miércoles, noviembre 30, 2022
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La satisfacción como fenómeno social sistémico

El Gran Proceso: La satisfacción como fenómeno social sistémico

Guillermo Ruíz GuevaraPor Guillermo Ruiz Guevara;  Consultor en Sistemas Aplicados a la Educación y en Políticas de Desarrollo; Gestor del Diplomado y Maestría de Ingeniería Educativa, en la Universidad Nacional de Ingeniería.

Todos reclaman satisfacción, ¿Cuántos saben producirla? Cada individuo clama por alegría, la buscan en las cosas, pocos, muy pocos saben que brota, desde el interior, de las convicciones convertidas en actitudes, como del conocimiento convertido en aptitudes. Y, entre los gobernantes, pocos, también muy pocos, saben que la confianza no son leyes, invocaciones ni ofertas, son el resultado de procesos, de muchos procesos que se resumen en uno que se señalará como un macroproceso, el de la satisfacción.

A primera vista, nótese que el proceso de la educación salvó la subsistencia de la humanidad, desde la advertencia que los padres hacían a sus hijos, en la época de las cavernas, para alertarlos de los peligros, de cómo protegerse hasta cómo conseguir alimentos. Los sistemas educativos se sofisticaron, la acumulación de conocimientos derivó en la necesidad de alcanzárselos a los estudiantes, se privilegió la acumulación de datos antes que la reflexión, se congeló la observancia de la naturaleza, la comprensión del rostro del prójimo y del contacto con el mundo real. La memoria se ejercitó más que la comprensión.

Error que aún no se supera, a pesar de todas las recomendaciones de los científicos de la educación.

El proceso de la producción también evolucionó, desde la transformación de los recursos naturales, apoyados por piedras o maderas afiladas, hasta la electrónica y los equipos digitales para robotizar desde la compra de insumos hasta la distribución del producto terminado.

El proceso económico evolucionó, desde el trueque y la aparición de la moneda como elemento de cambio hasta el bitcoín, intangible que equivale al valor monetario. La hegemonía por los mercados y la propiedad pasó de lo tangible, de lo material, a lo inmaterial, a la economía sustentada por el valor agregado y el dominio de la información.

Pero aconteció que el memorismo sumó al “produccionismo” con el conformismo, generando una comodidad engañosa, de aprendizajes básicos, de menor esfuerzo físico para obtener bienes y participar en el comercio e intercambio de dinero, configurándose el confort o “materialismo deseado”.

La sociedad de la 3ra revolución industrial caracterizó la mitad del siglo XX y su influencia conductual aún es observable. Los ciudadanos aletargados por “obtener” y lucir, se hicieron esclavos del crédito y luego del dinero de plástico.

Llegó la 4ta revolución industrial, en la que prevalece la destreza intelectual y la habilidad para negociar, estas son más importantes que el propio conocimiento, el “know how” por el “skill how”. Así, acontece la economía digital, incrementando velozmente su dominio en el quehacer mundial.

La cultura empresarial se modificó, asociada a la forma como las personas actúan en lo cotidiano, inició la superación y mejoramiento de sus estrategias, pasó del observar la problemática para actuar en razón de la “solucionática”, de la habilidad para construir soluciones. Esta es la cualidad que impulsa la llamada resiliencia, la fortaleza para emprender y producir sin importar las condiciones del ambiente, por difíciles que aparezcan.

En reciente estudio de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), correspondiente al año 2021, se destaca que Perú, al evaluarse los resultados por encima de lo esperado para el nivel de desarrollo, aparece entre los países que muestran mayor capacidad de superación, de ejercitar la resiliencia.

Tres procesos, sin ser los únicos, destacan para dar soporte a la anhelada satisfacción, del que produce y del que consume, son la educación del talento individual para desarrollar capital humano; la producción asistida por la tecnología y su desarrollo constante; y la economía, orientada a los intangibles, soportada por destrezas potenciales.

Tales procesos, en todos los casos y sus subprocesos, con soporte digital e innovación continua. La tecnología digital, apenas hace unas décadas, era inalcanzable, para muchos; sin embargo, la miniaturización de la electrónica y la reducción de los costos hace posible que, hoy en día, lo caro sea no

utilizarla o no desarrollarla.

Actualmente, en los pasadizos académicos se discute sobre las teorías de las decisiones, del maximin, del caos y otras muchas; entre tales, toma importancia, cada vez mayor, la teoría de la satisfacción, para la cual el bienestar es un subproceso. Por ello, surge un movimiento científico orientado a la búsqueda del control de la educación-producción-economía y de las comunicaciones (cibernetización) en el que converge un debate multidisciplinario y promueve profesiones que se fusionan y generan novedosas formas de asistir al desarrollo social; la biotecnología, por ejemplo.

El Big Data y el fortalecimiento como diseminación de la conectividad, darán lugar a modelos de negocios orientados a la satisfacción que, como está predicho, servirá para todos los actores. Con su funcionamiento, se preverá el retorno de toda inversión, en riqueza social, conocimiento, cultura, salud u otras manifestaciones. Antes que el dinero; pues este será el registro de lo actuado y acumulado en la producción de tales bienes.

Uno de los procesos identificados y que adquiere especial importancia es la predictividad, será algo esencial. En breve, se dispondrá de grandes volúmenes de datos sobre las personas, sus intereses, propósitos, aficiones, familia, estudios, coeficiente cerebral e intelectual, madurez, capacidad motriz, con tal material será viable pronosticar el comportamiento de las personas; si a ello se le agrega el entorno, el territorio, el clima, la disponibilidad de recursos, la orientación del mercado, entonces, se podrá predecir, será útil para planificar el desarrollo de las ciudades, de los grupos sociales, su abastecimiento y, sobre todo, lo que harán. Las rutas del desempeño serán predictibles.

Esto hará transparente el acto social. También servirá para trazar aspectos comunes y diferencias, dependencias e interrelaciones. El futuro será previsible, aunque no infalible. La variable humana es compleja y el libre albedrío subsistirá, pero la satisfacción será manejable.

Todos los componentes del sistema social serán insumo de múltiples data-warehouse (almacén de datos) y serán datos clasificados de actualización dinámica, los que simultáneamente todas las organizaciones intercambiarán y agregarán en bases de datos distribuidas y enlazadas en la nube.

Los sistemas que agregan y combinan información de diferentes fuentes o almacenes, hacia un almacén de datos centralizado o muchos almacenes descentralizados y de utilidad específica, respaldarán el análisis empresarial, la minería de datos, la inteligencia artificial y el aprendizaje de máquinas (Machine Learning). Esto no es ficción, ya empezó el gran registro, será factible programar lo que cada quien necesite, cada persona, cada familia, cada ciudad, cada país, cada todo.

Falta definir o evaluar la pretensión de quienes aprovechan posiciones hegemónicas, el poder. Tal condición pasaría a un plano insignificante si se asegurara la calidad de la educación, en la formación de seres autónomos, libres y solidarios.

Como se escuchó a Alejandro Arellano Zapatero, científico peruano, único autorizado para aplicar un encefalograma a Albert Einstein, “el antagonismo no es la contradicción, es la complementación entre partes, para apoyar o controlar un movimiento”, se verá si la confianza resulta como consecuencia de partes antagónicas que procesen su realización.

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