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Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.

OIT: Las mujeres siguen en desventaja laboral por ser madres

Las mujeres tienen menos acceso al mercado laboral, tienen salarios más bajos, y, como ha demostrado la pandemia de la COVID-19, siguen asumiendo una gran parte de las tareas del hogar, unas horas de trabajo no remunerado que pesan mucho en su día a día.

Rosalía Vazquez-Alvarez, especialista de la OIT en el tema de salarios, explicó en el siguiente espacio las razones de esta desigualdad, que persiste pese a las medidas que intentan paliar sus efectos, y cómo las mujeres siguen en desventaja laboral por ser madres y ocuparse de sus familias.

Veamos las declaraciones de la especialista:

La desigualdad es un concepto que realmente tiene muchísimas vertientes. Existe desigualdad dentro del mercado laboral, como son en los ingresos entre hombres y mujeres, entre productividad de empresas, pero también hay desigualdades en otros ámbitos de la vida y fuera del mercado laboral.

Notablemente cuando estamos hablando de desigualdades de oportunidades, como, por ejemplo, el acceso a la educaciónque en sí ya conlleva a una desigualdad dentro del mercado laboral.

Si nos fijamos en la OIT y su constitución en realidad lo que vemos es que en la Declaración de Filadelfia de 1944 ya se dijo que la paz duradera solo es posible si se consigue a través de la justicia social, lo cual puede llegar si el mercado laboral permite una justa distribución de la riqueza.

Esto es lo que lleva a conseguir que haya un nivel de desigualdad que no sea perjudicial para el crecimiento sostenible y la cohesión social. Es decir, que la distribución de la riqueza a través del mercado laboral en los países tiene que permitir que todo mundo viva en una misma realidad social y económica.

Vamos a centrarnos, como decíamos, en unas desigualdades más importantes dentro del mercado del trabajo, que es la desigualdad entre hombres y mujeres.

La pandemia ha sido especialmente dura con las mujeres, sobre todo porque estaba en los sectores más afectados o en los trabajos de primera línea, como profesionales de la salud o de la hostelería. Hay muchas mujeres que tuvieron que dejar el trabajo. Muchas no han regresado al mercado laboral menos que los hombres.

Esta pandemia lo que ha hecho en comparación, sobre todo a crisis anteriores, como la del 2008, la crisis financiera, es que ha tenido un impacto más fuerte en aquellos sectores que se llaman presenciales, como, por ejemplo, el comercio, la hostelería.

En estos sectores, que suelen ser sectores donde se acumula una gran masa de asalariados de bajo ingreso, las mujeres son mucho más visibles, hay muchísimas más mujeres que hombres.

Por lo tanto, el impacto de la pandemia, si pensamos, por ejemplo, en servicios como peluquería que han tenido que cerrar las puertas de la noche a la mañana,

Son sectores que se han visto efectivamente muchísimo más afectados por la pandemia. Esto ha repercutido en que las mujeres han tenido que quedarse en casa con mayor probabilidad que los hombres.

Mujer en pleno trabajo de confecciones (Foto: OIT

Claro, ¿qué pasa cuando regresemos a una normalidad relativa?

Lo que pasa es que vamos a ver que las mujeres van a tener una tendencia a volver menos que los hombres al mercado laboral. Por supuesto esto va a incrementar las desigualdades. Si ya teníamos una desigualdad en la participación entre hombres y mujeres antes de la pandemia, la pandemia va a agudizar esta desigualdad.

Si ya había una desigualdad en ingresos, la pandemia va a agudizar esta desigualdad. Lo que vemos es que todos aquellos avances que se habían conseguido, que eran poquitos, pero que se habían conseguido antes de la pandemia, estos avances seguramente se van a ver retrocedidos por culpa de la pandemia.

Aún no tenemos datos, ahora es cuando comenzamos a analizar cuál ha sido el efecto a medio plazo, pero a largo plazo van a pasar quizá uno o dos años hasta que sepamos realmente cuál ha sido el impacto de la pandemia en la desigualdad entre hombres y mujeres.

Una pandemia que en efecto agrava las desigualdades desde el principio, porque la primera desigualdad entre hombres y mujeres es en el acceso al mercado de trabajo.

Justo antes la pandemia, tenemos cifras en el año 2018, 1.300 millones de mujeres estaban empleadas frente a 2.000 millones de hombres.

Es decir, las mujeres siguen teniendo o seguían teniendo en aquel momento 26% menos de probabilidades de estar empleadas que los hombres.

Esto, ¿por qué?

Digamos que la causa principal es la conciliación, el efecto que tiene el comenzar a crear una familia en la participación de la mujer en el mercado laboral.

Por supuesto, varía mucho entre tipos de países, entre países de alto ingreso y países de bajo ingreso.

Digamos que si miramos a los países de alto ingreso y miramos la participación de la mujer según el corte de edad, entre los jóvenes vemos que no hay una diferencia muy alta, pero una vez la mujer llega a la época reproductiva, a los 30, 35 años, lo que observamos es que la participación de la mujer baja en relación a la participación del hombre.

Esto se observa en todos los países, de alto ingreso, de bajo ingreso, de medio ingreso.

Por supuesto, una vez dejas el mercado laboral porque tienes que cuidar a tus niños, tienes que cuidar a tus bebés, la probabilidad de volver al mercado laboral es muchísimo más baja.

¿Por qué pasa esto?

En cierto grado por un estereotipo que hay en el que cuando comienzas a tener hijos entre mujeres y hombres, es la mujer que decide dejar el mercado laboral, pero también es por causa de la brecha salarial.

Por ejemplo, si hay un hogar donde una mujer y un hombre participan en el mercado laboral y llega un bebé, por supuesto, porque hay una brecha salarial, la probabilidad de que la mujer sea la que recibe el salario más bajo es mucho más alta que la probabilidad que sea el hombre.

Por supuesto, la persona que va a dejar el mercado laboral, porque no hay políticas que le permitan participar a corto plazo después de tener el crío, va a ser la mujer.

Tenemos que la brecha salarial de alguna forma es la que repercute en una menor conciliación cuando la mujer va a tener los hijos.

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