Cipriani desconoce cancelación de la Costa Verde como escenario de misa papal

“Tienen un ministro encargado, que es Alfonso Grados. Si le dan encargos es para ponerlo en práctica. No tenemos otro interlocutor más que el presidente y el ministro Grados”, afirmó hoy el cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, al referirse al anuncio hecho el viernes por el viceministro de Gestión Institucional del Ministerio del Interior, Ricardo Valdez de que definitivamente la Santa Misa que el papa tiene programada oficiar como punto final de la Visita Apostólica que realizará a nuestro país del 18 al 21 de enero próximo no se realizará en la Costa Verde y que en estos momentos se estudian varias opciones tanto en el norte como en el sur de Lima.

Las palabras de Valdez antecedieron a una declaración del presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, al abandonar el Vaticano tras ser recibido en audiencia por el papa Francisco. El jefe de Estado peruano había señalado a los periodistas que los preparativos para la Visita del pontífice están casi listos y que sólo está pendiente si la Costa Verde, en la jurisdicción de San Miguel y Magdalena, será el escenario del encuentro.

“Nos falta únicamente definir exactamente a donde va a ser la Gran Misa del papa a la conclusión de su viaje. Todo el resto de la visita  ya está organizado”, había sostenido el mandatario.

Cipriani

“Yo hasta ahora no tengo ninguna información, porque me parece que el presidente de la República recién está llegando y lo mismo que el ministro Alfonso Grados. Escucho comentarios de todo tipo y la verdad sorprende el que saquen a relucir su mala fe. Tienen un jefe, que es el presidente. Estoy seguro que el Papa no ha dicho nada sobre el tema, estoy convencido. Por otro lado, tienen un ministro encargado, que es Alfonso Grados. Si le dan encargos es para ponerlo en práctica. No tenemos otro interlocutor más que el presidente y el ministro Grados”, sostuvo el cardenal Cipriani.

El viceministro

Al explicar porque se desestimó a la Costa Verde como escenario de la misa multitudinaria del pontífice, el viceministro Valdez señaló que “la Costa Verde tiene dos peligros, por un lado el acantilado (que puede tener desprendimientos de rocas) y por otro lado el mar. Un terremoto o un sismo fuerte generaría un pánico y las salidas son escasas  hacia el sur o hacia el norte. Estamos hablando de cifras inmensas, entre millón y medio y dos millones de personas. Tiene que ser un lugar con acceso pero a su vez que no encierre mayor peligro”, señaló el representante del Ejecutivo.

“Se han pasado de la raya”

El cardenal exhortó al gobierno a preparar a la gente ante posibles desastres naturales, pero sin sumirlos en pánico con información alarmista. “Una cosa es preparar a la población y advertirle, otra cosa es generar un pánico de si mañana es el terremoto o pasado mañana. No seamos profetas de desgracias; seamos gente que previene, educa, ayuda, estimula y empieza a hacer cosas que si viene un terremoto están preparadas”.

“Qué saco yo, prosiguió, con un programa que me dice cuántos van a morir cada minuto si hay un terremoto. Nada. Anda revisando los edificios o anda buscando lugares o anda preparando sitios para que se pueda atender a la gente. Se han pasado de la raya en prácticamente querer hacer la profecía, porque si hay un gran terremoto y un tsunami, yo creo que la venida el Papa está en el aire”.

Trabajar en la unidad

Comentó que debemos preparar nuestros corazones para la venida del Santo Padre y que debemos trabajar en la unidad entre unos y otros. “Somos responsables de todo lo que ocurra y de cuidar al papa. Y lógicamente queremos que pase unos días estupendos, como va a ser, y que nos llene de alegría y siembre entusiasmo, fe. Unidos por la esperanza. Eso es lo que esperamos”, señaló.

Agregó “es lo que me comentó a mí el papa: “Vayan trabajando en la unidad”. No solo unidad política, unidad a todo nivel: familiar; en lo social; si hacemos un plan, hacerlo juntos; si vemos cómo mejorar la educación, hacerlo juntos; si podemos ayudar a la gente que pasa un mal rato, hacerlo juntos, vamos a colaborar. Si la palabra de Dios cae en un corazón duro, envidioso y con mala intención, evidentemente no da frutos, sino da veneno”.

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