lunes, mayo 11, 2026
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SMV: Estado peruano da un gran paso a favor del «Señor Soldado» pero aún insuficiente

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Eleva desde junio en 50 por ciento asignación mensual  tras reconocer que acuartelado vive bajo la línea de extrema pobreza

SMV. A partir de junio de 2026, el paisaje económico dentro de los cuarteles del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea del Perú experimentará un giro esperado: el incremento del 50 % en la asignación mensual para el “Señor Soldado”, (personal del Servicio Militar Voluntario, SMV).

Sin embargo, más allá de la celebración por el aumento, la noticia deja al descubierto una realidad institucional dolorosa, admitida por el propio Estado en la Exposición de Motivos del Proyecto de Ley que permitió el aumento de la asignación, antes llamada coloquialmente como “la propina”.

El Ejecutivo y el Legislativo admiten que, durante 14 años (desde 2012), se envió a jóvenes a custodiar fronteras y enfrentar emergencias sin garantizarles siquiera la cobertura de la canasta básica. (Foto: Mindef).
El Ejecutivo y el Legislativo admiten que, durante 14 años (desde 2012), se envió a jóvenes a custodiar fronteras y enfrentar emergencias sin garantizarles siquiera la cobertura de la canasta básica. (Foto: Mindef).

 El reconocimiento de una deuda ética

Lo más revelador de esta reforma no es solo el nuevo monto (que sube de S/ 256 a S/ 384 como base), sino la confesión de partes que contiene el sustento legal aprobado por el Congreso. En el documento, el Estado peruano reconoce que la asignación que percibía el «Señor Soldado» era «anacrónica e insuficiente».

Bajo el argumento central de que «no se puede fortalecer la defensa nacional si la tropa percibe una asignación por debajo de la línea de pobreza extrema», el Ejecutivo y el Legislativo admiten que, durante 14 años (desde 2012), se envió a jóvenes a custodiar fronteras y enfrentar emergencias sin garantizarles siquiera la cobertura de la canasta básica.

El «Señor Soldado»: El rostro del sacrificio gratuito

El joven del SMV es, por definición, el primer eslabón en la cadena de respuesta ante desastres y crisis sociales. Son ellos quienes «dan la cara» cuando el país se quiebra, trabajando voluntariamente bajo una estructura de sacrificio que la sociedad ha romantizado con la frase: “trabaja a cambio de nada”.

De ahí la utilización del término ‘Señor Soldado’: una distinción que no se otorga en los galones, sino en la gratitud del pueblo. Es el homenaje al joven que, ante el rugido de la naturaleza o la urgencia de la crisis, se convierte en el primer rostro del Estado, entregando su esfuerzo sin más expectativa que el alivio ajeno y el reconocimiento silencioso de quienes lo ven llegar cuando todo parece perdido.

La frase “Señor Soldado”, además, conceptualiza al voluntario como un personaje de nobleza excepcional: aquel que acude al llamado de la patria para enfrentar las inclemencias del tiempo y el destino, trabajando en una suerte de heroísmo gratuito. Es la paradoja de un ciudadano que lo da todo a cambio de nada, y que hoy, tras décadas de olvido, empieza a recibir una asignación que —aunque mejorada— aún no alcanza a medir la magnitud de su sacrificio.

En la Exposición de Motivos el proyecto reconoce que la asignación que percibía el "Señor Soldado" era "anacrónica e insuficiente".. (Foto: MINDEF).
En la Exposición de Motivos el proyecto reconoce que la asignación que percibía el «Señor Soldado» era «anacrónica e insuficiente».. (Foto: MINDEF).

No obstante, la nota crítica surge al contrastar este «heroísmo» con la realidad financiera:

  • Aumento sustancial, pero lejano: Si bien un 50 % de incremento suena ambicioso, el monto final de S/ 384 sigue siendo infinitamente inferior a la Remuneración Mínima Vital (RMV) de los trabajadores civiles.
  • Esta cifra, comparada con los S/ 384 que empezarán a percibir los soldados desde junio, deja una conclusión matemática alarmante: el «Señor Soldado» percibirá apenas el 34% de lo que el Estado considera el ingreso mínimo para cualquier otro trabajador, que a mayo 2026 asciende a S/ 1,130.
  • Brecha de desigualdad: La asignación sigue estando casi un 50 % por debajo del mínimo legal, manteniendo al soldado en una categoría de «ciudadano de segunda» en términos de compensación por su tiempo y esfuerzo.
Seguridad Nacional en riesgo

La Exposición de Motivos advierte otro punto crítico: la crisis de captación. El Estado reconoce que la baja asignación empujaba a los jóvenes hacia el mercado laboral informal, generando un déficit de personal que comprometía la operatividad de nuestras Fuerzas Armadas. La precariedad no solo era un problema de justicia social, sino un riesgo para la Seguridad y Defensa Nacional.

El joven del SMV es, por definición, el primer eslabón en la cadena de respuesta ante desastres y crisis sociales. (Ejército del Perú).
El joven del SMV es, por definición, el primer eslabón en la cadena de respuesta ante desastres y crisis sociales. (Ejército del Perú).

Un paso, no la meta

El incremento que beneficia a cerca de 45 mil jóvenes es, sin duda, un alivio necesario y un gesto de justicia para quienes custodian el VRAEM y las zonas más inhóspitas. Pero mientras el Estado siga reconociendo en papel que el bienestar del soldado es una obligación (Art. 54 de la Ley 29248) y en la práctica mantenga montos que no alcanzan el estándar mínimo de dignidad económica, el título de «Señor Soldado» seguirá cargando con el peso de una gratitud que el bolsillo del voluntario aún no siente de manera plena.

El Reto Pendiente

Para que el «Señor Soldado» deje de percibir una asignación de subsistencia y pase a tener un ingreso digno equivalente a una RMV, la responsabilidad es compartida y urgente:

  1. Al Poder Ejecutivo: Creatividad Presupuestaria y Gestión

El Ejecutivo, a través de los Ministerios de Defensa (MINDEF) y Economía y Finanzas (MEF), no debe ver este gasto como un costo hundido, sino como una inversión en Seguridad Nacional.

  • Identificación de Fuentes de Financiamiento: Se deben explorar mecanismos como el Fondo de Defensa Nacional o la reasignación de partidas presupuestales de consultorías y gastos corrientes no críticos hacia el bienestar del personal de tropa.
  • Actualización por Decreto: No se debe esperar a una nueva ley cada década. El Ejecutivo debería proponer un mecanismo de indexación progresiva, donde la asignación del SMV se ajuste automáticamente cada vez que se incremente la Remuneración Mínima Vital en el sector civil.
  • Optimización de Recursos Propios: Utilizar los saldos presupuestales de las unidades ejecutoras de las tres instituciones armadas para fortalecer directamente el flujo de caja destinado a las asignaciones.
  • El Ejecutivo y el Legislativo tienen hoy la obligación moral de buscar las fuentes de financiamiento que permitan cerrar la brecha: el 'Señor Soldado' merece, como mínimo, lo que la ley peruana considera el ingreso vital para cualquier trabajador (Foto: Mindef)
    El Ejecutivo y el Legislativo tienen hoy la obligación moral de buscar las fuentes de financiamiento que permitan cerrar la brecha: el ‘Señor Soldado’ merece, como mínimo, lo que la ley peruana considera el ingreso vital para cualquier trabajador (Foto: Mindef)
  1. Al Poder Legislativo: Reformas de Fondo y Fiscalización

El Congreso debe dejar de emitir leyes de «parche» y enfocarse en una reforma estructural de la Ley 29248 (Ley del Servicio Militar).

  • Ley de Nivelación Gradual: Emitir una norma que establezca un cronograma plurianual de aumentos. Si el salto de S/ 384 a la RMV actual es muy alto para el presupuesto de un solo año, se debe legislar para que se alcance la meta en un plazo máximo de 3 años.
  • Institucionalización del Beneficio: Crear una categoría especial dentro del presupuesto público que blinde la asignación del soldado, de modo que no dependa de la voluntad política del gobierno de turno, sino que sea un derecho adquirido y actualizado.
  • Fiscalización Activa: La Comisión de Defensa y la de Presupuesto deben citar trimestralmente a los titulares del pliego para asegurar que el dinero llegue al bolsillo del soldado sin retrasos y que no se pierda en la burocracia institucional.

El aumento de junio es un paliativo que rompe una inercia de 14 años, pero no es justicia plena. El Ejecutivo y el Legislativo tienen hoy la obligación moral de buscar las fuentes de financiamiento que permitan cerrar la brecha: el ‘Señor Soldado’ merece, como mínimo, lo que la ley peruana considera el ingreso vital para cualquier trabajador.

El patriotismo no debe ser la excusa del Estado para pagar menos de lo que el propio Estado exige como mínimo a los privados. No podemos esperar a 2040 para el siguiente incremento.

Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttps://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.
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