Ranking de Shanghái desnuda el colapso universitario en el Perú y sepulta la visión de Einstein sobre la UNMSM

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Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttp://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.

A decir del físico Víctor Peña, no se trata de un tropezón fortuito, sino de la constatación inevitable del fracaso de un sistema

Ranking de Shanghái. La medición académica más influyentes del mundo volvió a ratificar lo inevitable: ni una sola universidad peruana figura entre las 1000 mejores del mundo. La reacción del físico Víctor Peña Rodríguez (UNMSM), docente e investigador de la Facultad de Ciencias Físicas de la UNMMS, no fue de sorpresa, sino de serena constatación. Lo que se ha sepultado no es solo una marca académica, sino la visión que en 1951 expresó Albert Einstein sobre la capacidad investigadora de la Decana de América.

Aceptar esta realidad no implica resignación, sino el punto de partida para identificar los errores cometidos en el último siglo. A partir de los argumentos y el análisis planteado en agendapais por el profesor Víctor Peña, este es el diagnóstico exhaustivo y contundente de la crisis:

  1. Una culpa histórica y compartida

La crisis de la educación superior en el Perú no es un fenómeno aislado ni producto del azar. Existe una responsabilidad colectiva que abarca a la clase política, las autoridades locales, la comunidad universitaria y la propia sociedad civil. Todos han actuado con indiferencia, como si la degradación de la universidad no afectase de manera directa al desarrollo del país. Ningún sector puede eximirse de culpa ni mirar hacia el costado ante el deterioro del sistema.

“Aquí todos somos responsables, no solamente las universidades, las comunidades universitarias locales, sino la sociedad, los políticos, todos somos responsables. Todos tienen que asumir la culpa. Esto no ocurrió en forma aislada”. remarco el especialista en el campo de la Física de la Materia Condensada Experimental.

Víctor Peña aborda la crisis universitaria en el Perú con un nivel de análisis estructural que va mucho más allá del simple lamento por la exclusión en el Ranking de Shanghái (Foto: agendapais).
Víctor Peña aborda la crisis universitaria en el Perú con un nivel de análisis estructural que va mucho más allá del simple lamento por la exclusión en el Ranking de Shanghái (Foto: agendapais).
  1. El estigmatización de la ciencia nacional y el sesgo mediático

A pesar de las severas limitaciones estructurales, la producción científica en el Perú ha demostrado un avance concreto: en los últimos 15 años, el número de investigaciones publicadas casi se ha quintuplicado. Sin embargo, en lugar de reconocer y potenciar este esfuerzo, la discusión pública y mediática se ha centrado destructivamente en el fenómeno de las «revistas depredadoras» (publicaciones fraudulentas que imitan a las revistas científicas legítimas. Su objetivo principal es cobrar por publicar).

Aunque las malas prácticas académicas son un problema global que afecta entre el 5% y el 6% de las publicaciones a nivel mundial, el sistema internacional de producción científica sigue funcionando y filtrando estas faltas. En el Perú, por el contrario, se utiliza este porcentaje minoritario para echar «un manto de oscuridad» sobre todo el desarrollo científico nacional, desalentando activamente a los investigadores que trabajan con rigor.

  1. El estancamiento en el modelo decimonónico (El marco UNESCO)

Analizando el desarrollo histórico planteado en las conferencias internacionales de la UNESCO (2006-2009), la universidad moderna ha transitado por dos etapas claras:

  • La Universidad de la Cultura (Siglo XIX): Surgida con las ideas libertarias e independencias, orientada exclusivamente a formar la clase media de profesionales requerida por los nuevos Estados.
  • La Universidad de la Excelencia (Siglo XX): Donde el eje central deja de ser la simple docencia y pasa a ser la creación de conocimiento mediante la investigación. Bajo este paradigma, la formación profesional es una consecuencia directa del rigor científico y no su único fin.

Mientras las instituciones líderes del mundo dieron el salto hacia la Universidad de la Excelencia, la inmensa mayoría de las universidades peruanas quedaron atascadas en la Universidad de la Cultura, limitadas a ser meras otorgadoras de títulos sin producción científica real.

  1. La masificación irracional y la captura del sistema

Lo que en sus inicios pudo parecer una «inocentada» o una simple apuesta por la apertura del mercado educativo, terminó desencadenando un colapso sistémico:

  • Proliferación sin sustento: El país cuenta actualmente con cerca de 120 universidades y una proyección política irresponsable de elevar la cifra a 200. Sin embargo, en todo el territorio nacional no existen más de 10 universidades que realicen investigación de manera continua, y no más de 5 que generen ciencia con verdadero impacto internacional.
  • Ausencia de masa crítica: El Perú no posee la cantidad de doctores e investigadores altamente calificados requeridos para sostener un parque de 120 instituciones académicas.
  • Infiltración delictiva: El problema se agravó cuando el descontrol normativo permitió la entrada de la marginalidad y sectores delictivos en la gestión de las universidades públicas, cooptando la institucionalidad académica.
Discusión inmediata de un nuevo marco legal: víuctor Peña soastiene que la actual Ley Universitaria ha quedado rebasada por la realidad. Se debe abrir de inmediato un espacio de discusión nacional para elaborar una normativa que ponga la investigación, la meritocracia y el rigor en el centro de la educación superior (Foto: UNMSM).
Discusión inmediata de un nuevo marco legal: víuctor Peña soastiene que la actual Ley Universitaria ha quedado rebasada por la realidad. Se debe abrir de inmediato un espacio de discusión nacional para elaborar una normativa que ponga la investigación, la meritocracia y el rigor en el centro de la educación superior (Foto: UNMSM).

La ruta de la reforma: Exigencias para una Nueva Ley Universitaria

Frente a este escenario, la reforma no se logra con parches regulatorios. Se requiere una reestructuración drástica sobre tres pilares fundamentales:

  1. Reorganización y sinceramiento del mapa universitario: Es técnicamente imposible sostener 120 universidades con estándares de calidad. El Estado debe encarar el cierre definitivo de las instituciones que no reúnan los requisitos mínimos y reorientar el presupuesto para potenciar a las universidades públicas centenarias y apoyar a las principales universidades privadas que sí hacen investigación.
  2. Elevación de los estándares docentes: En una universidad de excelencia únicamente deben ejercer la docencia quienes hayan obtenido un doctorado reconocido internacionalmente y mantengan una producción científica activa en revistas de alto impacto.
  3. Discusión inmediata de un nuevo marco legal: La actual Ley Universitaria ha quedado rebasada por la realidad. Se debe abrir de inmediato un espacio de discusión nacional para elaborar una normativa que ponga la investigación, la meritocracia y el rigor en el centro de la educación superior.

Hoja de ruta inevitable

El diagnóstico del Dr. Víctor Peña Rodríguez no solo deja al descubierto las grietas del sistema, sino que traza una hoja de ruta inevitable: la crisis de gobernanza, el desgobierno en instituciones emblemáticas como la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y la pérdida de rumbo académico no se resolverán desde gabinetes externos ni con parches burocráticos. La transformación real debe gestarse desde el interior de la propia comunidad universitaria.

En este escenario, la propuesta de Agenda País cobra una relevancia estratégica crucial. Es el espacio idóneo para articular este debate nacional con miras a plantear el borrador para una Nueva Ley Universitaria.

Compromiso con el futuro

La cita con la historia está planteada. Como advierte el Dr. Peña, continuar ignorando la evolución hacia la Universidad de la Excelencia o permitir que la mediocridad y la informalidad sigan dirigiendo la educación superior peruana no es una omisión inocente: es condenar al país al subdesarrollo científico y cultural. No permitamos que la proclama del Padre de la Física Moderna sobre San Marcos se quede en un mero recuerdo nostálgico; hagamos que vuelva a ser el horizonte del sistema universitario peruano.

Vea el Ranking de Shanghái 2026: ninguna universidad del Perú figura entre las 1000 mejores universidades del mundo

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