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Actualidad Politica

Hinostroza no compró ni el celular de su menor hija

César Hinostroza, el juez supremo suspendido tras revelarse una serie de grabaciones  que ponen en duda su idoneidad para ejercer el cargo, no compró ni el iPhone que usaba una de sus hijas. Él lo consiguió gracias a una dama extranjera probablemente china que accedió a un pedido suyo. Éste es el contenido de audios divulgados hoy por IDL-Reporteros.

Dama: Para la próxima semana te visito a tu oficina, yo voy ah.

CH: No, yo voy a viajar, el domingo me estoy yendo fuera del país, una semana no voy a estar.

Dama: Ah ya.

CH: Lo que te quería pedir es que como siempre me apoyas necesito un aparato que malogró mi hija, un iPhone

Dama: Ah ya, ya, ok ok ok

CH: Pero es urgente, se le ha malogrado, está incomunicada. No se que ha pasado, ya….

Dama: Mas seguro viernes voy. ¿Hasta tarde se queda ud. en su oficina no?

CH: Hasta la 1 de la tarde, 1:30.

Dama: ¿Hasta la una y media nomas?

CH: No, yo me puedo quedar si vas a venir pues, si no vas a venir, ¿para que me quedo?.

Dama: Si, si, yo te llamo, pero si voy, voy viernes.

CH: Por favor, te espero,

Dama: Ya

CH: Listo, listo.

Dama: Gracias

CH: Cuidate.

IDL-Reporteros, refiere que el diálogo se produjo a las 6:07 de la tarde del viernes 7 de marzo.

Dos días después, el viernes 9 de marzo a las 7 de la mañana, Hinostroza habló por teléfono con su hija. Ella le recuerda que “ya te mandé a tu WhatsApp de este celular el modelo del celular” y le insiste luego, “pero no te olvides, ah”, a lo que Hinostroza contesta: “Sí, va a venir ahora. A ver la señora, ¿ya?”.

Por ser conversación con una menor, IDL-R no reproduce el audio de ese diálogo.

Hija (H): Aló, papi.

César Hinostroza (CH): Sí, me llamaste hijita.

(H): Sí, te quería decir de que este… ya te mandé a tu Whatsapp de este celular, el modelo del celular.

(CH): Ya, mamá. Ya.

(H): Ya, pero no te olvides, ah.

(CH): Sí, va a venir ahora. A ver la señora, ¿ya?

(H): Ya.

(CH): Te amo, te amo.

(H): Chau.

A las 5:30 de la tarde del mismo día, César Hinostroza llamó a su esposa, que estaba manejando, con su hija. Los tres conversaron en altavoz e Hinostroza les da la noticia:

(…)

César Hinostroza (CH): ¿A qué hora tienes que ir tú a tu reunión, temprano?

Esposa (E): No, la hora es temprano, creo que es. Tengo que ir temprano porque…

(CH): Mándame todos los datos por teléfono, no, por mensaje.

(E): Ya, ya amor.

(CH): La hora a la cual te recojo, qué quieres, a qué hora…

(E): Ya. Temprano también porque mañana tengo clase a las siete de la mañana, tengo que levantarme tempranito.

(CH): Te vas a quedar dormida, ah.

(E): Ah, sí pues. Ya mi amor.

(CH): Ya cholita. Dile a mi hija que le estoy llevando su celu.

(E)/Hija (H): ¡Oh yeah! (Risas).

(E): Ya mi amor.

(H): Gracias papá.

(CH): Sí, pero hay que cuidar duro porque sino nunca más, ah. Ya, ya conversamos mamá, besitos.

(H): Ya papi.

(E): Chiquita nomás, ¿no?

(H): Sí.

(CH): ¿Cómo?

(E): Chiquita nomás porque el grande no le gusta a ella.

(CH): No, lo que hay porque también no vas a escoger pues.

(H): No sé qué habrás traído, te mandé el modelo.

(CH): Lo importante es que tenga, aunque sea una… ¿cómo se llamaba antes? Un tronco.

Y así llegó el nuevo iPhone a la familia Hinostroza.

 

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