   ocupante,   equivalente   al    15%   del   valor   de   la   cuota   ordinaria   de mantenimiento

El TC señala que “Si  bien  es cierto  que  la  Junta  de  Propietarios  del Edificio  Antonio  Miró Quesada, como   toda  junta   de  propietarios,   ostenta   un   poder   de  regulación   respecto   al comportamiento  de  los  residentes  y  visitantes  de  su  edificio,   dicho  poder  tiene como  límite  el  respeto  de  los  derechos   fundamentales  y, en  caso  se  realice  una intervención   sobre    estos,   esta   debe   ser   razonable   y   proporcional.  

“Bajo  esa  premisa,  agrega, este  Colegiado  estima  que  la tenencia  de  una  mascota  es  una manifestación  del derecho  al libre desarrollo  de  la  personalidad,  en el entendido  de que  es  opción  de  cada  persona   el  decidir  si  tiene  una  mascota   o  no,  lo  cual corresponde al plan de vida de cada individuo.  Si bien para algunos  la  tenencia  de una   mascota   puede   parecer  una  decisión   menor  o  hasta  banal,   para  muchas personas  ella,  en  mayor   o  menor intensidad,   puede   tener   un   significado    importante   en  su  vida, determinados  vínculos afectivos y emocionales; a lo que se agrega que, para ciertas personas, son un apoyo determinante en el despliegue de sus actividades diarias, como en el caso de los perros guía de personas con discapacidad.

Añade, este Tribunal  advierte  que, antes de acordar la  prohibición  absoluta  de mascotas, las  juntas   de  propietarios   podrían  convenir  en  alternativas   o  medidas   menos gravosas, tales como el establecimiento  de horarios para el uso de los ascensores en compañía  de  las  mascotas,  o, cuando  sea posible,  reservar  un ascensor  especial para  el  transporte   de  mascotas,   a  efectos   de  evitar  coincidir   con  vecinos   o visitantes,   o  fijar  medidas  de  seguridad  para  el  transporte  de  dichos  animales, recurriendo,  por ejemplo,  al uso de correas, bozales,  cadenas  o maletas  portátiles ( estas últimas  particularmente  útiles  en caso de mascotas  pequeñas,  sea  porque se trata de especies pequeñas  o de cachorros ..o crías).

“Quiere esto decir que existe una amplia  gama de opciones  que los  tenedores de mascotas  pueden  usar para evitar cualquier   daño  a  terceros.   Asimismo,  siempre  cabe  exigir  a  los  tenedores   de mascotas  –como no podría  ser  otra manera,  dadas  las  normas  de salubridad-

limpiar los desperdicios  que pudiesen generar o disipar cualquier olor con el uso de ambientadores,  estableciéndose  sanciones proporcionales para quienes no cumplan con estas obligaciones”.

“Lo dicho respecto a las alternativas para el uso de ascensores puede, con la misma lógica,  hacerse  extensivo   a  cualquiera  de  las  áreas  comunes  del  edificio  (por ejemplo, escaleras, hall de entrada, etc.). No es un dato menor remarcar que, generalmente,  las áreas comunes son áreas de tránsito, es decir, de uso puntual  para el traslado  interno de habitantes  y visitantes, por lo que la estadía  en ellas de las mascotas con sus dueños debe ser la mínima indispensable para el tránsito”, fundamentga la sentencia del TC.

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