Con este gesto, el jefe del Gabinete admite que su encargo es temporal y ubica a la integridad por encima de la eficiencia y la firmeza
Luis Galarreta. En la última parte de su intervención final ante el Pleno de la Cámara de Diputados donde expuso la política general de gobierno, el presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, sorprendió con una referencia que trasciende la política convencional. Al prometer un trabajo marcado por la «firmeza», la «urgencia» y la «eficiencia», Galarreta añadió una dimensión ética que vinculó directamente con la XXI Ceremonia de Acción de Gracias: «Personalmente trabajaré con temor a Dios, que es la mejor forma de hacer las cosas por el bien de los peruanos».

Concepto alejado del miedo, anclado en la responsabilidad
Para entender esta frase, es necesario despojarla de la interpretación popular de «miedo». En el marco del sermón central de la Ceremonia de Acción de Gracias, titulado “Gobernar bajo el temor de Dios”, el reverendo Miguel A. Bardales —en representación del CONEP y la UNICEP— planteó que el temor de Dios es, ante todo, una ética de responsabilidad frente a un juicio superior.
El mensaje central entregado al nuevo régimen no sugiere un acto de devoción privada, sino una hoja de ruta para la función pública. En interpretación de la teología expuesta por Bardales, el «temor de Dios» implica tres pilares fundamentales que parecen ser los que Luis Galarreta ha decidido integrar en su gestión:
1.El poder como mayordomía, no como botín: En la Ceremonia desarrollada en la Iglesia Misión Carismática Internacional (MCI) de Lince con asistencia de la presidente Keiko Fujimori y su gabinete, el reverendo enfatizó que el poder no es una concesión absoluta ni un premio personal, sino una «mayordomía delegada». Bajo esta lógica, el funcionario no rinde cuentas solo ante las encuestas o los bloques legislativos, sino que es consciente de que su labor será evaluada ante el Creador.
2.La justicia como inclinación hacia el más débil: El sermón define «hacer justicia» —bajo el precepto bíblico de Miqueas 6:8— no como un trámite legal, sino como la acción de proteger al inocente, castigar la corrupción y, sobre todo, «inclinarse hacia el más débil». Para el jefe del Gabinete, este principio se traduce en la promesa de una lucha implacable contra la corrupción y en el compromiso de transformar promesas en obras concretas que lleguen a los peruanos postergados.
3.La transparencia y el gobierno «sin nubes»: El «temor a Dios» funciona como un filtro contra la soberbia y la revancha. Bardales advirtió que todo gobierno humano enfrenta errores, pero que la transparencia es el mecanismo para disipar las «nubes» de la sospecha. La oficina de seguimiento de promesas mencionada por Galarreta parece ser el intento técnico de llevar a la práctica esa necesidad de claridad.

La apuesta de Galarreta: La política frente a la ética superior
Al declarar ante el Congreso que trabajará bajo este principio, Luis Galarreta intenta establecer una frontera clara: mientras que la política tradicional se mueve en el terreno de las alianzas, las encuestas y las confrontaciones ideológicas, su gestión busca legitimarse bajo un marco de «Palabra más alta que la propia voluntad».
En un contexto de país «fracturado y desconfiado», según palabras del propio reverendo Bardales, el jefe del Gabinete Ministerial reconoce que los ciudadanos ya no esperan más promesas vacías, sino resultados. Su alusión al sermón del 30 de julio no es accidental; es un mensaje dirigido tanto a sus aliados como a sus críticos. Al admitir que existen dudas legítimas por el pasado, Galarreta propone que la única forma de disipar esas dudas es sometiendo la gestión a una exigencia ética que trasciende los intereses del momento.
El significado
¿Qué quiere decir entonces que el presidente del Consejo de Ministros trabaje con «temor a Dios»? Significa aceptar que el cargo público es un encargo temporal y sagrado. Es reconocer que, independientemente de la posición de derecha o izquierda, centro derecha o centro izquierda, la eficiencia y la firmeza deben estar subordinadas a la integridad.
La verdadera prueba para este gabinete no será la retórica, sino si logran, en los hechos, convertir esa «mayordomía delegada» en una gestión que, como sugería el mensaje del pastor Bardales, traiga la luz de la mañana a un país que, tras años de sombras, busca desesperadamente un horizonte de seguridad y esperanza.
Un cierre que contrastó con la áspera dinámica parlamentaria vivida horas antes, cuando la feligresía, miembros del Ejecutivo, del Legislativo y representantes de los poderes públicos —acompañados desde el piso superior del templo por casi un centenar de periodistas— entonaron con profunda reverencia o mantuvieron un silencio respetuoso las letras de los himnos emblemáticos de la fe cristiana “Cuán Grande es Él” y “Porque Él Vive”. Vea la nota publicada en agendapais.



