Obispos del Perú: “Nos preocupa el posible debilitamiento de los poderes del Estado”

“… nos preocupa, como a toda la sociedad peruana, el posible debilitamiento de la institucionalidad en los poderes del Estado, y la corrupción que golpea los diversos estamentos de nuestra sociedad… Invocamos a todos los peruanos a construir puentes que, desde la verdad y la justicia, fortalezcan las bases de un país de hermanos “unidos por la esperanza”, son las términos que utilizó hoy la Conferencia Episcopal Peruana para expresar públicamente su preocupación por los  momentos  que  vive  el país. Este es el texto completo del pronunciamiento emitido por los obispos del Perú. Pronunciamiento CEP

Democracia, Institucionalidad y Estado de Derecho

La Iglesia, respondiendo a su misión de acompañar e iluminar a sus fieles y a todos los hombres de buena voluntad en su camino hacia el bien común, ve con  preocupación  los  momentos  que  vive  el País  remecido por  las circunstancias políticas que todos conocemos.

En el contexto actual nos preocupa, como a toda la sociedad peruana, el posible debilitamiento de la institucionalidad en los poderes del Estado, y la corrupción que golpea los diversos estamentos de nuestra sociedad. Escribía  el  filósofo  Jacques  Maritain,  en su  libro  El  Hombre  y  el Estado: “La función concreta del Estado –su función principal– es velar por el orden legal y la aplicación de la ley. Pero el Estado no es la ley…el Estado…es un instrumento al servicio del hombre”.

La Iglesia defiende la institucionalidad, así como la división de los poderes del Estado. Esta división es el principio del estado de derecho “en el cual es soberana la ley y no la voluntad arbitraria de los hombres”. (cf. DSI 408).

Los peruanos estamos asombrados por las numerosas denuncias de corrupción.  No  podemos  ignorar  que  este problema  es  un  fenómeno antiguo, pero somos conscientes de la gravedad que está alcanzando en nuestra sociedad  lo que puede detener el desarrollo  y fomentar nuevas formas de criminalidad. En los últimos años, tanto en la sociedad civil como en el Gobierno, se ha tomado consciencia de la necesidad de combatirla, ya sea en el ámbito político ya sea en la sociedad civil; pero aún hay mucho por hacer.

Esta amenaza ha tenido una respuesta de rechazo por parte de todos los sectores sociales, con los cuales compartimos el mismo sentimiento, ya que: “Entre  las  deformaciones  del  sistema  democrático,  la  corrupción política es una de las más graves  porque traiciona al mismo tiempo los principios de la moral y las normas de la justicia social;… La corrupción distorsiona de raíz el papel de las instituciones representativas”. (DSI 411)

Invocamos a todos los peruanos a construir puentes que, desde la verdad y la justicia, fortalezcan las bases de un país de hermanos “unidos por la esperanza”. De cara al bicentenario construyamos un Perú sólido en sus instituciones y firme en su lucha contra la corrupción.

Presidencia

Conferencia Episcopal Peruana

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