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Educador Guillermo Ruiz sobre la educación a distancia: “No es momento de quejarse”

“Es inexorable el cambio, es imposible que la ola no nos cubra!, sostiene el educador Guillermo Ruiz (Foto: MINEDU).
 Guillermo Ruiz (Foto: agendapais).

Guillermo Ruiz (Foto: agendapais).

“Es inexorable el cambio, es imposible que la ola no nos cubra. Entonces no es momento de quejarse que no estábamos preparados para la educación a distancia, es momento de replantear todo lo que conocíamos del tipo de escuela existente. […] la educación asistida por las tecnologías de la información, no prescindirá del profesor, como algunos se atreven a predecir. Por el contrario, está probado que los educadores serán más necesarios, pues las aptitudes y actitudes que son inherentes al factor”.

Las palabras que anteceden son autoría del educador Guillermo Ruiz Guevara, quien las sustenta en el siguiente artículo escrito en agendapais:

Pandemia incorpora novísima previsión a la planeación y de equipamiento en las escuelas

Por Guillermo Ruiz Guevara

¿Continuarán las clases escolares, las universitarias? En el ambiente académico, la respuesta se construye con cautela. El presidente anunció, este sábado, la compra de tablets y otros recursos para los escolares; lo que indica que la suspensión tiene para rato. El Estado decidirá, según la emergencia social y la disponibilidad presupuestaria para las escuelas estatales; para las escuelas privadas se pondrá en rojo el presupuesto de estas instituciones, irremediablemente; y por extensión del presupuesto en crisis de sus usuarios, de los padres de familia.

En el hemisferio norte el año académico culmina en junio, allí se opta por la finalización anticipada del año lectivo. La circunstancia en el hemisferio sur es diferente, las clases recién se iniciaban.

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Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) muestras las diversas opciones adoptadas en los países de América Latina y el Caribe, aplicando la educación a distancia, con el propósito de salvar la atención a los estudiantes, de garantizar la continuidad educativa durante la suspensión obligada de clases.

Vea informe del BID:

Cierre de escuelas: el desafío que el COVID-19 impuso a los sistemas educativos de ALC

La reducción del impacto de la pandemia impone necesidades para la reapertura de las escuelas, evaluada en un ambiente de incertidumbre. Las medidas de limpieza e higiene, son insuficientes.

Los programas de acompañamiento escolar colocan a cada país en la construcción de respuestas a diversos y complejos desafíos, que son diferentes para cada sistema educativo.

Conforme cita el informe del BID, para cuidar del bienestar socioemocional de estudiantes y docentes, los sistemas educativos juegan un rol fundamental en la protección de los niños y jóvenes. Los países deberán brindar apoyo para el bienestar socioemocional de los estudiantes y docentes durante y después del cierre de las escuelas.

Teniendo como referencia el mismo informe, se impone garantizar la continuidad educativa de manera inclusiva, entendiéndose que la emergencia acentuará brechas de aprendizajes preexistentes entre distintos grupos socioeconómicos. En el corto plazo, se debe garantizar que los contenidos curriculares lleguen a la población más vulnerable y monitorear los aprendizajes. En el mediano plazo, serán necesarios programas de reforzamiento o refuerzo escolar.

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Foto: Minedu

El retorno incierto

El informe del BID indica que no se tiene certeza del tiempo en que las escuelas seguirán cerradas. Según las autoridades, la emergencia sanitaria se extenderá por varios meses.

Para reabrir las escuelas se preverá que se minimice el riesgo de abandono escolar, así como nivelar los aprendizajes de los grupos rezagados. En relación a la infraestructura, velar que las escuelas cuenten con las condiciones ideales de salubridad, para un regreso seguro a las aulas.

En mayo, en Perú, no habrá clases en los locales educativos; para junio, dependerá del rebrote que acontezca en el mes precedente; en julio, es probable que retornen los de secundaria, que son los menos vulnerables, dependiendo de la incidencia del COVID-19 en los meses anteriores.

Planear el momento y el retorno

El MINEDU, para los escolares, y la SUNEDU, para los universitarios, tienen la ardua labor de reorganizar el calendario anual y asegurar la mínima pérdida, en función a los currículos escolares y programas terciarios.

Los aspectos a gestionar son:

–        El aseguramiento de cumplir con el máximo de lo programado para la enseñanza, con el mínimo de riesgo de perjudicar la calidad;

–        La evaluación de lo aprendido para la promoción de los estudiantes, sin perjudicar la inversión en tiempo, recursos y cumplimiento de los perfiles. Por primera vez, los perfiles serán un instrumento de máxima importancia;

–        El mantenimiento de una mediana de calidad que resienta en lo mínimo posible la calidad educativa. En la actualidad, no se aplican medianas con la exigencia que debiera ser, será una oportunidad para establecerlas. Esto servirá para programar los repasos y recuperar los aprendizajes o dominios mínimos en el siguiente año o ciclo educativo;

Durante la inasistencia a las aulas, los estudiantes cumplen con interactuar con sus profesores a través de mensajería. El empleo de los móviles e Internet cumplen un rol de intermediación, pero no son un recurso didáctico validado ni la gran mayoría de escuelas tienen experiencia en ello o profesores que lo apliquen con solvencia para un proceso de enseñanza eficiente. No es culpa de nadie, simplemente la inexperiencia sorprendió a todos.

Algunas empresas ofrecen recursos informáticos para la enseñanza, pero su adaptación aún incipiente no muestra los éxitos deseados. En todos los casos, no hay estudios o investigaciones que demuestren la calidad pedagógica de tales recursos. Será conveniente que las tesis de grado y postgrado ayuden a superar esta falta de dominio tecnológico.

Tomando parte del informe del BID, se advierte que la urgencia de la continuidad educativa desde los hogares irá gradualmente dando lugar a la necesidad de planificación para la reapertura de escuelas, en la brevedad posible.

Mientras dure el confinamiento, los estudiantes, mayoritariamente, no recibirán apoyo eficiente de sus padres, quienes no están familiarizados con procesos de enseñanza o de aprendizaje asistidos por recursos tecnológicos. Además, donde hay dos o más alumnos no hay, necesariamente, dos o más computadoras o TVs disponibles.

Subyace, sin embargo, una dotación tecnológica importante en las instituciones educativas, en los últimos treinta años se invirtieron más de mil millones dólares en computadoras, mobiliario, conectividad y periféricos, sin resultados mensurables. El rendimiento escolar no mejoró, la calidad del producto educativo está seriamente observada. Y, en el momento actual, se confirma la necesidad de un replanteamiento profundo del modelo educativo, el mismo que no puede ensamblarse por fórmulas “internacionalizadas”. Salvo la calidad del egresado, que corresponderá a las exigencias del escenario productivo mundial, el proceso educativo debe estructurarse en función de la realidad de cada cultura.

En el caso de las escuelas privadas, la discusión sobre el pago de pensiones debiera postergarse, son, como toda empresa, organizaciones que abonan planillas a profesores y administrativos que requieren de su trabajo, el efecto de la pandemia afecta a todos. Pero lo que todos, Estado, empresa y usuarios deben conciliar, es que todos debemos coadyuvar a asegurar el ingreso para la vida doméstica de cada quien. Y no es ocasión para reducir tal derecho, sino, discurrir ideas de cómo se logra que todos rescaten o conserven sus ingresos.

La oportunidad disruptiva

Es innegable que se obliga la construcción de un nuevo escenario educativo y productivo, que respete fundamentalmente el ambiente y lo comprenda; que el hombre conviva con la naturaleza, asegurando su continuidad.

Para detener la autodestrucción habrá de formar un sujeto que conserve, cuide y defienda la calidad de su ecosistema. Habrá de empezar la planificación, desde ahora; de sistematizar las experiencias y hacer de lo aprendido el insumo para un nuevo orden socio-ambiental, donde la humanidad sepa de su inclusión en el ambiente, corrigiendo una supuesta exclusión que lo autoriza a destruirlo.

El cuidado de la salud, de la calidad alimentaria y la asimilación de nutrientes para fortalecer el organismo serán una parte fundamental en el proceso de enseñanza. El COVID-19 afectó a los débiles, independientemente de su edad; dañó más a los deficitarios en vitamina D, en alcalinización, en oxigenación y con sobrepeso. Esto, ¿De quién es responsabilidad?

Desde los 80, los cientistas de la educación plantean girar a la formación de mentes que reflexionen bien, mejor que ejercitar memorias que acumulen datos; a formar seres autónomos, responsables de sus actos; a preparar capacidades para reaprender, constantemente. Hoy, cuánta razón se advierte en tales recomendaciones. Es momento de establecer estrategias educativas con tal fin.

La transformación digital iniciada ya planteaba que se rediseñe la escuela, la forma de aprender y la forma de producir. Es inexorable el cambio, es imposible que la ola no nos cubra. Entonces no es momento de quejarse que no estábamos preparados para la educación a distancia, es momento de replantear todo lo que conocíamos del tipo de escuela existente.

Debe resaltarse que la Educación Digital, que la educación asistida por las tecnologías de la información, no prescindirá del profesor, como algunos se atreven a predecir. Por el contrario, está probado que los educadores serán más necesarios, pues las aptitudes y actitudes que son inherentes al factor inmanente no serán suplantados por las máquinas, estas no hacen mejores hombres.

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Foto: Ministerio de Educación

Sugerencias

 

  1. Declárese el período escolar 2020-2021 “Año Experimental de la Educación Digital”:

1.1    Monitoréese el año escolar 2020 y el 2021, recogiendo los mejores logros e iniciativas de mayor impacto, intercambiando experiencias para el dominio de los docentes del país.

1.2    Convóquese a las universidades para que en el marco de las tesis de los graduandos de pre y postgrado se validen las experiencias en función de la eficacia de las tecnologías y el desarrollo integral del educando.

1.3    Establézcase un día a la semana, por grado escolar, como día experimental digital, de modo que la educación a distancia se practique y mejore su adopción con la experiencia y dominios adecuados de las tecnologías de la información. Esto servirá para prepararse en la eventualidad de un nuevo fenómeno viral, bacterial, toxicológico o ambiental (terremotos, inundaciones u otros); también servirá para descongestionar el tráfico vehicular y la congestión de las vías públicas; y para que las familias también se adiestren en el nuevo modelo educativo.

  1. Convóquese a las empresas privadas para experimentar con rigor técnico-pedagógico sus propuestas para las escuelas.
  2. Incorpórese en la formación de maestros, desde las universidades, el dominio de las tecnologías de la información y su aprovechamiento como recurso didáctico.
  3. Genérese una nueva promoción de maestros que incorporen el concepto de unidades productoras de contenidos digitales (UPCD), con la participación de sus alumnos.
  4. Divúlguese desde las escuelas y por los medios de internet, TV y radio, orientaciones a los padres de familia para incorporarlos en el proceso de la Educación Digital.
  5. Impleméntese un programa piloto de Educación Digital, en la Municipalidad de Los Olivos (Lima, Perú), que es el único distrito que cuenta con 100 kms de fibra óptica y fácil alcance de conectividad para todas las escuelas de la localidad. En este municipio, el actual alcalde ya ejercitó una iniciativa de este tipo. En la experiencia se incorporarían otros distritos del país, ubicados en las localidades beneficiadas por la red dorsal nacional de fibra óptica. El costo sería relativamente bajo y los resultados visibles y aprovechables de inmediato en todo el país.