El cómico falleció tras desvanecerse en la puerta de su casa; tenía 63 años
Hoy el Perú se despierta con un nudo en la garganta. Se ha marchado Víctor Manuel Rojas Ibáñez, artísticamente conocido como Manolo Rojas, el hombre que convirtió la imitación en un acto de justicia poética y el chiste en un bálsamo para los tiempos difíciles. No solo perdimos a un humorista; despedimos a un cronista de nuestra realidad que, con una peluca, un gesto o un cambio de voz, lograba retratar al político más severo o a la estrella más brillante.
Manolo Rojas fue el puente entre la época dorada del programa de TV Risas y Salsa y la modernidad de las redes sociales, manteniendo siempre esa esencia de «barrio» que lo hacía sentir como un familiar más en cada hogar. Su legado no es solo el de un imitador talentoso, sino el de un artista integral: compositor, cantante de boleros con alma y un actor que sabía que detrás de cada risa siempre hay una pizca de verdad humana.
Desde Huaral, su tierra natal de la que en dos oportunidades postuló para alcalde provincial (1998 y 2002), hasta los estudios de radio y sets de televisión, su disciplina y su calidez dejaron una huella imborrable, como lo testifican sus compañeros de trabajo y de oficio. Hoy, las voces de sus personajes se apagan en la tierra para volverse eternas en nuestra memoria.

En investigación
Manolo Rojas perdió la vida en el frontis de su casa, en Santa Catalina, La Victoria. Por razones que aún son materia de investigación, perdió el conocimiento en la puerta de su vivienda lo que origino que sus allegados lo condujeran a su vehículo aparcado a unos metros del lugar. La intención era conducirlo a un centro de emergencia para evitar el colapso, propósito que no pudo concretarse debido a que su cuerpo dejó de presentar signos vitales.
El Legado de Manolo Rojas (1962-2026)
Su legado es el de un artista completo que supo elevar el arte de la imitación a una forma de análisis social y actoral.
Manolo Rojas no solo hacía reír; construía personajes que se quedarán grabados en la memoria colectiva. Su aporte se puede resumir en:
- La Versatilidad del Imitador-Actor: Logró que sus caracterizaciones fueran más allá de la parodia. Personajes como el «Brother Pablo», el «Zambo» Cavero, Jorge del Castillo o el «Tigre» Navarro no eran solo copias, sino interpretaciones con alma que incluso los propios imitados llegaban a respetar.
- Pilar de «Los Chistosos»: en la última década, fue una voz fundamental en el programa de radio “Los Chistosos”, acompañando las tardes de los peruanos con una capacidad de improvisación que pocos poseen. Su rapidez mental para conectar la coyuntura política con el humor fue brillante.
- Sensibilidad Musical: Desarrolló una vida artística integral. Fue un compositor y cantante apasionado, especialmente de boleros y música criolla, lo que le permitía inyectar una sensibilidad especial a sus presentaciones.
- Referente de Disciplina: A pesar de su éxito, nunca perdió su esencia huaralina. Fue un puente entre la televisión de la «vieja guardia» (Risas y Salsa) y los nuevos formatos, manteniendo siempre un estándar de profesionalismo y compañerismo que hoy destacan colegas como Pablo Villanueva «Melcochita» y Hernán Vidaurre.

Imitaciones Icónicas
- El «Brother Pablo» (Hermano Pablo)
Fue, quizás, su creación más entrañable. Más que una parodia del predicador evangélico, Pablo Finkenbinder, Manolo le otorgó una identidad propia con frases que se volvieron parte del habla cotidiana de los peruanos. Logró un equilibrio perfecto entre el respeto y la comedia.
- Arturo «Zambo» Cavero
Una de sus imitaciones más respetuosas y artísticamente logradas. No solo capturaba el físico y la voz profunda del maestro del criollismo, sino que Manolo aprovechaba su propio talento para el canto para rendir un homenaje genuino a la música peruana en cada sketch.
- Jorge del Castillo
En el ámbito político, su imitación del político aprista fue magistral. Lograba captar la cadencia del habla y los gestos específicos, convirtiendo la sátira política en algo accesible y divertido para el ciudadano de a pie sin caer en la ofensa personal.
- El «Tigre» Navarro
Manolo lograba personificar la pasión y el estilo histriónico del periodista deportivo Tito Navarro con una energía inigualable. Sus diálogos cargados de anécdotas (reales y exageradas) eran un deleite para los amantes del fútbol.
- Monique Pardo
Demostró su versatilidad al imitar personajes femeninos de la farándula con un manejo del cuerpo y una gracia que jamás resultaba grotesca, sino puramente lúdica.

Aún tenía mucho que dar
Su fallecimiento a los 63 años, aparentemente por un paro cardíaco, corta una trayectoria que aún tenía mucho que dar, especialmente en su labor de unir a los peruanos a través de la risa en momentos de crisis.
Es una pérdida que golpea fuerte, especialmente por la calidez humana que siempre lo caracterizó. El humor peruano hoy está de luto de verdad.

