INPE: Ni los controles de máxima vigilancia en penales declarados en emergencia impiden el ingreso de artículos prohibidos

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Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttp://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.

En operativos simultáneos hallan celulares, routers y dinero en efectivo en Ancón I, Miguel Castro Castro, El Milagro y Cochamarca

INPE. La narrativa gubernamental sobre la efectividad del Estado de Emergencia en el sistema penitenciario colisionó nuevamente con la realidad.  Los cinco penales intervenidos en el último megaoperativo del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) —Ancón I, Miguel Castro Castro, El Milagro (Trujillo), Cochamarca (Pasco) y Challapalca (Tacna)— se encuentran en teoría bajo un régimen de vigilancia reforzada y estricta restricción de derechos para combatir la extorsión y el crimen organizado.

Sin embargo, los resultados presentados por la propia institución no revelan un triunfo operativo, sino una falla estructural y sistemática en los filtros de seguridad, que llevan a la conclusión  de que  las cárceles siguen operando como centros de mando delictivos.

Resulta contradictorio que en establecimientos supuestamente blindados por la emergencia se hayan encontrado insumos de alta tecnología, financiamiento ilícito en efectivo y drogas a gran escala.

Lo decomisado no responde al contrabando fortuito o al descuido de un visitante rutinario; demuestra la existencia de una logística compleja y permanente que solo puede consolidarse mediante la vulneración continua de los controles institucionales.

Conectividad y financiamiento sin filtro

El hallazgo más crítico se registró en el penal Miguel Castro Castro, donde la presencia de routers, placas electrónicas, memorias USB y tres celulares evidencia la habilitación de redes Wi-Fi privadas diseñadas para eludir los inhibidores de señal.

A esto se suma el decomiso de S/ 15,000 en efectivo, una suma abrumadora dentro de un recinto de máxima seguridad que actúa como motor financiero para el soborno y el comercio ilegal interno.

El patrón de porosidad se repite con matices alarmantes en los demás recintos:

  • Ancón I: Pese a albergar a internos de alta peligrosidad, se incautaron cargadores, memorias telefónicas y S/ 3,000 en efectivo.
  • Cochamarca (Pasco): Ubicado a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar, en sus celdas se halló un celular, radios USB, armas punzocortantes y agendas con listas de contactos, el insumo logístico principal para el cobro de cupos y extorsiones telefónicas.
  • El Milagro (Trujillo): En el epicentro de la crisis de seguridad del norte del país, se decomisaron 307 sobres de marihuana, decenas de bolsas de PBC, clorhihidrato de cocaína y un celular, confirmando la operatividad del microtráfico en el encierro.
Penal Equipos tecnológicos y efectivo hallado Sustancias y armas incautadas Implicancia operativa
Miguel Castro Castro 3 celulares, routers, placas electrónicas, USB, micro SD, S/ 15,000 41 envoltorios de droga, ketes de marihuana Montaje de red Wi-Fi propia y caja chica para corrupción interna.
Ancón I Memorias de celular, cargadores, S/ 3,000 Cocinas artesanales, cigarrillos Circulación ilícita de capital y accesorios de comunicación.
Cochamarca 1 celular, radio USB, agendas telefónicas 40 ketes de PBC, armas punzocortantes Logística directa para extorsión telefónica y violencia interna.
El Milagro 1 celular 307 sobres de marihuana, PBC, clorhidrato de cocaína, armas Mercado negro de drogas activo en zona de alta peligrosidad.
Challapalca Sin hallazgos Sin hallazgos Único penal donde se cumple el protocolo de aislamiento estricto.

 

La excepción de Challapalca: ¿Voluntad o geografía?

El único recinto donde la inspección culminó con saldo blanco fue el penal de Challapalca, en Tacna. Este contraste deja al descubierto una verdad incómoda para la administración penitenciaria: el control hermético es técnicamente viable cuando existen protocolos inflexibles.

Por lo tanto, la presencia masiva de objetos prohibidos en Castro Castro, Ancón I o El Milagro no responde a la falta de herramientas de fiscalización, sino a la porosidad de los controles en los penales más cercanos a los entornos urbanos.

Las preguntas que la autoridad no responde

Más allá del despliegue publicitario de 400 efectivos en pantalla, el megaoperativo deja abiertos interrogantes profundos sobre la gestión del INPE y del Ministerio del Interior:

  1. La cadena de custodia y complicidad: ¿Cómo ingresan routers, cables, placas electrónicas y miles de soles en efectivo por puertas de acceso supuestamente controladas por agentes penitenciarios y personal policial?
  2. Sanciones a la línea de mando: ¿Qué acciones penales y administrativas inmediatas se han abierto contra los directores y jefes de seguridad de los penales donde se halló infraestructura de conectividad?
  3. El círculo vicioso de las requisas: Si las incautaciones se repiten periódicamente sin clausurar las vías de ingreso de contrabando, ¿qué garantiza que los penales en «emergencia» no recuperen su señal de internet y su flujo de efectivo en las próximas 48 horas?

 

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