BRASIL 2026. Más de 150 millones de brasileros eligen este domingo 26 en las urnas al próximo presidente de la potencia sudamericana. Las últimas encuestas confirman un empate técnico dentro del margen de error, convirtiendo la inclinación de los indecisos en la llave definitiva del poder.
La jornada
Los ciudadanos habilitados para votar definirán en esta segunda vuelta electoral si otorgan un nuevo mandato al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva o si entregan las riendas del Ejecutivo al candidato opositor Flávio Bolsonaro.
A lo largo de los últimos días, los sondeos de opinión pública mostraron una marcada reducción en la brecha entre ambos candidatos, dinamitando cualquier ventaja previa y encaminando el balotaje a una definición voto a voto donde nadie puede proclamarse ganador por anticipado.
La foto del empate técnico
El estudio más reciente elaborado por la consultora BTG/Nexus, publicado a inicios de esta semana tras un relevamiento telefónico nacional realizado entre el 16 y el 18 de octubre a 2.002 votantes mayores de 16 años, dejó al descubierto lo ajustado de la contienda:
- En votos totales: Flávio Bolsonaro suma un 46,5% de la intención de voto frente al 45,9% de Lula da Silva, registrando una diferencia de apenas 0,6 puntos porcentuales.
- Votos nulos e indecisos: El 4,7% de los consultados se inclinó por el voto nulo o en blanco, mientras que un 2,9% se declaró indeciso o prefirió no responder.
- Proyección en votos válidos: Al proyectar únicamente los votos válidos (excluyendo blancos, nulos e indecisos), Flávio Bolsonaro alcanza el 50,3% frente al 49,7% del actual mandatario.
Dado que la encuesta cuenta con un margen de error de dos puntos porcentuales (y un nivel de confianza del 95%), la ligera ventaja numérica a favor de Bolsonaro se encuentra dentro del margen estadístico, configurando un escenario técnico de empate estricto.
La batalla final por los indecisos
Con ambas candidaturas prácticamente igualadas en la recta final, la clave de la jornada electoral de este domingo radicará en el comportamiento de última hora del electorado indeciso y la capacidad de movilización de cada estructura política.
Durante el transcurso del día, la atención pública nacional e internacional estará fijada en el avance del escrutinio y la fluidez del proceso en las urnas, en una votación cuyo resultado redefinirá el mapa político regional.