Inusual acto es un reflejo más de la política parlamentaria peruana: debates acalorados y fricciones que pasan rápidamente al anecdotario
Senado. ¿Acaso no es común en los colegios que, tras un altercado entre estudiantes, el profesor, tutor o auxiliar pida a los contrincantes darse la mano en señal de caballerosidad? Esa misma escena, «modo colegio», fue la que presenciaron miles de espectadores este sábado 10 de octubre durante la transmisión en vivo de la Comisión de Constitución, Reglamento y Relaciones Exteriores del Senado de la República.
La sesión analizaba la Proposición Legislativa 00013-2026-2031-S, que plantea delegar facultades legislativas al Poder Ejecutivo en materia de seguridad ciudadana y atención al fenómeno El Niño y que fue aprobada en el Pleno de la Cámara de Diputados despúes de un intenso debate que se prolongó por dos semanas consecutivas.

El detonante del enfrentamiento
El incidente comenzó durante la intervención de la senadora Ruth Luque (Ahora Nación), quien cuestionó la exposición del ministro del Interior, César Astudillo Salcedo, afirmando que «parecería tener miedo» de impulsar una reforma profunda en la Policía Nacional del Perú (PNP).
La aseveración incomodó al titular del MININTER, quien con ademanes exigía dar por concluida la alocución de la legisladora. Ante ello, el senador Iber Maraví Olarte (Juntos por el Perú) reclamó airadamente al presidente del grupo de trabajo, Carlos Mesía Ramírez (Fuerza Popular), exigiendo que se respete el uso de la palabra de Luque.
Ante el aumento de la tensión, Mesía Ramírez optó por suspender la sesión por cinco minutos.
Discusión en el receso
Con la transmisión en pausa y ambos de pie, se desató un tenso intercambio verbal acompañado de señalamientos del índice de la mano derecha entre Maraví y el ministro Astudillo que era observado por el ministro de Justicia. El altercado escaló con la intervención de los congresistas Lourdes Alcorta y Francisco Calisto Giampietri; este último, con el saco abierto y el pecho erguido en postura desafiante, encaró directamente a Maraví. En los minutos siguientes, la reflexión se apoderó de los senadores, con lo que cada uno volvió a tomar asiento.
El llamado a la paz
Reanudada la sesión, la senadora Patricia Iturregui Byrne (Partido del Buen Gobierno) tomó la palabra para rebajar la tensión e hizo un singular llamado:
«Quiero pedirles a todos que los que estén de acuerdo con la paz se pongan de pie. Nos damos la mano por la paz y ¡que viva el Perú y que viva la paz!».
Ante la mirada atónita del público que seguía la señal de la televisión nacional y a través de las redes sociales, entre ellas la de agendapais.com, los senadores y ministros presentes se pusieron de pie y se estrecharon las manos. La escena provocó risas contenidas entre los parlamentarios, hasta que el presidente de la mesa, Carlos Mesía —el único que permaneció sentado— interrumpió con frialdad: «Cuestión de orden, por favor».

El debate de fondo: Facultades legislativas
Superado el incidente, la comisión continuó con el sustento de las medidas solicitadas por los ministros César Astudillo (Interior), Ernesto Álvarez Miranda (Justicia y Derechos Humanos), Rafael Belaunde Llosa (Defensa) y Mauricio Fernando Arnillas (Vivienda, Construcción y Saneamiento).
Principales posturas de las bancadas:
- Fuerza Popular: Alejandro Aguinaga planteó reforzar el sistema penitenciario con tecnología y control estricto para evitar delitos desde los Penales. Por su parte, Héctor Ventura respaldó la intervención temporal de las FF.AA. en apoyo a la PNP, mientras que Patricia Juárez solicitó revisar técnicamente el pedido para garantizar que respete el marco constitucional.
- Renovación Popular: Katherine Ampuero sostuvo que la seguridad requiere una política integral y no solo aumento de penas, solicitando precisiones sobre legítima defensa e intervención militar. En tanto, Francisco Calisto Giampietri instó a fortalecer las labores de inteligencia y eliminar trabas burocráticas en obras de agua y saneamiento.
- Ahora Nación y Juntos por el Perú: Ruth Luque y Jaime Quito coincidieron en que la prioridad debe ser una reforma integral de la PNP y cuestionaron la eficacia de los estados de emergencia. Quito expresó además preocupación por posibles riesgos de privatización o tercerización en Sedapal.
- Otras intervenciones: Iber Maraví advirtió que las medidas de seguridad no deben vulnerar el derecho a la protesta social; Roger Astucuri (PCO) pidió detallar las modificaciones en saneamiento físico-legal; e Iturregui Byrne solicitó transparencias en costos y metas de la vivienda social.

Respuesta del Ejecutivo
En la ronda final, los integrantes del gabinete justificaron la delegación de facultades:
- Justicia: Ernesto Álvarez explicó que se busca fortalecer la inteligencia penitenciaria, la libertad vigilada postpenitenciaria y ajustar la tipificación del delito de terrorismo con fines de lucro.
- Interior: César Astudillo resaltó que se impulsará un comando unificado de alcance nacional y la modernización de la formación policial.
- Defensa: Rafael Belaunde sustentó la ampliación de la definición de «grupos hostiles» para combatir con las Fuerzas Armadas a organizaciones criminales que ejercen control territorial.
La crispación como lenguaje político cotidiano
Lo ocurrido en la Comisión de Constitución —el cruce de insultos, la intervención con «apretón de manos» y el frío llamado al orden— no es un accidente institucional; es el síntoma de un modelo de hacer política. En el Congreso peruano, el debate de ideas suele ceder espacio a la disputa personal y al rendimiento mediático.
Cuando los ministros acuden a las cámaras y la oposición fiscaliza, el choque de intereses profundos (en este caso, facultades legislativas y seguridad ciudadana) no se procesa a través de la negociación técnica silenciosa, sino mediante el enfrentamiento en directo.
Para el ciudadano de a pie, la escena resulta desconcertante o vergonzosa; para los políticos, en cambio, responde a una fría lógica de trinchera donde cada ademán busca fidelizar a sus bases. Saben bien que están bajo la lupa de miles de internautas en tiempo real y que un simple clip viral puede darles la visibilidad que el debate técnico les niega, convirtiendo la jornada parlamentaria en un atractivo espectáculo digital.



