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Perú 2-4 Brasil: Derrota, polémica y un avance

Escribe: Ubaldo Villalobos Vidal

Comenzar una nueva eliminatoria luego de clasificar a un Mundial es quitarse una mochila pesada. Sin embargo, la misión es mantener un buen nivel de juego que te permita repetir dicha “hazaña”. Son escasos los equipos que imponen un juego equilibrado ante Brasil, un rival siempre complicado que no permite errores. A pesar de las limitaciones, Perú mostró un gran nivel y son factores ajenos al fútbol los que generaron un desequilibrio anímico reflejado en el último tramo del encuentro.

Abrir la cuenta con un potente disparo de manera prematura, cuando recién se juegan 6 minutos del partido, inclina la balanza a tu favor. André Carrillo corroboró su gran momento futbolístico y ejecutó un tiro imposible de atajar para Weverton. A partir de esta acción, Perú pudo ordenarse. Aunque el golpe de Richardlison a Trauco debilitó una banda izquierda que ya tenía problemas tras la ausencia de Cueva que no fue suplida correctamente por Christofer Gonzáles.

A partir del minuto 28′ del primer tiempo, aparecería una de las figuras del partido: el árbitro. Julio Bascuñan cobró un penal a favor de Brasil luego de un ligero rose en el área hacia Neymar. Decidió no recurrir al videoarbitraje (VAR) y se ejecutó el tiro de los doce pasos, generando un gol para Brasil. El empate se apoderaba del marcador y así se írian al descanso. El árbitro seguía siendo ligero con el ‘scratch’ y riguroso con Perú.

Es en el segundo tiempo donde resaltaron muchas falencias. Sí, tenemos que aceptar que Perú no es un equipo perfecto. El empuje con el que se disputaba cada balón era admirable, pero la velocidad y pequeñas faltas de atención generaban dudas. Sin embargo, Renato Tapia se encargó de sellar este momento con un potente disparo fuera del área que significó el 2-1 para Perú, aunque con un ligero desvío. La bicolor le anotó por primera vez dos goles a Brasil en una eliminatoria. ¿Destinados a escribir una nueva historia, no?

Ricardo Gareca no hacía cambios aún, una alineación atípica se posicionaba en el campo y Brasil intentaba romper líneas para poder sumarse al ataque y su reacción fue rápida. A los 64′, Richarlison aprovechó un desconcierto de la defensa peruana y empujó el balón luego de un rebote. Parecía posición adelantada, pero la figura del partido (Juio Bascuñan) fue informado en el VAR que la acción era válida.

Un golpe anímico

El encuentro se volvía tenso, las acciones eran cada vez más divididas y los errores arbitrales se volvían más evidentes. Un contraataque de Brasil permitió un desborde en el área y un choque típico de fútbol fue transformado en penal. El árbitro interpretó una falta de Zambrao ante Neymar, este último ejecutó y decretaba un 3-2 que golpeó anímicamente a Perú que se vio afectado con las decisiones arbitrales. La desazón era enorme y tal fue la ira que hasta Carlos Cáceda (suplente) fue expulsado.

Fruto de la desesperación, Carlos Zambrano cometió una innecesaria falta hacia Richardlison. La evidente agresión desembocó en … ¡Tarjeta amarilla! Sí, el árbitro perdió el control del partido y tuvo que revisar el VAR para definir la tarjeta roja que derivó en expulsión que no necesitaba ser verificada por ser una clara agresión. Perú jugaba con 10 y al parecer, tenía un rival más. Neymar convirtió su tercer gol de la noche y el encuentro ya no tenía un rumbo.

El arbitraje fue pésimo, pero no podemos cerrarnos en la idea que sin él hubiese sido distinto el panamorama. Enorgullece la idea que hay jugadores que van adquiriendo una mayor experiencia en Eliminatorias. Hay equipo, sí. Hay mucho más por jugar, sin dudas. Pero también, hay mucho por mejorar.

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