Cardenal Castillo incluye a los fallecidos en protestas, al igual que a los bomberos, en la línea del martirologio peruano

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Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttp://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.

Con esta postura la Iglesia Católica reconoce el valor testimonial de quienes defienden sus ideales de manera pacífica

Cardenal Castillo. Durante la homilía del XXI Domingo del Tiempo Ordinario celebrada en la Catedral de Lima, el cardenal y arzobispo de Lima, Carlos Castillo, ofreció una extensa y profunda reflexión sobre el significado del heroísmo en el Perú, a partir de la lectura del evangelio de Mateo (16, 13-20), pasaje que marca un punto de inflexión fundamental en el Evangelio, enfocado en la identidad de Jesús y la misión de su Iglesia.

En su mensaje, el arzobispo de Lima estableció un vínculo directo entre el sacrificio de las personas que perdieron la vida en el marco de las protestas sociales y la entrega abnegada de los bomberos voluntarios, integrando a ambos sectores dentro de lo que definió como la tradición histórica y teológica del martirio en el país.

El héroe como mártir en la identidad nacional

El cardenal comenzó su análisis diferenciando la concepción del heroísmo en la cultura peruana respecto a la de otras naciones. Explicó que, mientras en diversos países la figura del héroe suele asociarse de manera prioritaria a los triunfos bélicos y a la victoria por medio de las armas, en la historia del Perú la noción colectiva de héroe ha estado ligada estructuralmente a la dimensión del mártir. 

«Eso es una cosa que hemos dicho siempre, que en nuestro país el concepto de héroe es el de mártir. O uno ha entregado su vida por la gente o no es héroe», aseveró el arzobispo.

De acuerdo con su lectura histórica, al haber atravesado el Perú diversos momentos adversos o derrotas en sus conflagraciones, el orgullo nacional no se ha cimentado en la dominación sobre otros, sino en la capacidad de entrega generosa y desinteresada por el bienestar común.

El arzobispo de Lima estableció un vínculo directo entre el sacrificio de las personas que perdieron la vida en el marco de protestas sociales y la entrega de los bomberos voluntarios (Foto; Arzobispado de Lima).
El arzobispo de Lima estableció un vínculo directo entre el sacrificio de las personas que perdieron la vida en el marco de protestas sociales y la entrega de los bomberos voluntarios (Foto; Arzobispado de Lima).

El principio de la paz desarmada y desarmante

Profundizando en el plano teológico y social, Castillo hizo referencia a la doctrina promovida por la Iglesia sobre la construcción de una «paz desarmada y desarmante».

Argumentó que la verdadera paz no surge del sometimiento ni de la fuerza represiva de los Estados o de los actores armados, donde «el más fuerte lanza su bomba y entonces todos tenemos que obedecerlo». Por el contrario, la reconciliación auténtica requiere ser «acordada, conversada, comprendida profundamente, resolviendo los problemas juntos».

El primado del Perú advirtió que asumir el testimonio pacífico y la defensa de la justicia no es una postura cómoda, sino un compromiso de alto riesgo que puede llevar a la pérdida de la vida. En ese sentido, comparó esta actitud con la trayectoria de Jesús en la cruz, quien prefirió el perdón y la entrega antes que la imposición autoritaria o la búsqueda de un mesianismo basado en la fuerza.

El arzobispo de Lima estableció un vínculo directo entre el sacrificio de las personas que perdieron la vida en el marco de protestas sociales y la entrega de los bomberos voluntarios (Foto; Arzobispado de Lima).
El arzobispo de Lima estableció un vínculo directo entre el sacrificio de las personas que perdieron la vida en el marco de protestas sociales y la entrega de los bomberos voluntarios (Foto; Arzobispado de Lima).

Confluencia en la «línea preciosa de los mártires»

Bajo esta premisa teológica, el cardenal vinculó el accionar del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú con la situación de las personas fallecidas durante las manifestaciones sociales en el país. Remarcó que los bomberos encarnan una experiencia espiritual mediante su «federación de hermanos» dispuestos a arriesgarse por salvar vidas sin buscar recompensa material.

Inmediatamente después, el arzobispo extendió esa misma consideración hacia los civiles víctimas de la violencia en el ámbito de las protestas: «Muchos de ellos [los bomberos] han perdido la vida sin mirarse a sí mismos y han hecho justamente esa línea preciosa que tenemos en nuestra historia, que es la de los mártires del Perú. Lo mismo muchas personas que han muerto por protestar o decir algo importante y han sido asesinadas».

La homilía contó con la presencia de delegaciones de bomberos voluntarios y de representantes de la Comisión Episcopal de Acción Social (CEAS), acompañados por familiares de personas fallecidas en las movilizaciones ciudadanas. Con sus palabras, el Cardenal Castillo reafirmó la postura de la Iglesia de reconocer el valor testimonial de quienes defienden sus ideales de manera pacífica y de quienes sirven a la comunidad, ubicando a ambos en la memoria histórica del martirio nacional.

Cardenal Carlos Castillo es abordado por familiares de personas fallecidas en las movilizaciones ciudadanas (Foto: Arzobispado de Lima).
Cardenal Carlos Castillo es abordado por familiares de personas fallecidas en las movilizaciones ciudadanas (Foto: Arzobispado de Lima).
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