El objetivo de la decisión es capturar el voto del centro, de los indecisos y de los sectores moderados antifujimoristas
Juntos por el Perú. El nuevo escenario político de la segunda vuelta electoral de 2026 obligó a la agrupación que lanza la candidatura de Roberto Sánchez Palomino a reconfigurar por completo su estrategia programática. En el sector opuesto a la postulación, sin embargo, persisten las dudas sobre si este giro económico es una evolución real o un simple «maquillaje». En esta nota presentamos los principales argumentos que alimentan la desconfianza y los elementos que intentan matizarla.
El lunes 1 de junio de 2026, un día después del debate presidencial, Sánchez presentó el segundo plan de gobierno, titulado «Prioridades Estratégicas para la Gobernabilidad y el Desarrollo con Equidad de la Nación Peruana: 2026-2031», junto a un equipo técnico ampliado de 124 profesionales.
Las diferencias con el plan original de la primera vuelta y las razones políticas detrás de esta adopción de propuestas de otros sectores se detallan a continuación.

- Diferencias entre el nuevo plan y el anterior
El plan de primera vuelta de Juntos por el Perú estaba marcadamente anclado en las demandas históricas de la izquierda radical y los sectores soberanistas. El nuevo documento busca proyectar una imagen de viabilidad técnica y consenso institucional.
| Eje Temático | Plan de Primera Vuelta | Nuevo Plan de Segunda Vuelta (Consensuado) |
| Enfoque Político | Énfasis estricto en la Asamblea Constituyente y la refundación plurinacional del Estado. | Se mantiene como horizonte, pero se prioriza un «pacto social democrático» enfocado en reformas institucionales y lucha anticorrupción inmediata. |
| Política Económica | Ruptura drástica con el modelo primario-exportador y fuerte control estatal de recursos estratégicos. | Transición hacia una economía diversificada, pero garantizando estabilidad, seguridad jurídica para la inversión y diálogo con el sector privado. |
| Gobernabilidad | Agenda cerrada basada en los partidos de la coalición original (incluyendo Facciones castillistas y etnocaceristas). | Enfoque de ancha base, sumando cuadros profesionales Técnicos independientes y de otras tiendas políticas. |
| Medidas Sectoriales | Propuestas generales de subsidios y reformas estructurales de largo aliento. | Metas específicas adaptadas: fortalecimiento de redes integradas de salud, bonos de emergencia y programas de empleo joven regional. |
- ¿Por qué Roberto Sánchez adoptó propuestas de otros grupos políticos?
La decisión de Roberto Sánchez de abrir el plan de gobierno y asimilar planteamientos ajenos responde a una estricta necesidad estratégica y de supervivencia electoral de cara al balotaje:
- Construcción de una mayoría en segunda vuelta: Con un caudal electoral propio en primera vuelta que rondó el 12% de los votos válidos, JP es consciente de que el discurso identitario de la izquierda dura es insuficiente para ganar la presidencia. Necesita capturar el voto del centro, de los indecisos y de los sectores moderados antifujimoristas.
- Mitigación del «antivoto» y radicalismo: La campaña de primera vuelta de JP estuvo muy ligada a discursos de confrontación y a alianzas polémicas (como las facciones vinculadas al etnocacerismo y al entorno del expresidente Pedro Castillo). Adoptar propuestas técnicas de otras agrupaciones busca «suavizar» la percepción de radicalismo y ahuyentar los temores de inestabilidad económica.
- Garantía de gobernabilidad legislativa: El próximo Congreso estará altamente fragmentado. Al incorporar activamente a técnicos y propuestas de otros partidos en este nuevo documento, Sánchez ensaya un adelanto de lo que pretende construir: una coalición de gobierno que le permita tener un mínimo de estabilidad parlamentaria si llega a Palacio de Gobierno.
- Sustento ante la opinión pública: Frente a las críticas de la prensa y los gremios empresariales (respecto a propuestas rígidas como la reforma tributaria al sector agroexportador), la presentación de este equipo ampliado de 124 profesionales busca blindar el plan con un barniz de rigor científico y viabilidad fiscal.
En esencia, el nuevo plan no es solo un documento técnico, sino un instrumento político de negociación con el que Juntos por el Perú intenta demostrar que puede liderar un gobierno de concert n resumen: La oposición ha cerrado filas etiquetando este nuevo plan de gobierno como un «maquillaje de última hora» para suavizar la imagen del candidato del sombrero ante los sectores moderados y el empresariado, dejando en el aire la duda de si este giro hacia el libre mercado es una evolución real o una simple fachada para ganar la segunda vuelta. ación nacional en lugar de uno de ruptura sectorial.

¿El giro económico de Roberto Sánchez y Juntos por el Perú es el una evolución real o un simple «maquillaje”?
Veamos los principales argumentos que alimentan la desconfianza y los pocos elementos que intentan matizarla:
Razones que sustentan la desconfianza (La tesis del «maquillaje»)
- El núcleo duro sigue intacto (La Nueva Constitución): A pesar de que el nuevo plan de gobierno modera su lenguaje para calmar al sector empresarial, mantiene como columna vertebral la convocatoria a una Asamblea Constituyente para cambiar la Constitución. Para los mercados, esto anula cualquier promesa de estabilidad: no se puede garantizar el libre mercado a largo plazo si, al mismo tiempo, el objetivo explícito es cambiar las reglas de juego constitucionales que sostienen dicho modelo.
- Propuestas sectoriales contradictorias: El nuevo discurso habla de «promover la inversión», pero en la letra chica del plan y en las declaraciones de campaña se siguen manteniendo medidas de fuerte corte intervencionista. Un ejemplo claro es la propuesta de eliminar el régimen tributario especial del sector agroexportador para pasarlo al esquema general, o la intención de renegociar contratos en sectores estratégicos como minería, gas e hidrocarburos.
- La matemática de la segunda vuelta: El incentivo para mentir o «suavizar» el discurso es gigantesco. Juntos por el Perú pasó al balotaje con una base electoral muy marcada por el voto del surandino y las izquierdas. Para ganar la presidencia este 7 de junio, necesita obligatoriamente captar al electorado de centro, urbano y moderado que teme a un colapso económico. Históricamente, en el Perú, el cambio de discurso en segunda vuelta ha sido una herramienta de supervivencia electoral, no de convicción ideológica.
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La decisión de Roberto Sánchez de abrir el plan de gobierno y asimilar planteamientos ajenos responde a una estricta necesidad estratégica y de supervivencia electoral de cara al balotaje (Foto: Facebook).
Elementos que buscan generar certidumbre (Los diques de contención)
Quienes otorgan el beneficio de la duda al candidato, o consideran que el giro podría sostenerse, se apoyan en dos factores:
- La ratificación de Julio Velarde: El hecho de que Roberto Sánchez haya ratificado explícitamente en el debate presidencial la continuidad de Julio Velarde a la cabeza del Banco Central de Reserva (BCR) es visto como un intento real de colocar un «ancla» de confianza macroeconómica. Velarde representa la ortodoxia monetaria; mantenerlo es el mensaje más fuerte que un candidato de izquierda puede enviar al sector financiero.
- El nuevo «Pacto Social» y los aliados de centro: En la presentación de su equipo multidisciplinario, Sánchez ha sumado a profesionales y técnicos de otras canteras políticas que exigen moderación. La narrativa del partido es que este no es un «cambio de camiseta», sino el resultado de un consenso para lograr gobernabilidad.



