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Normas usureras que, en 25 años, ningún período congresal modificó ni quieren hacerlo

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Guillermo Ruíz Guevara

Acrca de la banca peruana

Normas usureras que, en 25 años, ningún período congresal modificó ni quieren hacerlo

Por Guillermo Ruiz Guevara

Las leyes vigentes, sobre el sistema financiero, pareciera que fueron hechas en la oficina de algún banquero o los asesores de este se instalaron en el Despacho de algún congresista. La Ley General del Sistema Financiero y del Sistema de Seguros y Orgánica de la Superintendencia de Banca y Seguros, determina, en el Art. 9no, un condicionamiento inexplicable.

La Ley se sancionó el 06 de diciembre de 1996, siendo Víctor Joy Way Rojas, presidente del Congreso de la República; Carlos Torres y Torres Lara, primer vicepresidente del Congreso de la República; y promulgada por Alberto Fujimori Fujimori, siendo presidente constitucional de la República; Alberto Pandolfi Arbulú, presidente del Consejo de Ministros; y, Jorge Camet Dickman, ministro de Economía y Finanzas. Varios de estos están presos o fugados.

Dicha Ley se hizo favoreciendo plenamente a los banqueros, para abusar sin límites de la ciudadanía. Hoy en día, el spread bancario (o margen de ganancia de los bancos) en Perú es 14.4, en Chile es 3.4, en Colombia 6.8, y en México 2.8.

Si el spread de los bancos de Perú fuera el de Chile, en vez de pagarnos menos de 1% por nuestra cuenta de ahorros nos estarían pagando más de 11% anual; o los préstamos, en vez de estar costando 20% anual, costarían la mitad de esa cifra. La diferencia entre lo que nos sacan los bancos peruanos y lo que sacan en promedio los bancos en Latinoamérica, como spread, suma diez mil millones de soles.

La “política nacional de competitividad” reconoce que “del total de empresas que necesitaron financiamiento, pero no pudieron solicitarlo, el 33% señaló que las elevadas tasas de interés son el principal factor detrás de su decisión”; y, que “el 43% de empresas que accedieron a créditos identificó a los altos intereses como principal problema”.

¿Acaso se paga más porque los bancos ofrecen servicios extraordinarios? No, el alcance del sistema bancario peruano es menor al de los países vecinos. La condición de “riesgo país”, después del primer gobierno de Alan García, se aprovechó para disparar los intereses bancarios.

Solo el 5% de las microempresas tiene acceso al sistema financiero, que prefiere concentrarse en lo fácil, en las grandes empresas que logran préstamos bancarios, en un 69%. Y considérese que, en Loreto, Huancavelica y Amazonas, la gente con una cuenta bancaria es 1/3 que en Lima.

En Perú, ¿Tenemos competitividad financiera productiva?

Si queremos avanzar en productividad, facilitemos que las micro y pequeñas empresas y los innovadores logren acceso a créditos a tasas razonables. De esa manera podrán iniciar o ampliar sus negocios, comprar nuevos equipos, mejorar sus tecnologías y, así, producir más y mejor.

La pequeña y mediana empresa, a causa del crédito, tiene a los bancos como “socios obligados”.

Ley 26702, Art 9no: “Libertad para fijar intereses, comisiones  y tarifas. Las empresas del sistema financiero pueden señalar libremente las tasas de interés, comisiones y gastos para sus operaciones activas y pasivas y servicios.  Sin embargo, para el caso de la fijación de las tasas de interés deberán observar los límites que para el efecto señale el Banco Central, excepcionalmente, con arreglo a lo previsto en su Ley Orgánica.

La disposición contenida en el primer párrafo del artículo 1243º del Código Civil no alcanza a la actividad de intermediación financiera.

Frontis SBS (Foto: SBS).-
Frontis SBS (Foto: SBS).-

Las empresas del sistema de seguros determinan libremente las condiciones de las pólizas, sus tarifas y otras comisiones.

Las tasas de interés, comisiones, y demás tarifas que cobren las empresas del sistema financiero y del sistema de seguros, así como las condiciones de las pólizas de seguros, deberán ser puestas en conocimiento del público, de acuerdo con las normasque establezca la Superintendencia”.

Mientras que muchísimos países tienen poderosos bancos de fomento, desde China hasta Alemania y EEUU, en Perú surge un cuestionamiento: ¿Tiene sentido que mientras las pequeñas empresas se estancan por falta de crédito, 70 mil millones de soles del dinero de los trabajadores en las AFP se vayan al exterior, pagándoles a estas comisiones elevadas?

¿Por qué se mantiene ahogado al AGROBANCO, estancado a COFIDE y frenado el Banco de la Nación, cuando podrían ser una plataforma crediticia poderosa en favor del desarrollo económico?

Simple: porque la competencia al oligopolio bancario reduciría sus extraordinarias ganancias.

La banca peruana se fortalece a costa de la pobreza de las MYPEs (98% de la economía nacional), porque el abuso impera. Y todos los gobiernos, incluyendo los Congresos de las últimas décadas, son cómplices.

Los bancos obtienen una rentabilidad superior al 21% anual.

Las ganancias de los bancos el año 2019 fueron de 8,219 millones de soles, 10.5% más que el año 2018. Es decir, mientras los ingresos de los trabajadores caían las ganancias de los bancos aumentaban en más de 800 millones de soles (200 millones de dólares).

Lo que ganan sus accionistas o rentabilidad sobre el patrimonio, llamado ROE (“returnonequity”)en la jerga financiera, alcanzó el 18.4% anual.

Esta rentabilidad se mantiene hace una década, al menos, alrededor de esta cifra, cuando a nivel internacional se estima que una rentabilidad del 8.0% ya es alta.

Un inversionista de largo plazo, en la bolsa internacional, en décadas anteriores obtuvo un 5.0% de rentabilidad; hay quienes opinan que en el futuro solo se podrá esperar un 3.0% de rentabilidad anual. En los bancos peruanos se obtiene más del triple que una ganancia históricamente buena.

Obviamente, esas sobreganancias salen del bolsillo de los usuarios, de los consumidores y empresas que tienen que hacer cambios de monedas y necesitan préstamos. Mientras los bancos pagan menos del 1.0% anual, en una cuenta de ahorro, prestan en promedio a más del 20.0%.

El sistema financiero nacional lo constituyen 55 entidades privadas, entre Banca Múltiple (BM) e Instituciones Microfinancieras (IMF) y dos estatales (Banco de la Nación y Agrobanco), estas otorgaron créditos por un total de S/ 332 514 millones al mes de octubre de 2019, meses antes de la declaratoria de la pandemia.

Según el MEF, 232 800 micro y pequeñas empresas alcanzaron créditos con garantías del programa Reactiva Perú y del Fondo de Apoyo Empresarial, a julio del 2020. Para tal fecha, informó el Director General de Mercados Financiero y Previsional Privado que, de las 82 877 empresas beneficiadas por el programa, el 91.0% fueron MYPEs. Estas empresas concentraron el 30,5% del total de montos prestados. En tanto que un 9.0% de las empresas beneficiadas fueron grandes y medianas, las que recibieron el 69,5% del total de préstamos. Así, a la pregunta si en Perú hay competitividad financiera productiva, la respuesta es un rotundo NO.

La Constitución es contradicha por las Leyes. De esto se encargan los Estudios de Abogados, los mismos que patrocinan a los ministros y funcionarios en el MEF, PRODUCCIÓN y sectores estratégicos del país. Y, por supuesto, a los congresistas “clave” de los partidos “amigos”.

La susodicha Economía Social de Mercado, dispuesta por la Constitución, se convierte en una burla al contrastarla con la realidad objetiva del sistema financiero peruano.

Es necesario aclarar que la iniciativa libre es válida cuando tal libertad se realiza como actividad económica lícita y de razonable correlación con los agentes del mercado.

La frase “Economía Social de Mercado” es un modelo económico que tiene el propósito de la libre competencia en beneficio de la sociedad. Fue ideado y aplicado en Alemania, al finalizar la 2da Guerra Mundial, el modelo fue exitoso y es aplicado por muchos países prósperos. En Perú es sólo un escrito, lo mismo que la libre competencia, pues sus principios se distorsionan, lo que es propiciado por el Estado sirviente del poder económico.

La actividad económica del Estado se limita a las áreas donde la inversión privada no aplica; esto, siempre se amaña. Será recomendable precisarlo y ampliarlo, ante casos que la empresa privada lo hace y no lo puede hacer el Estado, porque supuestamente lo hace mal. Cuestión rebatible, al observar, por ejemplo, que Telefónica es una empresa estatal española, que actúa en Perú como entidad privada. O que, en Chile, la explotación del cobre la hace el Estado y es eficiente.

En Perú, “tácticamente”, se convirtió al Estado en paquidérmico y se nombran ministros y funcionarios cuyo rol está condicionado por la banca y la gran industria. Además, la ausencia de partidos políticos que honestamente estén al servicio del país y la no participación mayoritaria de la ciudadanía en el acto político, han facilitado que gobernantes serviles de la corrupción transformen el sistema financiero y las normas que lo definen en un modelo de mercantilismo y usura institucionalizada.

La crisis monetaria o el desfinanciamiento nacional

El valor de la moneda es directamente proporcional a las capacidades de negocios de los países; protegerla es un asunto de Estado, es una cuestión estratégica para que las inversiones y la calidad del empleo sean fundamentos efectivos del desarrollo de un país. Por esta razón se crearon los Bancos Centrales y la mayoría de ellos se ocupan de la promoción del empleo, como ocurre en USA; esto no es así en Perú.

En los últimos decenios, en los países latinoamericanos, se inventó el cambio del dólar en la vía pública, debido a la invasión de esa moneda, como consecuencia de dos factores, uno es el lavado de dólares proveniente del narcotráfico y hechos delictivos, y otro es la maniobra de los banqueros para amasar fortunas no declarables, pues cada bajada-subida la provocan y ganan no menos de diez millones, cada mes, cada banco; son cálculos moderados.

El Banco Central de Reserva (BCR) peruano es criticado por no comprar oro. Por lo que, economistas enterados afirman que se dejó de capitalizar al menos doscientos millones de dólares, en los últimos años.

Recientemente, la maniobra alcista promovida por los banqueros obligó al BCR a comprar dólares en la calle. Por supuesto que lo calcularon bien y, de paso que desestabilizaban al Gobierno, obtuvieron una utilidad superior al 10% en horas, cuando el dólar se disparó de S/.3,50 a S/.4,00.

En ese momento, para frenar la maniobra alcista, el BCR, que dispone de más de sesenta mil millones de dólares en reservas, debió comprar al menos unos dos mil millones por día y no cuatrocientos, como lo hizo. Claro, el concierto estaba bien afinado y compró solo lo “necesario”.

Pero lo más importante no se hizo. Pues el BCR debió, y debe, auditar a los bancos y evaluar qué hicieron con el dinero que recibieron del Programa REACTIVA. Informes recabados indican que lo convirtieron en dólares y lo colocaron fuera del país y, con el alza señalada, ganaron mucho dinero, en detrimento de las finanzas nacionales.

Finalmente, se verá si en las próximas elecciones la población elige sin emociones ni favoritismos bizarros. Hace falta gente decente en la política nacional.

*El contenido del artículo de opinión escrito en agendapaís como el presente es de exclusiva responsabilidad del autor.

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