UNMSM: Jerí Ramón, en inusual circular, pide a sus funcionarios que pongan cargos a disposición, a solo 2 semanas de dejar rectorado

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Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttp://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.

 

En la administración pública habitualmente el pedido corresponde a la autoridad que asume funciones, no a la que está de salida

UNMSM. En los manuales y reglamentos de la administración pública, existe una regla no escrita que se habría extraviado en los pasillos del Edificio “Jorge Basadre Grohmann» de la Ciudad Universitaria de San Marcos: el que llega es quien elige a su equipo, no el que ya está con la maleta en la mano.

Sin embargo, la rectora Jerí Gloria Ramón Ruffner de Vega parece haber decidido que su gestión no termina con un simple apretón de manos luego de formar cola para la despedida, sino con una última, y peculiar, lección de control. Mediante el Oficio Circular N° 000009-2026-R-D/UNMSM, la primera rectora elegida en los 475 años de historia de San Marcos ha solicitado a toda su plana de directores, jefes y asesores poner sus cargos a disposición.

“Por la presente me dirijo a ustedes para expresarles un cordial saludo y, a la vez, manifestar que, encontrándose próxima la culminación de la gestión rectoral correspondiente al período 2021–2026, se ha dispuesto solicitar a los señores Directores, Jefes de Oficinas Generales, Jefes de Oficinas, Asesores de Oficinas Generales, Asesores de los Vicerrectorados y Asesores del Rectorado poner sus cargos a disposición de este Despacho”, se lee en el documento firmado por Jerí Ramón.

Circular UNMSM
Circular UNMSM

La fiesta de despedida con tarea

La maniobra no deja de ser, cuando menos, hilarante. Es como si el anfitrión de una fiesta, a escasos minutos de que se termine el evento y con los invitados empezando a ingresar a los aplicativos de sus celulares para solicitar servicio de taxi, decidiera que es el momento perfecto para exigirles que recojan y laven los platos y limpien la sala.

¿Por qué solicitar la puesta a disposición cuando la gestión 2021-2026 ya forma practicamente  parte de la historia? La respuesta, si se observa el tablero de ajedrez sanmarquino, no es administrativa, sino política. En un escenario donde el sucesor, aunque sea legalmente por 90 días, parece tener una afinidad natural con la línea saliente. En este escenario el pedido por oficio de la rectora funciona como un «colchón de lealtades».

Autoridades de la UNMSM en acto protocolar (Foto: UNMSM).
Autoridades de la UNMSM en acto protocolar (Foto: UNMSM).

 

El blindaje del sucesor y la auditoría como sombra

La rectora Jerí Ramón no hace esta extrañísima solicitud por un capricho de última hora. Se trata de un servicio «llave en mano» para el rector entrante, Adrián Alejandro Flores Konja. Al forzar la puesta a disposición ahora, la administración actual realiza el «trabajo sucio» de filtrar quiénes se quedan y quiénes se van, entregando al sucesor una estructura ya saneada, curada y, sobre todo, alineada.

Para la gestión saliente, esta es la garantía de que su legado —y sus funcionarios— no sufran un trauma al cruzar el umbral del cambio de mando transitorio. Es, en esencia, dejar la casa no solo barrida, sino con los muebles seleccionados y dispuestos según el gusto de la administración saliente.

En un segundo plano, este movimiento cumple una función preventiva: asegurar que los puestos clave sean custodiados por leales, minimizando cualquier riesgo de que una eventual auditoría externa o interna por parte de sectores críticos encuentre flancos abiertos en la transición.

No obstante, esta lógica nos obliga a cuestionar qué debemos esperar de los nuevos colaboradores que se integran en este contexto. Si bien es cierto que gran parte de los funcionarios son los mismos que trabajaron con las autoridades salientes, a los nuevos rostros no solo debemos exigirles el irrestricto respeto a las normas vigentes.  A ellos se les debe demandar, por sobre todas las cosas, una autonomía crítica y un compromiso con la institución que esté por encima de la fidelidad personal a quien los convocó.

Registro visual de la visita del presidente José María Balcázar a la Ciudad Universitaria de San Marcos (Foto: UNMSM).
Registro visual de la visita del presidente José María Balcázar a la Ciudad Universitaria de San Marcos (Foto: UNMSM).

Lealtad a demanda

Más allá de la estructura, este requerimiento establece un vínculo de gratitud ineludible. La rectora, tras dejar el cargo, tendrá la libertad para recurrir a estos funcionarios que se quedan en la nueva gestión transitoria, las veces que sean convenientes y durante las 24 horas, en señal de la lealtad y la gratitud que le deben por la ratificación del nombramiento.

Estos funcionarios no solo operarán para el nuevo rector, transitorio, sino que se convierten en los activos personales de Jerí Ramón, garantizando que su influencia siga vigente  en los próximos 3 meses, plazo legal señalado por ley para la elección de las nuevas autoridades y los representantes estudiantiles ante el Consejo Universitario y Asamblea Universitaria.

¿Continuidad o control remoto?

Si bien la ley no prohíbe esta medida —los cargos de confianza son, por definición, precarios—, la forma en que se ejecuta revela una realidad incómoda para la democracia universitaria: el miedo al vacío de poder. Al pedir los cargos  la rectora Jerí Ramón se asegura de que, incluso después de entregar el despacho, la influencia de su gestión siga operando bajo la apariencia de una «adecuada transición».

Mientras la comunidad sanmarquina observa este último movimiento del «baile de las sillas», queda claro que, en la cuatricentenaria sanmarquina, la mudanza no implica necesariamente un cambio de inquilino. A veces, simplemente se trata de cambiar el nombre del ocupante del despacho principal, mientras los de siempre se quedan a custodiar la puerta o a guardar el asiento para que el estilo de gestión, y los intereses de la administración saliente, nunca tengan que abandonar la universidad.

 

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