Hoy 31 también es el Día de las Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú

A partir de la fecha, el 31 de octubre de cada año, los peruanos no sólo celebrarán el Día de la Canción Criolla y la fiesta exportada de los Estados Unidos Hallowen,  o noche de brujas, también  el Día de las Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú.

Hoy, el gobierno promulgó la Ley Nº 30678 aprobada el pasado 19 de octubre por el Congreso de la República de un solo artículo que contiene el siguiente texto:

“Artículo único. Declaración de día nacional; Declárase el 31 de octubre de cada año como el Día Nacional de las Iglesias Cristianas Evangélicas en el Perú, en conmemoración del inicio de la Reforma Protestante”.

La ley, dada en la Casa de Gobierno, en Lima, a los treinta días del mes de octubre del año dos mil diecisiete, lleva la firma del presidente Pedro Pablo Kuczynski con el refrendo de Mercedes Aráoz Fernández, presidenta del Consejo de Ministros.

¿Porque la celebración?

El cristianismo evangélico es heredero de la Reforma Protestante iniciada por el monje agustino Martín Lutero en el siglo dieciséis. Lutero, levantó la voz contra las indulgencias, aquellos documentos que se vendían para la compra de la salvación de las almas. Él critica tales doctrinas y prácticas, y, el 31 de octubre de 1517, clavó en las puertas de la iglesia del castillo de Wittenberg (Alemania) sus 95 tesis en contra de las indulgencias.

Lutero pensó en realizar una reforma religiosa en el seno de la Iglesia católica romana, pero sus doctrinas y enseñanzas decretaron la mayor ruptura en la cristiandad europea. Aparecieron otras personalidades que aceptaron las enseñanzas de Lutero y que emprendieron en sus reinos y ciudades la Reforma: Enrique VIII (Inglaterra), Juan Calvino (Ginebra), Juan Knox (Escocia), Ulrico Zuinglio (Zurich), los Anabaptistas (Alemania y Suiza).

Todos estos reformadores trajeron consigo nuevos cambios en la vida religiosa, social y política de toda Europa.  América Latina no recibió el influjo de las ideas y doctrinas de la Reforma; desde el siglo dieciséis hasta el siglo dieciocho, el catolicismo romano, asentado en el continente, no permitió la presencia protestante, siendo el Santo Oficio de la Inquisición , la institución que persiguió a los llamados herejes luteranos.

Estos actores sociales fueron quemados en la hoguera (sobre todo en el siglo dieciseis) por sus ideas luteranas.

Hasta el nacimiento de las nuevas repúblicas latinoamericanas podemos observar la presencia de evangélicos o protestantes que aparecen en el escenario político, entre los que podemos nombrar, para el caso peruano, al pastor bautista de origen escoces Diego Thomson (1788-1854), uno de los precursores del protestantismo en el Perú.

La visión educativa de Thomson coincidió con una invitación realizada por

el general José de San Martín para que organizara el sistema educativo peruano a partir del método lancasteriano aplicado para el aprendizaje en Inglaterra, a partir del texto de la Biblia. El método funcionó, incluso algunos años después de que Thomson se retirara de nuestro país, hasta el proceso de reorganización de la educación realizada por el presidente Ramón Castilla en 1850.

Thomson organizó escuelas mixtas de educación popular con el sistema

lancasteriano en varios países del continente: en Argentina (1818-1821); luego, en Chile (1821-1822), de donde llega al Perú para el período (1822-1824); de allí, en la Gran Colombia (1824-1825), y, finalmente, en México en dos períodos (1826-1830 y 1842-1844).

La publicación de las cartas que forman parte de la correspondencia entre Thomson y la Sociedad Bíblica Británica atestiguan su doble objetivo educativo y evangelizador, aunque haya quienes, dentro del propio mundo

evangélico, no identifiquen como propiamente misionera la labor de Thomson. Sus cartas fueron publicadas en la Colección Documental de la Independencia del Perú, a raíz del centésimo quincuagésimo aniversario de la Independencia.

Esta tarea de colportaje estuvo muy vinculada a la propia tarea de la difusió cultural, en cuanto la mayoría de la población era iletrada. Tuvo una estrecha vinculación con el proceso de alfabetización, que posteriormente se convirtió hasta el presente en una de las actividades características de la acción misionera.

Las luchas por las libertades y los derechos civiles presencia de las primeras misiones evangélicas y el establecimiento de las primeras congregaciones evangélicas trajeron nuevos fieles miembros a sus iglesias locales.

La aceptación de un credo religioso distinto al católico trajo nuevos desafíos, sobre todo, en lo concerniente a los derechos civiles y la libertad religiosa.

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