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Alan García pide a apristas no ceder a la tentación de aceptar cargos públicos

El líder del Partido Aprista, Alan García Pérez, pidió a sus correligionarios tener energía psicológica y severa firmeza para no caer en la tentación de cargos en la Administración Pública  a raíz del ingreso al gabinete ministerial de los hoy expulsados militantes apristas, los ministros de Trabajo, Javier Barreda y de Salud. Abel Salinas.

“Vienen horas difíciles. El anzuelo presupuestal desatará tentaciones en nuestras filas, y debemos tener energía psicológica y severa firmeza para no caer en ellas o para orientar fraternalmente a quien tenga dudas. De ello depende el futuro inmediato de nuestro gran partido”

“El aprismo, sostiene García Pérez,  reconoce la libertad individual como un valor. Todo ciudadano puede tomar las decisiones que desee, correctas o no, pero para ello debe apartarse previamente del partido porque ser miembro de este, exige cumplir con la voluntad de su mayoría. De lo contrario, se comprometen la línea, la imagen y la dignidad de los demás apristas, vinculándolos con un gobierno rechazado por el país”.

Este es el texto del mensaje enviado por García al pueblo aprista a través de sus redes sociales:

Queridos compañeras y compañeros:
Las graves circunstancias que atraviesan la situación nacional y nuestro partido exigen de nosotros un esfuerzo de consecuencia y firmeza. Tengamos la convicción de que el aprismo volverá a gravitar centralmente y alejemos la duda y el temor porque conducen a la debilidad y al transfuguismo.
Después del período 2006-2011, cuando nuestro partido detuvo al chavismo y a su candidato, e impulsó el crecimiento, el empleo y la disminución de la pobreza a niveles sin precedente, siguieron dos gobiernos que dieron la espalda al pueblo y a la realidad nacional, deteniendo la economía y retrocediendo en los índices sociales. Ante ellos, el Partido del Pueblo se mantuvo, democráticamente, en la oposición.
Pero la reciente evidencia de que el actual Jefe de Estado estaría comprometido en la corrupción, como lo muestran documentos y testimonios, precipitó el pedido de su vacancia por incapacidad moral. Ante tan grave situación, el partido convocó a un Plenario Nacional de dirigentes regionales y distritales para alcanzar una decisión colectiva y vinculante, la cual, en grave desacato, no fue seguida por todos los integrantes de la Célula Parlamentaria.
Además, el indulto humanitario que, en condiciones normales, pudo darse aunque fuera controversial, se usó como moneda de cambio para librar al Jefe del Estado de la vacancia, desnaturalizándolo, pues si conceder tal gracia es una atribución constitucional, hacerlo a cambio de un descarado beneficio personal puede constituir una concusión. Los partidarios de la persona indultada aprueban el hecho, como es natural, y quienes justifican al que, así, se libró de la vacancia lo ven como una “hábil jugada política ”. Pero los apristas lo consideramos un canje con la consecuencia de mantener a una persona sindicada en el cargo más importante de la nación.
Finalmente, para sumar fuerzas a su crisis, el gobierno recluta a quienes, habiendo sido los mayores críticos del Presidente y del indulto, aceptan su oferta, con el pretexto de “contribuir” o de “conseguir empleo para los compañeros”. Es un nuevo desacato a la orden del Plenario y de las bases y un ultraje a estas, considerando que pueden cambiar su fe y su compromiso político por direcciones, asesorías o cualquier otro plato de lentejas.
El aprismo reconoce la libertad individual como un valor. Todo ciudadano puede tomar las decisiones que desee, correctas o no, pero para ello debe apartarse previamente del partido porque ser miembro de este, exige cumplir con la voluntad de su mayoría. De lo contrario, se comprometen la línea, la imagen y la dignidad de los demás apristas, vinculándolos con un gobierno rechazado por el país.
Por eso, en esta grave circunstancia, me dirijo a los compañeros. Vienen horas difíciles. El anzuelo presupuestal desatará tentaciones en nuestras filas, y debemos tener energía psicológica y severa firmeza para no caer en ellas o para orientar fraternalmente a quien tenga dudas. De ello depende el futuro inmediato de nuestro gran partido.
Afirmemos nuestra fe, nuestra disciplina, nuestro compromiso con el pueblo. Muchas veces hemos vivido circunstancias parecidas pero el aprismo ha vuelto, y atrás quedaron, avergonzados, los que se fueron. Asi será.
Los saluda fraternalmente su viejo compañero.
Alan García

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