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EE.UU.: Joe Biden es el ganador; Trump no acepta resultados

Joe Biden levanta la mano (Foto: Facebook cuenta Joe Biden).

Finalmente, el demócrata Joe Biden, de 77 años, derrotó electoralmente al republicano Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos en un final hasta hoy no aceptado por el aún presidente que anunció que llevará a los tribunales el resultado bajo el argumento de acusaciones de fraude.

Según la última actualización del conteo en Pensilvania dada a conocer este sábado, Joe Biden aparece como ganador del territorio electoral, que lo convierte en ganador de los comicios al haber sobrepasado los 270 votos electorales. Con este resultado Trump se corona como el primer presidente de los últimos 25 años que pierde una reelección.

El virtual presidente electo se dirigió este sábado a la nación desde Wilmington, en el estado de Delaware. “El pueblo estadounidense ha hablado”, señaló el demócrata, quien hizo su entrada triunfal al escenario a paso ligero, tras ser presentado por su compañera de fórmula, la senadora Kamala Harris.

Durante su intervención, que duró menos de media hora, el exvicepresidente defendió la legitimidad de su victoria, ante los reiterados llamamientos de fraude electoral por parte de su adversario, el presidente Donald Trump, quien a pesar de no haber aportado pruebas de irregularidades ya ha anunciado que tomará acciones judiciales.

“A todos los que votaron por Trump, entiendo la decepción de esta noche. Yo he perdido un par de veces”, señaló Biden, quien finalmente está llamado a ocupar la Casa Blanca tras haberlo intentado sin éxito en 1998 y en 2008.

El virtual ganador

Joe Biden es descendiente de una familia irlandesa trabajadora, hijo de un vendedor de coches Chevrolet de Delaware, Estado ubicado a una hora y media de Washington.

Nació en 1942 en Scranton, una ciudad minera de Pensilvania, pero su padre perdió el trabajo y, cuando apenas tenía 10 años, se mudaron. En Delaware estudió Derecho y también allí comenzó una carrera política.

Fue elegido senador por primera vez en 1972, a los 29 años, y lanzó su primera carrera por la Casa Blanca en 1987, aunque se vio obligado a retirarse de las primarias por acusaciones de plagio.

Tampoco tuvo opciones en el 2008 frente a Barack Obama y Hillary Clinton. En estas circunstancias el joven Obama le escogió como número dos y fue vicepresidente ocho años.

Ambición y tragedia.

Al cumplir los 30, recién elegido senador, perdió a su primera esposa y su hija de un año en un accidente de tráfico. En 2015 murió por cáncer otro de sus hijos, Beau, una estrella ascendente del Partido Demócrata que siempre le animó a seguir.

Todo indica que cumplirá un solo mandato. Durante la campaña, para aplacar recelos sobre su edad, su entorno indicó que no se presentaría a la reelección, lo cual dirige el foco hacia su compañera electoral, la futura vicepresidenta, Kamala Harris.

La senadora de California, de 56 años, será la primera mujer en ocupar ese puesto y, por tanto, potencial aspirante a relevar a Biden en 2024. El ascenso del número dos de Obama al despacho de EE.UU. no ha dejado resuelto el relevo generacional del partido, asignatura pendiente para la siguiente elección. Harris, una exfiscal negra, de padre jamaicano y madre india, ya fue una de las aspirantes de las primarias demócratas de este año.

“Pero faltan cuatro años muy complicados. El futuro presidente afronta el reto de sacar al país de una grave crisis económica y sanitaria que nadie veía venir hace tan solo un año, y deberá hacerlo en medio de una grave fractura política y social. Los estadounidenses están más divididos que hace cuatro años en asuntos como la raza, el género o las armas y la campaña se ha desarrollado de forma especialmente bronca”, refiere Amanda Mars en un artículo publicado hoy en El País de España.

 

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