Argumenta que en un escenario de riesgo autocrático, la neutralidad no es una opción viable
César Hildebrant. El influyente periodista César Hildebrandt anunció públicamente la modificación de su postura de cara a la definición de la segunda vuelta presidencial 2026. Tras defender inicialmente el voto viciado como una respuesta de dignidad frente a dos opciones que considera «lamentables», una carta de su amigo Isaac Bigio y el reciente debate presidencial lo han llevado a una dura reflexión: en un escenario de riesgo autocrático, la neutralidad no es una opción viable.
A continuación, desglosamos los ejes centrales de la declaración que marca un hito en la campaña electoral, por tratarse no de un pronunciamiento electoral cualquiera sino por el peso de más de cinco décadas de un ejercicio periodístico caracterizado por una intransigente distancia frente al poder de turno.

- El detonante: La carta desde Londres
El cambio de perspectiva comenzó con una misiva de Isaac Bigio (excolumnista de su semanario). En ella, Bigio le recordaba que la prioridad absoluta de las fuerzas democráticas debe ser impedir el retorno de una autocracia familiar y blindada que ya controla hilos de poder clave. Bigio argumentó que, a diferencia del fujimorismo, una eventual gestión de Roberto Sánchez sí podría ser fiscalizada y removida por las vías democráticas, especialmente al contar con técnicos honestos en su equipo, como el economista Pedro Francke.
- Radiografía del debate: Dos propuestas en las ruinas
Para Hildebrandt, el último debate presidencial expuso las profundas carencias del sistema de representación política actual, dejando un balance crítico para ambos candidatos:
- Keiko Fujimori: Calificó su participación de «patética», acusándola de leer una lista de promesas asistencialistas diseñadas por asesores, reviviendo las viejas estrategias de su padre. El periodista enfatizó la «ferocidad y el odio» en la mirada de la candidata cuando le espetó un «qué poco hombre es usted» a su rival, afirmando que esa reacción desnudó el verdadero rostro del «neofujimorismo».
- Roberto Sánchez: El periodista reconoció que tuvo un desempeño superior al de su oponente, aunque criticó su falta de audacia para romper públicamente en ese espacio con Antauro Humala, sus respuestas genéricas y la ausencia de propuestas clave para la reforma del Estado.

- Los límites de Sánchez vs. El poder total de Fujimori
El núcleo del argumento de Hildebrandt para abandonar el voto viciado y optar por Sánchez radica en una cuestión de pesos y contrapesos institucionales. El periodista trazó una línea diferencial muy clara sobre el futuro inmediato del país:
| Candidato / Factor | Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) | Keiko Fujimori (Fuerza Popular) |
| Poder Institucional | Altamente limitado. Tendrá un Congreso que no domina, una prensa hostil y organismos como el TC, la JNJ, la Fiscalía y la Defensoría alineados con su oposición. | Control absoluto. Su llegada a la presidencia significaría la consolidación de un poder total sin fiscalización real. |
| Compromisos Clave | Obligado a mantener lejos a Antauro Humala, respetar el equilibrio fiscal y garantizar la autonomía del BCR bajo la gestión económica de Pedro Francke. | Ha manifestado su intención de gobernar emulando el modelo de su padre, el cual careció de límites legales y democráticos. |
| Viabilidad Democrática | La ciudadanía y las instituciones vigilarán sus actos. «No podrá jugar con fuego porque se quemará él primero». | Riesgo inminente de instauración de una autocracia familiar y mafiosa. |
«Nadie me quita de la cabeza y del corazón la idea de que ambos candidatos no están a la altura de los desafíos […] Pero entendí que no puede haber algo peor que el fujimorismo gobernando al Perú. El voto viciado sigue siendo mi preferencia personal, mi ocurrencia higiénica, pero reconozco que no es la mejor opción. La mejor opción es votar propositivamente», sustentó César Hildebrandt.
Con esta rectificación, Hildebrandt hace un llamado directo a los miles de indecisos y ciudadanos tentados por el abstencionismo. En sus propias palabras, el voto ya no es un asunto de simpatías, sino un mecanismo de defensa urgente para impedir que el fujimorismo «nos trate como a basura desde la arrogancia de un triunfo».
La voz del director de Hildebrandt en sus trece representa un faro para un sector de la ciudadanía que se define desde el escepticismo, la exigencia intelectual y un profundo arraigo democrático.



