Puerto de Chancay: el dinero no siempre es "barato" en términos de tasas de interés, sino en términos de acceso
Puerto de Chancay: “Preocupados por los últimos informes que indican que Perú podría verse imposibilitado de supervisar Chancay, uno de sus puertos más importantes, bajo la jurisdicción de propietarios chinos depredadores. Apoyamos el derecho soberano de Perú a supervisar infraestructura crítica en su propio territorio. Que esto sirva de advertencia para la región y el mundo: el dinero barato chino cuesta soberanía”. Esto es el texto del mensaje de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.} En seguida, el embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, replicó el texto con una añadidura: Todo tiene un precio, y a la larga lo barato sale caro. No hay precio más alto que perder soberanía”.En respuesta, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, acusó a EE.UU. de realizar una “fabricación y difamación flagrantes” sobre el megaproyecto realizado por la estatal Cosco Shipping.Todo tiene un precio, y la larga lo barato sale caro. No hay precio más alto que perder soberanía. https://t.co/sHFot5oMKn
— Embajador Navarro (@USAmbPeru) February 11, 2026
Jian enfatizó que su país se opone firmemente a las declaraciones estadounidenses.
Por su parte, la Embajada China en Perú afirmó que la cooperación bilateral con nuestro país “siempre se basa en el respeto mutuo, el trato equitativo y las ganancias compartidas”. “Nos oponemos firmemente a las acciones que interfieren en la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo de otros países”, se lee en un comunicado. Estas intervenciones se hicieron públicas luego de un fallo judicial de primera instancia que, tras analizar un amparo promovido por Cosco Shipping Ports Chancay Perú, limitó los poderes gubernamentales sobre el puerto, al señalar que (Ositrán), tendrá restricciones para supervisar, regular, inspeccionar y sancionar las operaciones en Chancay. [caption id="attachment_98349" align="alignnone" width="860"]
Puerto de Chancay: Donald Trump enércico. (Foto: The White House)[/caption]
“El dinero barato chino cuesta soberanía"
La frase es una advertencia geopolítica recurrente, especialmente en el contexto de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative), de la cual el Puerto de Chancay es una pieza clave en Sudamérica. Para entender si "el dinero barato cuesta soberanía", hay que desglosar la naturaleza de la inversión china y cómo se diferencia de la banca multilateral tradicional.- El concepto de "Dinero Barato"
- Velocidad vs. Condicionalidad: Mientras el Banco Mundial puede exigir reformas ambientales o de transparencia, China suele enfocarse en la viabilidad técnica y el control del activo.
- Modelo Llave en Mano: A menudo, el financiamiento viene condicionado a que empresas chinas realicen la construcción, usen sus materiales y operen la infraestructura.
- ¿Cómo se compromete la soberanía?
- La Trampa de la Deuda (Debt-trap diplomacy)
- El matiz: ¿Es este el caso de Chancay?
- Inversión Privada: A diferencia de otros países, en Perú gran parte del riesgo es corporativo (Cosco Shipping y Volcan), no necesariamente una deuda soberana directa del Estado peruano.
- Necesidad de Infraestructura: Sin este capital, proyectos de esta magnitud podrían tardar décadas en materializarse bajo esquemas tradicionales.
- Estatus de Hub: Si Perú logra fortalecer sus instituciones y marcos regulatorios, el puerto podría ser una herramienta de poder nacional en lugar de un enclave extranjero.
Puerto de Chancay En el caso de Chancay, el puerto es de propiedad privada (Cosco Shipping tiene el 60%), lo que le otorga un nivel de control operativo masivo sobre el flujo comercial de la región (Foto: Facebook).[/caption]
El antecedente
A inicios de semana, el Primer Juzgado Especializado en los Constitucional de Lima excluyó al puerto privado de Chancay de ser regulado y fiscalizado por el Organismo Supervisor de la Inversión en la Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán).
El juzgado declaró fundada una acción de amparo de la compañía Cosco Shipping Ports y puso límites a la intervención del Estado peruano en el terminal portuario, fijando que el Ositrán, sus dependencias y organismos técnicos también deberán abstenerse de ejercer sus facultades de supervisión y sanción sobre el puerto.
No obstante, el juez Juan Carlos Núñez determinó que la única excepción a esta normativa será la fijación de las tarifas a usuarios finales, y solo si el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) confirma previamente que no hay competencia en el mercado.
El conflicto surgió porque el Ositrán pretendía aplicar al puerto un régimen de regulación integral, similar al de los puertos públicos o aquellos que el Estado entrega en concesión.
Pero el tribunal subrayó en su fallo que el Megapuerto de Chancay, operado por Cosco Shipping, fue construido y financiado íntegramente con capital privado – sin subsidios estatales ni contratos de concesión –, por lo que no se puede tratar igualmente a un puerto privado y a uno estatal.
La sentencia establece que forzar la regulación sobre una infraestructura privada vulneraría derechos fundamentales como la propiedad y la libertad de empresa.
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— agendapais.com (@agendapais2014) February 13, 2026