Censos 2017: defectuosos pero recuperables (opinión)

Por Guillermo Ruíz Guevara, exfuncionario del INEI

El presupuesto censal no fue de 170 millones, súmese el presupuesto de los años 2016 y 2015, pues el Censo se preparó desde el 2015; así, la suma es de casi 240 millones, dinero despilfarrado.

El resultado del Censo debe ser información confiable para el planeamiento de servicios, obras y equipamiento que sirvan al Gobierno para dotar a la población de recursos que aseguren su desarrollo y calidad de vida.

Por lo cual, las cifras resultantes del Censo son de utilidad para todas las entidades del Estado y de los gobiernos a escala nacional, regional y local; así como para el universo académico, sector privado y organismos no gubernamentales. Si tales cifras están mal elaboradas y no son confiables, el daño es incalculable.

Por ello, porque nos importa a todos los peruanos, las estadísticas que se producen a partir del Censo proveen información cuya producción no puede estar sujeta a cuestionamientos, debe obtenerse, procesarse y publicarse con el mayor rigor técnico e infalibilidad.

Las características citadas, lamentablemente, no son atributos del Censo ejecutado el 22 de octubre de 2017, sobre población y vivienda, en nuestro país.

Para sustentar esta apreciación, de forma objetiva, se analiza el resultado de una encuesta aplicada a un mil cincuenta personas de Lima Metropolitana, en la que se recoge la percepción de la ciudadanía y, sobre todo, se descubre una realidad que obliga a reconocer que el Censo en cuestión está fallado, en su plan, organización y ejecución.

La reciente encuesta de Gauss Data, una empresa cuya seriedad técnica no está observada y cuyo contenido es perfectamente revisable, revela que el 11.6% de los encuestados no fue censado el domingo 22 de octubre, Día del Censo de Población y Vivienda en la Provincia de Lima. El hecho que más del 10% de la población afirme que no se le censó, demuestra el riesgo que un porcentaje de omisión censal  grave está latente, siendo que la cobertura no corresponde a los márgenes aceptables de error (2% – 3%) y perjudica la confiabilidad en su aplicación y resultado.

El mismo estudio revela que el 58,3% de empadronadores estaba regularmente preparado y capacitado para dicha tarea y el 16,1% estaba mal capacitado.  El 58,4% califica de mala la organización del censo, el 36% de regular y sólo el 3,1% de buena organización. Esta respuesta demuestra que la calidad de la difusión censal no fue la ideal para una actividad de campo de la importancia del Censo Nacional y el  hecho que más de la tercera parte de la población manifieste su inconformidad, es una percepción negativa acerca de la calidad normativa del Censo y la oportunidad de hacerlo nominado. (Vea el estudio completo de la Encuesta post censo de Gauss Data EIRL)

La solución inmediata es la intervención de un grupo de expertos externos, una auditoría al proceso censal y una medición cuya confianza asegure una decisión definitiva. A priori, si este Censo no sirve, habrá de sancionar a los irresponsables que la hicieron mal y planear uno nuevo. Una lástima, aunque es dudoso, esperemos que sea recuperable.

Suscríbase en nuestro boletín y reciba cada día un resumen de noticias en tu correo electrónico.

Deja un comentario