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¿Una segunda Reforma Agraria?

Mariano Díaz Chávez¿Una segunda Reforma Agraria?

Por Mariano Díaz Chávez

El presidente de la Republica, Pedro Castillo, en un gesto de audacia política, ha anunciado la Segunda Reforma Agraria, con una serie de medidas dirigidas para este sector que concentra un tercio de la Población Económicamente Activa (PEA).

Este anuncio se puede calificar cómo una Segunda Reforma Agraria, o es simplemente un “marketing político” que le otorga al presidente Castillo un “balón de oxígeno”, en medio en medio de la crisis política y económica que vive el país?

Independientemente del nombre efectista de este lanzamiento y en fecha emblemática (3 de octubre), se abre una enorme oportunidad para un sector tan golpeado por la crisis económica y por la pandemia, al anunciar una serie de medidas agrarias orientadas a reactivar un sector tan sensible y del que depende una buena parte de la población.

En la práctica no se trata de una Segunda Reforma Agraria, sino de anuncios efectistas como el crédito agrario, industrialización de la agricultura, compras estatales agrícolas, ajustes en la franja de precios de la importación y la creación de un gabinete de desarrollo agrario y rural.

Hay que recordar que la Primera Reforma Agraria de Juan Velasco Alvarado, tuvo un “rigor revolucionario” que empezó con la expropiación de las haciendas, bajo el lema “campesino, el patrón ya no comerá más de tu pobreza”.

Esa reforma agraria de Velasco nunca concluyó, y la expropiación de tierras terminó con la formación de  Cooperativas Agrarias de Producción (CAPs) y Sociedades de Interés Social (SAIS). El sector no alcanzó un desarrollo sostenido a través del tiempo como fuente de la seguridad alimentaria.

A lo  largo del tiempo, la concentración de tierras cambió de propietarios y terminó en manos de pequeños grupos de poder económico, sin la necesidad de una revolución, sino amparados en el propio régimen democrático y constitucional.  El 80% de las tierras transferidas por el Estado se hicieron bajo la modalidad de subasta, adjudicación o concesión.

En las últimas décadas casi un millón  400 mil hectáreas han sido transferidas a favor del capital privado, de las cuales solo 320 mil hectáreas son para fines agrarios (DESCO).

Por ejemplo, actualmente los grupos Gloria, Wong y Oviedo concentran 100 mil hectáreas de los complejos azucareros del país.  Solo 22 inversionistas que controlan la franja costera con más de 60 mil hectáreas de tierras.

Segunda Reforma Agraria

La segunda reforma agraria, con medidas específicas, que anuncia el presidente Castillo debe tomar en muy en cuenta la diversidad de agriculturas existentes en el Perú, y cada una de ellas, debe tener un tratamiento especial dada la baja productividad de la tierra agrícola en diversas zonas del país.

La agricultura alto andina de subsistencia y de la “pan llevar” que abastece los grandes mercados del consumo diario, merecen una mayor atención. En cambio, la agricultura para la industria y la de exportación que gozan de beneficios tributarios, tienen ya un tratamiento especial como la exoneración parcial de beneficios tributarios.

Por ese motivo, en las últimas dos décadas la agroexportación se ha constituido en la locomotora del crecimiento del PBI agrícola, pero el  contraste está en que se beneficia solo a un pequeño porcentaje del universo global agrario.

Merece también un análisis especial, el anuncio de la franja de precios de productos importados que afectan directamente al consumidor, debido a la alta volatilidad del dólar. Resulta mucho más barato importar alimentos que producirlos en el país. Se importa hasta papa procesada de Bélgica.

El Perú es importador neto de harina de trigo, maíz y soya, que son insumos directamente vinculados a la elaboración del pan, aceite y alimento del pollo, productos que han sufrido en un fuerte incremento en los precios al consumidor.

Otro tema sensible es el crédito para impulsar la agricultura.  El crédito agrario debería ser solo un instrumento de capital de trabajo  para impulsar y fortalecer las cadenas productivas, y una vez que el agricultor ya capitalizado, debe recurrir a la banca comercial como cualquier otro negocio dentro del libre mercado.

Las compras estatales de productos agrícolas para fortalecer los programas sociales es un anuncio importante, donde se estima que se destinarán 300 millones de soles anuales.

Con este anuncio de medidas importantes para la agricultura bajo el lema de una Segunda Reforma Agraria, el Gobierno de Pedro Castillo saldrá fortalecido y eso dependerá mucho de su cumplimiento y con gran impacto social en un sector que ocupa un tercio de la Población Económicamente Activa.

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