martes, marzo 31, 2026
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Clases virtuales en los colegios no van más: Gobierno retorna a la  presencialidad antes de lo previsto

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Clases virtuales: sin embargo no reconoció que la virtualidad empañó el acierto técnico de la racionalización

Clases virtuales. “Podemos anunciar a la comunidad educativa y al país, a los padres de familia y a la ciudadanía en general que las instituciones educativas de Lima y Callao podrán retomar la presencialidad del servicio educativo a partir de hoy miércoles 11”. Son palabras del presidente José María Balcázar en el marco de una conferencia de prensa ofrecida en Palacio de Gobierno, junto a los miembros de su Gabinete Ministerial.

Balcázar explicó que “la medida (de dar por terminadas las clases virtuales)  ha sido tomada “tras la optimización en el uso de combustibles y la movilidad en la ciudad. Esto permite garantizar un buen inicio del año escolar programado para este lunes 16 de marzo para todo el país”.

El 6 de marzo, la presidenta del Consejo de Ministros, Denisse Miralles, informó que el Gobierno Central dispuso que los colegios, institutos de educación superior y universidades privadas de Lima y Callao realicen clases virtuales ante el racionamiento de gas natural que afecta a los vehículos livianos

Clases virtuales: las instituciones educativas de Lima y Callao podrán retomar la presencialidad del servicio educativo a partir de hoy miércoles 11 (Foto: Facebook).
Clases virtuales: las instituciones educativas de Lima y Callao podrán retomar la presencialidad del servicio educativo a partir de hoy miércoles 11 (Foto: Facebook).

El cambio de timón

¿Por qué no mantener las clases virtuales hasta el viernes 13?

Lo que hemos visto en las últimas horas es una respuesta a la presión social y logística que superó las expectativas del Ejecutivo.

El anuncio inicial de clases virtuales (del 9 al 13 de marzo) fue una medida reactiva ante la crisis de transporte y el desabastecimiento de combustible. Sin embargo, el «recalculo» se debió principalmente a tres factores:

Presión de las familias y colegios privados: Muchos padres de familia ya habían pagado pensiones y movilidad, y la virtualidad de último minuto generó un caos organizativo en los hogares.

Inconsistencia con la actividad económica: Mientras se pedía virtualidad escolar, el resto de las actividades laborales seguían siendo presenciales, creando un vacío de cuidado para los niños en casa.

Normalización parcial del flujo: El Gobierno detectó que la restricción de combustible no afectó la movilidad tanto como se preveía en el primer informe técnico.

Clases virtuales: las instituciones educativas de Lima y Callao podrán retomar la presencialidad del servicio educativo a partir de hoy miércoles 11 (Foto: Facebook).
Clases virtuales: las instituciones educativas de Lima y Callao podrán retomar la presencialidad del servicio educativo a partir de hoy miércoles 11 (Foto: Facebook).

El argumento oficial vs. la realidad

El argumento central fue la «Garantía del derecho a la educación». El Ministerio de Educación (MINEDU) señaló que, tras una evaluación del impacto en las primeras horas, se determinó que existían condiciones de seguridad suficientes para el desplazamiento de alumnos y docentes.

¿Reconoció el Gobierno su error?

Como es habitual en la comunicación política, el Gobierno no utilizó la palabra «error». En su lugar, lo presentó como una «medida adaptativa» o una «revaluación en tiempo real». Atribuyó la decisión a la «escucha activa de la ciudadanía» y a una mejora en la logística de distribución de energía que permitía retomar la presencialidad antes de lo previsto.

¿Qué hubiera pasado sin la racionalización del combustible?

La decisión de racionalizar el combustible (que fue el origen de toda esta cadena de eventos) se tomó para evitar un colapso total. Si no se hubiera tomado esa medida, se habría producido la paralización total del transporte público: Al no priorizar el stock existente, las unidades de transporte masivo habrían quedado varadas en pocos días.

Otros dos elementos son:

Inflación de productos básicos: El transporte de carga (alimentos) compite por el mismo combustible. Sin racionalización, el precio de la canasta básica se habría disparado por la falta de fletes.

Desabastecimiento de servicios de emergencia: Ambulancias y patrulleros habrían tenido dificultades para operar si se permitía el consumo libre en un contexto de escasez técnica.

¿Entonces, que falló?

La racionalización, inmediatamente de producida la emergencia, fue un «mal necesario» para evitar el desabastecimiento logístico, pero la mala gestión de la comunicación sobre las clases virtuales terminó empañando la estrategia técnica.

En otras palabras, lo que vivimos fue un clásico caso de desconexión entre la lógica técnica y la realidad social. Hay que observar el tablero completo para entender por qué una medida que «en papel» era necesaria terminó siendo un caos comunicativo. Estos son los pilares de la falla:

Clases virtuales: instituciones educativas de Lima y Callao podrán retomar la presencialidad del servicio educativo a partir de hoy miércoles 11 (Foto: Facebook).
Clases virtuales: instituciones educativas de Lima y Callao podrán retomar la presencialidad del servicio educativo a partir de hoy miércoles 11 (Foto: Facebook).

El quiebre de la «Lógica de Dominó»

El Gobierno aplicó una solución técnica a un problema logístico, pero olvidó que la sociedad funciona como un sistema interconectado.

La técnica: «Si racionalizamos el combustible, el transporte bajará un 30%, por lo tanto, debemos quitar a los estudiantes de las calles para que el transporte público no colapse».

La falla social: No se consideró que los padres trabajan. Al mandar a los niños a casa en modalidad virtual, obligaste a miles de trabajadores a elegir entre abandonar sus puestos o dejar a menores solos. El beneficio logístico del combustible se perdió frente al costo del caos familiar.

La brecha de implementación (Virtualidad vs. Realidad)

Además, declarar «clases virtuales» de un día para otro era ignorar que la educación virtual no es un interruptor que se enciende y apaga.

Hubo Falta de preparación: Los colegios no tenían las plataformas listas y los docentes no tenían el material adaptado y desigualdad: Mientras los colegios privados podían intentar una conexión vía Zoom, el sector público (donde muchos alumnos dependen del internet de sus celulares) quedó en el aire. El Gobierno notó que estaba profundizando la brecha educativa por un problema de gestión de gasolina.

El costo político de la «Improvisación»

Cuando un Gobierno anuncia una medida por 5 días y la cancela a las 24 horas, el mensaje que recibe la población no es de «capacidad de respuesta», sino de incertidumbre.

¿Entonces, qué falló exactamente?

Falló la interoperabilidad ministerial. El Ministerio de Energía y Minas (que veía el combustible) y el Ministerio de Transportes no se sentaron a coordinar con el Ministerio de Educación con suficiente antelación. Tomaron una decisión en un «silo» técnico sin medir el impacto transversal en la vida cotidiana.

La racionalización fue un mal necesario porque, sin ella, hoy tendríamos desabastecimiento en los mercados. Pero usar la educación como «fusible» para ajustar el consumo de energía fue un error de cálculo político que empañó el acierto técnico de la logística.

Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttps://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.
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