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¿Dónde está Shen Wei, el sabio vagabundo de Shanghái?

Por Gilberto Anticona

Shen Wei era hasta hace poco un vagabundo que vivía reciclando basura en la gran urbe china de Shanghái, de 26 millones de habitantes. Su sabiduría sobre literatura y filosofía clásicas lo convirtieron en un personaje muy popular, pues podía explayarse con amplitud sobre Confucio o Aristóteles y otros temas de interés general.

Con el auge de las redes sociales y el internet y las historias que sobre él se escribían y visualizaban, Wei recibía periódicamente miles de visitas de personas ávidas por escucharlo y, como es lógico, tomarse selfis (autorretratos) con él.

Pero de pronto, la imagen física de Shen desapareció de escena. En su vivienda, por toda respuesta, apareció un letrero en su modesta  vivienda que decía: “El ‘maestro vagabundo está exhausto, física y mentalmente, y estará fuera una temporada. ¡Gracias!”.

¡Qué había pasado?

Ocurrió que la aplanadora de las redes sociales, la fama y todo lo que ello conlleva con visitas, entrevistas, fotos y demás ajetreos resultaron demasiado para él, tanto que en algunos momentos había tenido que recibir  ayuda policial para poder librarse de la multitud que lo ahogaba en busca de selfis.

En una ciudad con 26 millones de personas, en un país de 1,400 millones de habitantes (República Popular China) y en tiempos de internet, hay que ponerse a pensar sobre las implicancias para la seguridad y tranquilidad de Wei que ello significaba si solo un pequeño porcentaje de habitantes estuviera interesado en entrevistarse o tomarse fotos con su persona.

El personaje 

Antes de desaparecer a fines de marzo, el gran maestro vagabundo de Shanghái dijo que “internet no me ha traído más que problemas”, por  lo que rechazó de plano los diálogos sobre filosofía y literatura, los selfis y la aparición en las redes sociales. No solo eso, se cortó el cabello y se afeitó su escasa barba.

A propósito del desaparecido, Shen Wei, este frisa los 52 años. Durante un tiempo fue funcionario de gobierno, pero tuvo que retirarse por enfermedad y ha vivido del reciclaje de basura, en donde hurgaba en busca de libros y conseguir lo necesario para vender y sustentarse.

Lo interesante en la vida de este raro vagabundo es que luego que dejó la función pública se ha dedicado por entero a la lectura como una especie de hobby. Preguntado sobre los saberes que domina, ha dicho  que “no hay nada de especial en mis conocimientos, simplemente me gusta leer. Desde que era joven todo lo que hecho ha girado en torno a la lectura”.

Valiosas enseñanzas para quienes pudiendo leer no lo hacen e insisten en permanecer como ilustres enemigos de la cultura.

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