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Un amor imborrable: Leonard Cohen y Marianne Ihlen

Por Gilberto Anticona

Septiembre de 1960, con 26 años a cuestas, el joven Leonard Cohen desembarca en la acogedora isla de Hidra, en Grecia. Había comprado una casa por 1,500 dólares y allí radicaría los próximos diez años en busca de su realización personal como artista, poeta y compositor.

El movimiento hippie había comenzado con furor en Estados Unidos de Norteamérica y se expandía por todos los lugares del mundo. Cientos de artistas y bohemios se desplazaban por todo el orbe buscando ambientes propicios, contacto con la naturaleza y espacios para la creatividad y el desenfreno.

En una taberna de Hidra, Cohen conoce a la noruega Marianne Ihlen. Ella había llegado a Hidra en mayo de 1957 en compañía de su novio, el novelista Axel Jensen, con quien se casa en la isla. Luego de un año de convivencia es abandonada con un hijo, por lo que ella se refugia en los brazos del autor de Hallelujah. Cohen dirá de ella: “Era la mujer más bella que había visto”.

Leonard Cohen (Foto: Facebook Leonard Cohen).

El desenlace  y despedida

En los siguientes años, Marianne será la musa y protagonista en la inspiración de canciones como So long, Marianne; Bird on a wire; el poemario Flowers for Hitler e incluso la novela The favourite game.

No obstante, cual destino incierto, el romance entre ambos se acaba luego de tres años. ¿La culpable? Una de las novias del cantautor, Suzanne  Eldrod, quien resulta en estado grávido y da a luz su primogénito. Marianne vuelve entonces a Oslo, y aunque ambos siguieron destinos diferentes, el contacto a la distancia no se romperá.

Por eso, cuando Cohen se entera de que su compañera en Hidra está con leucemia y a puertas de morir (2016), le envía una carta conmovedora en la que dice: “Bueno, Marianne, ha llegado el momento en el que somos tan viejos y nuestros cuerpos se están desmoronando, que creo que te seguiré muy pronto. Estoy cerca de ti que, si extiendes tu mano, podrás alcanzar la mía. Sabes que siempre te he querido por tu belleza y por tu sabiduría, pero solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Mi amor infinito, nos vemos al final  del camino”.

Canciones, poemas

Del recuerdo de amor entre cantautor y musa, rescatamos estas imborrables frases de  Cohen, inmortalizadas en canciones y poemas:

1.“Grecia es un buen lugar para mirar la luna, ¿no es cierto?”. (Del poema Días de Bondad).

2.“Si yo, si yo he sido infiel, espero que ya sepas, mi amor, que nunca lo fui contigo. Como un pequeño bebé muerto al nacer, como una bestia con su cuerno, he destrozado a todos los que llegaron a mí”. (De la canción Bird on the wire-Un pájaro sobre el alambre-1968).

3.“Hasta la vista, Marianne, ya es hora de que empecemos a reírnos y llorar y llorar y reírnos de todo”. (Canción So long, Marianne-Tanto tiempo, Marianne-1967).

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