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Cesel: Las propuestas de especialistas para evitar nuevos derrumbes en la Costa Verde

CESEL, empresa consultora en ingeniería, afirmó hoy que la simple colocación de mantas o mallas para prevenir una eventual caída de piedras en la Costa Verde y sus Acantilados, no evitará derrumbes frente a movimientos sísmicos extremos, por lo que, hizo hoy una serie de propuestas técnicas, a través de su presidente, Raúl Delgado Sayán. Estas son:

  • Descargar el peso del talud con andenería. A partir de un retiro obligatorio de 30 m desde el borde del acantilado, iniciar una andenería moderada de 1 m x 1 m con malla geotextil en la base que permita vegetación especial de raíces entrelazadas. Con ello se rebajaría el peso del talud en el orden de 1 millón de toneladas por cada kilómetro (mucho más que la carga actual y futura de edificaciones en la parte superior del acantilado). Y además se rebajaría en 30 m la altura efectiva del acantilado
  • Escaleras de escape peatonal. Construir cada 500 m en el talud escaleras de escape peatonal que permitan una evacuación de emergencia de las personas que estén en zona alejada de rampas peatonales/vehiculares existentes y que se encuentren atrapadas por el sismo en el caso que se active una alerta de tsunami. Estas escaleras de escape les permitirán accesar a plataformas de emergencia ubicadas a no menos de 15 metros de altura.
  • Protección del talud con un muro pantalla inferior de concreto armado pegado al pie del talud que impida la erosión y socavación del pie del talud en la eventualidad de un tsunami.

De acuerdo a Raúl Delgado Sayán, no existe duda alguna de que más pronto que tarde vamos a tener un mega sismo extremo afectando la zona costera de Lima y Callao. Por ello se han dispuesto varios simulacros para sismos y tsunamis superiores a 8.5 Mw.

Añade que este fenómeno extremo de la naturaleza conlleva un altísimo riesgo que no puede ser dejado de lado. De ninguna manera podemos quedarnos dormidos en el letargo de la indiferencia.

Acantilados de la Costa Verde

La Costa Verde

Uno de los puntos emblemáticos más críticos en cuanto a riesgos de pérdidas de vida y materiales en la ciudad de Lima y Callao, es la Costa Verde y sus Acantilados. Tiene en el lado oeste una bahía de 23 km de longitud entre el Club Regatas de Chorrillos y la Av. Santa Rosa de La Perla.

En dicha zona existen elevaciones de acantilados casi verticales que oscilan entre 25 metros y 70 metros de altura, que en su parte inferior además de tener mucho uso de recreación para los ciudadanos en sus playas, restaurantes y demás, cuentan con  una autopista por donde transitan diariamente 60,000 vehículos.

En la parte superior, explicó Raúl Delgado Sayán, se han desarrollado y construido edificaciones de gran peso en el acantilado, con lo que indudablemente se agrava la situación de estabilidad de los acantilados, particularmente en la eventualidad de un mega sismo 8.5 Mw – 8.8 Mw como el que ha definido el Instituto Geofísico del Perú.

Agregó que en condiciones que los ingenieros denominan estáticas, es decir sin movimiento por ondas sísmicas, ya ocurren deslizamientos de material y piedras que han preocupado mucho a la población.

“Hace poco el gobierno promulgó el Decreto Supremo N°161-2019-PCM del 20.09.2019 declarando Estado de Emergencia por peligro inminente ante derrumbes los Acantilados de la Costa Verde comprendidos entre los distritos de: San Miguel, Magdalena del Mar, San Isidro, Miraflores, Barranco y Chorrillos, en la provincia y departamento de Lima; y encargando a estas municipalidades y al INDECI, así como a los ministerios involucrados, dictar acciones de causalidad para reducir el muy alto riesgo existente”.

“Dicho dispositivo, sin embargo, no menciona de manera específica el enorme riesgo sísmico que significa la posibilidad de desarrollo de lo que se conoce como un círculo de falla, que implica el deslizamiento total del Acantilado desde su parte superior hacia el pie del mismo. Estos círculos probables de falla integral comprometerían la zona que se encuentra por encima de un arco cuyo radio sea igual a la altura del acantilado. Por ello se estima como zona insegura, sobre las cuales no debería construirse, la de una distancia del acantilado similar a la altura del mismo mayorada por un factor de seguridad del orden de un 50%”, precisó Delgado.

El presidente de Cesel destaca que lo expresado por algunos ingenieros y expertos en estabilidad de taludes, lleva a todos prácticamente a coincidir que los taludes se encuentran en una estación precaria de estabilidad en condiciones estáticas –sin sismo– pero que en condiciones dinámicas –con sismo–, donde el suelo se mueve por causa de ondas sísmicas de gran intensidad, las posibilidades de colapso total en zonas altas sobrecargadas son de muy alta probabilidad.

Informes del CISMID han contabilizado que solo entre San Miguel y Barranco, dentro de una franja de 150 metros de longitud, hay 85 edificios de más de 10 pisos. Los edificios de esta altura pesan 33,000 toneladas. En comparación con el peso que soportaba el acantilado en el año 1990, se ha sobrecargado el acantilado con 3 millones de toneladas más.

Evidentemente, en la medida que se siga construyendo dentro de estas franjas, las probabilidades de un colapso total aumentarán inclusive para las condiciones sin sismo.

Señaló que quienes se encuentran en la parte baja del acantilado y considerando una cantidad de vehículos del orden de 60,000 que transitan diariamente por esta vía a la fecha, y que el mega sismo podría ocurrir en periodo punta con un tráfico de aproximadamente 15,000 vehículos, a un promedio de 1,5 personas por vehículo, se tendría un total de 22,500 personas con alto riesgo de vida en la parte baja.

Un mega sismo de estas características conlleva también una alta probabilidad de generar un tsunami, como el que se consideró en el simulacro del 31 de mayo de 2019; vale decir una masa de agua de 10 metros de altura que llegaría a la Costa Verde 15 minutos después del mega sismo, precisó Raúl Delgado.

“Esto significa que las personas que pudieran estar en los vehículos en la parte de abajo o en las playas, muy probablemente quedarían atrapadas sin poder salir hacia rampas de subida con los vehículos porque estas rampas y el tráfico normal estarían paralizados por los vehículos que se encontrarían entrampados entre zonas de derrumbes y colapso integral. Ante esta situación y el corto tiempo para la llegada del probable tsunami, es menester considerar subidas de emergencia peatonal para evacuación de las personas ante una situación de tráfico total paralizado”.

Fórmulas técnicas de los especialistas para evitar nuevos derrumbes en los acantilados

 

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