Actualidad Educación

SUNEDU: Universidad Privada Juan Mejía Baca S.A.C (UMB) otra denegada

Otra universidad que no pasó la prueba y tiene que dejar de funcionar. La Universidad Privada Juan Mejía Baca (UMB), se constituyó en la número 26 en recibir la negativa de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) a la solicitud de licenciamiento institucional.

La Universidad Privada Juan Mejía Baca (UMB),  de acuerdo a la  Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria, no ha demostrado el cumplimiento de las Condiciones Básicas de Calidad (CBC) establecidas en el Ley Universitaria.

En consecuencia, la UMB deberá cesar sus actividades educativas en un plazo máximo de dos años, contados a partir del próximo semestre académico y de inmediato, queda impedida de convocar admisiones por nuevos ingresantes, bajo cualquier modalidad.

La UMB, universidad privada de naturaleza societaria, inició sus actividades en la ciudad de Chiclayo en el año 2009. Actualmente tiene una población de 546 alumnos.

Su autorización inicial, otorgada por el ex Consejo Nacional para la Autorización y Funcionamiento de Universidades (Conafu), le permitió ofrecer tres programas académicos. Sin embargo, en el año 2010 la misma entidad la autorizó para abrir dos programas más, con lo cual su oferta creció a cinco carreras.

 

Las deficiencias encontradas son:

  • La universidad no evidenció el cumplimiento de su propia planificación. La ejecución del Plan Estratégico Institucional 2016-2018 fue del 57.74% de las actividades, quedando una brecha de incumplimiento del 42.26%. De los 14 objetivos estratégicos planteados, solo uno había sido cumplido plenamente, y cinco de ellos presentaban menos del 50% de cumplimiento.
  • Los programas de Ingeniería Teleinformática y Administración Hotelera, Turismo, Ecoturismo y Gastronomía no cumplen con la cantidad de créditos según lo previsto en la Ley Universitaria. Asimismo, hay inconsistencias entre la información de los planes de estudio vigentes y la información contenida en los sílabos de los cursos.
  • La universidad no garantiza que sus sistemas de información den soporte a los procesos académicos y administrativos. En tres de los siete sistemas declarados se detectaron fallos durante su ejecución, que ocasionan que no puedan desarrollarse todas sus funcionalidades.
  • La información estadística sobre sus procesos de admisión presentó inconsistencias en relación a vacantes e ingresantes; pues el número de ingresantes para tres programas fue mayor que el número de vacantes.
  • No se evidenció la ejecución del presupuesto destinado al mantenimiento de infraestructura y equipamiento.
  • La universidad no demuestra contar con mecanismos de adjudicación y gestión de los fondos para el fomento de la investigación ni de seguimiento y monitoreo de los proyectos y grupos de investigación.
  • No existe una normativa clara que regule el desarrollo ético de la investigación. Las funciones del comité de ética no están claramente establecidas y no hay evidencias de que este haya funcionado a lo largo del periodo de evaluación.
  • La UMB no define claramente cuáles son las líneas de investigación bajo las que se desarrolla la producción académica de sus estudiantes, docentes y egresados. Asimismo, no ha demostrado una propuesta articulada entre sus líneas de investigación, sus proyectos y los recursos necesarios para su desarrollo (financiamiento y docentes calificados).
  • La universidad no cuenta con docentes que cumplan lo establecido en la Ley Universitaria con respecto a sus grados y títulos. Tampoco alcanza el mínimo requerido de 25% de docentes a tiempo completo. Asimismo no cumplió con lo normado en su Reglamento Concurso Interno para Ordinarización, Promoción y Ascenso de Docentes, respeto al puntaje que debe obtener un docente para ser declarado apto como asociado. Tampoco presentó evidencias del proceso de selección de docentes del año académico 2019.
  • La universidad no ha logrado acreditar que cuente con planes que contribuyan a la inserción laboral de sus estudiantes. Tampoco ha evidenciado que, a partir de los convenios que posee, se hayan materializado la realización de prácticas preprofesionales y profesionales en beneficio de sus alumnos y egresados.
  • Finalmente, la Universidad no evidenció contar con la adecuada sostenibilidad financiera que le permita garantizar la asignación de los recursos necesarios para la mejora y mantenimiento de las CBC.
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