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¿Habilidades blandas?; Neologismos y frasecillas versus el rigor técnico

Por Guillermo Ruiz Guevara

Cada época llega con sus modismos que, muchas veces generan la mutación del lenguaje; otras veces son barbarismos cuya adopción los convierte en jergas comúnmente usadas. En la actualidad, enfrentamos la adopción de nuevos términos (como habilidades blandas)  cuyo significado, en ocasiones, contradice el formato original o subordina el contenido riguroso de alguna disciplina.

A mediados de los 90, se repetía la palabra implementación, derivado del sustantivo implemento, cuyo significado era apero u objeto de apoyo; y alguien dijo “yo implemento” y apareció el derivado verbal implementación, como el proceso de implementar o ejecutar. Años después, la Real Academia Española (RAE) agregó el vocablo implementar, como nuevo verbo en el idioma español. Igual ocurrió con la palabra evento, cuyo significado era algo imprevisto o inevitable, pero un traductor del inglés, de libros que versaban sobre tecnología, tradujo “event” españolizándolo y para referirse a un suceso o acto técnico, provocando que algunos despistados del idioma usaran la palabreja en hechos programados como una conferencia, por ejemplo, y evento dejó de ser lo fatal o lo imprevisto para convertirse en la ejecución de algo planeado; y, así, la RAE incorporó la palabra al español con doble acepción, que se explicita según el contexto.

Recientemente, la palabra virtual ingresó al debate idiomático, cuyo significado original es lo implícito (no lo real), lo probable o lo derivado de algún hecho, para usarse ahora en la definición de una reproducción en tecnología, como una simulación; así, ahora ya se usa para referirse a algo explícito, contradiciendo el diccionario de la RAE. Quizás, en algún tiempo, la incorporen y se amplíe el significado de este vocablo.

Guillermo Ruiz

En varias disciplinas el fenómeno se repite, se desvirtúan o readaptan los conceptos originarios. En la década de los 90 se usó “computación educativa”, como si las computadoras educaran; otros usaron “informática educativa”, frase que se aceptó porque se trataba de una aplicación, se aceptaba la informática de oficinas que dio lugar al vocablo ofimática; pero no podía aceptarse que la ciencia de la computación sea educativa per se, como no lo es la biología ni la física.

Y hoy leemos y escuchamos “habilidades blandas”. Una frase que pretende describir un conjunto de habilidades para describir como especialista a quien las detenta, como alguien competente en el mundo productivo contemporáneo. Y el debate sobre el término de marras se inició.

Empiécese la evaluación de la frase tomando el significado de habilidades, esta se refiere a la capacidad de una persona para hacer algo correctamente y con facilidad. Para educadores y psicólogos, las habilidades existen en los seres humanos, nacen con ellas, pero solo algunas son ejercitadas y se manifiestan como habilidades desarrolladas o maduras en un alto nivel.

El antecedente de las habilidades intelectuales son las operaciones mentales, las que se convierten en una colección o serie lógica que da lugar a una expresión especializada del pensamiento, de la estructura de razonar y describir. Las habilidades motrices incluyen a las operaciones mentales y añaden a las operaciones manipulativas o podales, distinguiéndose habilidades óculo-manuales, óculo-podales u óculo-manuales-podales. Varios autores explican que se trata de habilidades motrices convertidas en el dominio neuro-muscular, haciendo que el individuo sea un gimnasta, bailarín o atleta eximio.

Los cientistas de la educación y de la psicología coinciden en que las habilidades desarrolladas a altos niveles de dominio, entonces, se convierten en destrezas. Este es el término correcto para referirse a habilidades superiores, la destreza.

Lo de blanda, en la expresión habilidad blanda, resulta algo reduccionista. Según la RAE, blando es algo que se corta, se raya, cede o se deforma con facilidad, especialmente al presionarla; algo que no es rígido o que tiene poca resistencia. Por lo que la palabra blanda, femenino de blando, es insubsistente para referirse a algo de mayor o especial valor, como pretenden los promotores de la frase.

Quiénes popularizan la frase, se refieren a las habilidades blandas como aquellas que se demuestran en la ejecución del trabajo, y no están relacionadas, únicamente, con los conocimientos, sino con la puesta en práctica de una combinación de habilidades sociales, habilidades de comunicación, de aptitudes y de la capacidad de acercamiento con los demás.

Habilidad blanda, en rigor idiomático, pareciera significar “capacidad especializada que es frágil”.

Algunos psicólogos, subidos a la ola de los neologismos, describen a las habilidades blandas para referirse a las habilidades no-cognitivas que permiten el conocimiento y la relación con los demás y con uno mismo, a la capacidad de resolución eficiente y creativa de los problemas, de reconocer y manejarse a nivel emocional, de plantearse objetivos y planificarse para conseguirlos, entre otros. En teoría, un significativo cuerpo de modernismo en la descripción del comportamiento humano y de sus habilidades.

Y hay quienes añaden que se trata de habilidades que se diferencian de las habilidades cognitivas porque se centran en la experiencia y adquisición de contenidos, que son transversales, es decir, se dan en todos los contextos de la vida y suponen, a grandes rasgos, el modo en que las personas nos relacionamos con nuestro entorno. Es más, se afirma que las personas con habilidades blandas, positivamente desarrolladas, suelen ser personas más felices, con una conducta pro-social y con un muy buen nivel de salud.

Más aún, se sustenta que el papel de las habilidades blandas o transversales en el aprendizaje adquiere una dimensión mayor que las habilidades no-cognitivas, que pueden determinar mucho mejor el aprendizaje de contenidos y las habilidades cognitivas en sí mismas. Que existen personas que, a pesar de su escasa habilidad en algunos (o muchos) de los aspectos de las habilidades transversales, consiguen altos logros académicos. Y que, a partir de aquí, este tipo de personas puede que se queden ahí sin alcanzar ningún objetivo en su vida personal por falta de habilidades blandas o, también hay casos, consiguen un gran éxito profesional, pero se caracterizan por ser personas poco pro-sociales. Esta lectura supone un fundamento crítico de la teoría de las habilidades blandas.

Diversas publicaciones se refieren a las habilidades blandas, revisando https://www.psicologia-online.com/habilidades-blandas-que-son-cuales-son-y-ejemplos-5051.html, se encuentra una lista de ejemplos de habilidades blandas que, con objetividad, las cita como las «destrezas del siglo XXI», en tanto que serán las más valoradas y consideradas necesarias para desarrollarse de manera óptima en el entorno social actual. Las cataloga en las siguientes:

  1. Creatividad: aspecto fundamental para crecer como persona y sociedad, teniendo en cuenta que la vida misma es constante movimiento y fluctuación.
  2. Innovación: supone crear cosas que puedan ser provechosas para el momento que se vive.
  3. Pensamiento crítico: permite reflexionar sobre aspectos nuevos o ya establecidos con el objetivo último de generar nuevas repuestas.
  4. Resolución de problemas: capacidad indispensable para transitar satisfactoriamente momentos de crisis que se dan en el día a día.
  5. Trabajo en equipo: modo de trabajo muy satisfactorio que favorece el desarrollo positivo de las relaciones humanas y del que se obtienen resultados muy provechosos al unir la fuerza de los diferentes potenciales humanos.
  6. Colaboración: este aspecto, junto con el trabajo multidisciplinar en equipo, supone un gran avance a nivel humano y de resultados.
  7. Comunicación efectiva: la capacidad de transmitir de manera positiva, clara y respetuosa un mensaje, junto con la capacidad de escucha activa y empatía favorece las relaciones personales y, con ello, la consecución de proyectos.
  8. Capacidad de concentración: las buenas ideas y, sobre todo, los buenos desarrollos se dan a partir de momentos de gran concentración.
  9. Capacidad de organización: indispensable para el desarrollo efectivo de cualquier proyecto.
  10. Fuerza de voluntad y esfuerzo: resulta necesaria para continuar la acción a pesar de los obstáculos surgidos en el camino.
  11. Flexibilidad: habilidad para transitar de manera efectiva los cambios acontecidos en el día a día.
  12. Adaptabilidad: capacidad para ajustarse a los cambios que así lo requieran.
  13. Iniciativa: permite abrir nuevos caminos ante lo ya establecido.
  14. Autonomía: posibilidad de sacar adelante las cosas por uno mismo.
  15. Sociabilidad: habilidad para mantener relaciones sociales positivas.
  16. Competencia intercultural: con la globalización, resulta cada vez más necesaria para poder moverse de manera óptima en diferentes ámbitos culturales.
  17. Productividad: que, en lo personal y colectivo, el resultado final del trabajo realizado suponga un producto útil y sea realizado de manera eficiente y efectiva.
  18. Liderazgo: facilita la organización y el desarrollo de grupos y proyectos.
  19. Responsabilidad: habilidad necesaria para dar garantía de seriedad y rigurosidad en el trabajo.
  20. Inteligencia emocional: capacidad que permite la autogestión emocional y con los demás de una manera saludable y respetuosa, favoreciendo relaciones pro-sociales.

En la misma dirección web se explica el cómo desarrollar habilidades blandas, teniendo en cuenta la importancia de las mismas en el desempeño vital, indicando que resulta muy importante desarrollarlas desde edades tempranas. Y propone una metodología a ejecutar desde la institución educativa, donde debe realizarse una planificación sobre la ejecución de la estrategia de actuación; evaluar las habilidades blandas a desarrollar; establecer la política tecnológica necesaria y realizar la formación necesaria del claustro de profesores.

Releyendo lo de habilidades blandas y cada palabra que configura la frase, se observa la conveniencia de argumentar precisiones.

¿Habilidades blandas? O Destrezas Potencialmente Digitales.

(Tomado del libro “Educación, transformación radical”, del autor del presente artículo, en relación a la próxima sociedad digital)

El empleo de las tecnologías de la información en las oficinas y en las fábricas, en los gobiernos y en las escuelas, desde el entretenimiento simple hasta la producción compleja, avizoró la falta de habilidad para el control emocional como para el razonamiento estructurado.

La agilidad óculo-manual no eran suficientes para comprobar la habilidad intelectual; fue entonces que los jefes de personal encontraron que el perfil de los candidatos debía incorporar algún elemento que hiciera compatible el dominio cognitivo con los factores de intelectualidad, emocionalidad y operacionalidad informática.

La pericia en el manejo de la computadora e Internet no eran la evidencia de un profesional capaz de analizar datos y producir información confiable para soluciones empresariales. Fue en tal circunstancia que se concibe la incorporación de las habilidades blandas en el perfil de los ingresantes a una posición laboral. Hoy, es una acuerdo no escrito ni convertido en Ley, es un estándar en toda oficina de recursos humanos que cuide la calificación de personal idóneo.

Y las habilidades blandas no son un invento de esta época, es una clasificación que incluye una selección de aptitudes y actitudes que todo psicólogo y educador conocen, solo que fueron desatendidas (o descuidadas) por la escuela tradicional.

El perfil del profesional ([1]), en la sociedad digital, nuevo espacio en evolución, ahora incluye habilidades para impulsar dos condiciones de su propia realización, en su iniciativa de negocios o en la construcción de aplicaciones o soluciones para las instituciones donde preste servicios, caracterizadas por:

Establecer bases de eficiencia y eficacia (gestión efectiva);

Definir rutas permanentes de futuro (decisiones fundamentadas en la proactividad).

En este marco, las empresas cautelan la exigencia de habilidades específicas en el personal que contratan, a las que tipifican como habilidades blandas (Ver Fig. 01).

Refraseo o reordenamiento, propuesto por Cortés ([2]), para advertir la importancia de: agilidad, inteligencia digital, fluidez, receptividad, creatividad y ética. Tales habilidades. además, son transversales o característica común a toda actividad productiva.

Nótese que en el cuadro expuesto se coloca como basamento al “Ser autónomo”, que es una finalidad del desarrollo o formación del hombre libre, capaz, disciplinado y respetuoso de sí mismo y del prójimo.

La evaluación de lo que acontece en la selección de personal como los diversos sucesos contemporáneos condujeron a los estudiosos a investigar sobre el cerebro, para comprender mejor acerca del comportamiento humano y gracias a los avances de la neurología. Así, se conoció, entre muchos otros aspectos, acerca del cerebro emocional de las personas con alta sensibilidad (PAS).

Se estima que casi el 20% de la población mundial dispone de las características básicas que definen la alta sensibilidad. Lo habitual, es que pasen gran parte de su vida sin saber que pertenecen a ese pequeño grupo de privilegiados, y a quienes, de alguna forma, les ha tocado vivir con unas “gafas invisibles” que les harán ver el mundo de otro modo, y con un corazón más abierto, a la vez que vulnerable.

Los estudios llevados a cabo en la Universidad de Stony Brook ([3]) revelaron que las personas con alta sensibilidad disponen de un cerebro emocional dotado de una gran empatía, invocada en circunstancias de crítica relación, cuando debiera ser una caracterización logrado durante el proceso educativo, desde la escuela inicial. Son cerebros orientados plenamente a la “sociabilidad”, y a la unión con sus semejantes. Resultado que no es visible gracias a la presencia de la computadora, sino a la mayor visibilidad del mundo externo y la natural búsqueda de nuevos territorios y espacios a los que el ser humano tiende desde la pubertad, la natural socionomía, desentendida por la escuela.

Las habilidades a las que se refieren los currículos actuales y las propuestas tipificadas como blandas, son componentes naturales del ser humano, todos nacen con habilidades, en similitud de condiciones.

El natural desarrollo del pensamiento (Ver Fig. 02) y sus características está definido, identificándose las capacidades estimulables para cada edad, esto provee al educador de los fundamentos para el acto pedagógico.

La experiencia hace que algunas habilidades se ejerciten mejor que otras. Acontece así, no porque la naturaleza decida proveer genios, es porque algunos individuos, por razones del suceso bioquímico en el momento de la concepción, del desarrollo del embrión, del acto de nacer y del ambiente generador de manipulación, estímulo táctil y motriz, cableado neural, percepción-asimilación y aprehensión, de todo esto, es que unos aprenden más o mejor que otros, es así que las habilidades se desarrollan en diferentes niveles de logro o experticia.

Son las habilidades el nuevo objeto de atención de los empleadores y esto obligó a la escuela, no fue, al contrario; no fue la escuela la que advirtió la prevalencia de las habilidades, de cierto tipo de ellas, y obligó a los empleadores.

Las destrezas digitales, exigible a la escuela de hoy, serán parte del perfil del egresado (Foto: Minedu).

Entonces,si la habilidad es la capacidad innata para hacer algo y su desarrollo es una relación sensoro motriz-racional, esto deberá comprender una atención especial en la escuela; empezando por dedicar mayor cantidad y calidad de tiempo para el ejercicio físico.

Las habilidades son diferentes en los diversos estadíos de la evolución del pensamiento. Estas pueden convertirse en destrezas, como lo es la gracia en los movimientos del ballet o el ingenio para construir respuestas rápidas.

La destreza es la propiedad o perfección con que se hace algo; no es innata, se adquiere y desarrolla. Esta puede ser manipulativa, musical, óculo-manual-podal, o la discriminación y seriación mental de datos conservando sus particularidades y estableciendo sus interrelaciones; lo que es el razonamiento experto.

La destreza se manifiesta en el pensamiento sistémico, en la relación todo-todo, que es la mayor estructuración del razonamiento y es capaz de manifestarse aún en estados de gran presión. La serenidad es una característica adicional de este tipo de aptitud-actitud.

El escenario productivo contemporáneo lo que exige es mentes diestras, capaces de analizar, organizarse y actuar sistémicamente, apoyados por el empleo de inmensos volúmenes de información, por compleja que fuese. Esto es la Destreza Potencialmente Digital (DPD).

El razonamiento experto también es llamado razonamiento complejo, en cualquier caso, es la base estructural del pensamiento sistémico.

Lo que la escuela deberá proponer son mentes que alcancen la destreza del pensamiento sistémico, aplicando el razonamiento experto o complejo.

A escala de los niveles de gobierno, planificadores, gerencias generales y ejecutivas, directores de equipos humanos, la cualidad DPD es esencial.

La DPD es un nivel muy superior al de las denominadas habilidades blandas y corresponde lograr su desarrollo, el mismo que se complementa y manifiesta con el equilibrio racional y emocional.

En síntesis, se acude a un novísimo catálogo, o mejor un sub-catálogo, que enumera habilidades que han de estimularse, ejercitarse y convertirse en destrezas y, más aún, en destrezas potenciales (DP), lo que será un concepto y una propuesta de mayor dimensión que aquel difundido con la denominación de habilidades blandas (HB)

Para el caso de las destrezas digitales, exigible a la escuela de hoy, serán para cada individuo la destreza potencialmente digital (DPD) y esta será parte del perfil del egresado, una expresión del talento de cada estudiante que egresa de la escuela y la suma de tales talentos se convertirá en el capital humano de cada institución, de cada región y del país en su conjunto.

Educadores, manos a la obra.

 

 

[1]     La Transformación Digital es Continua, Guillermo Ruiz Guevara.

[2]     Seis factores claves, según Marc Cortés, docente visitante de Pacífico Business School.

[3]     La Universidad Estatal de Nueva York, en Stony Brook, también conocida como Universidad de Stony Brook, es una universidad pública de investigación ubicada en Long Island, al este de Manhattan.

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