Sólo con un empate en el encuentro de ida el papá del Cusco se meterá entre los cuatro mejores equipos de la Sudamericana
Cienciano venció 2-0 a Montevideo City Torque en el partido de ida de los cuartos de final, disputado en el estadio Garcilaso de la Vega, resultado que lo coloca a un paso de meterse entre los cuatro mejores equipos de la Copa Sudamericana y mantiene la ilusión de reeditar la hazaña de 2003, cuando inició su gloriosa etapa internacional que incluyó el título del torneo y la Recopa Sudamericana el año siguiente.
El compromiso en la imperial ciudad del Cusco estuvo marcado por condiciones extremas. A más de 3,400 metros sobre el nivel del mar y bajo una persistente llovizna que enfrió el ambiente pero encendió las tribunas, el conjunto dirigido por el comando técnico cusqueño salió a imponer condiciones desde el pitazo inicial.
Al frente se encontraba un rival de cuidado: un Montevideo City Torque que llegaba en racha con seis victorias consecutivas entre la competición continental y el certamen local uruguayo. Sin embargo, los visitantes pronto sintieron el desgaste de la altitud y la intensidad propuesta por el cuadro rojo.
Desde los primeros minutos, Cienciano tomó la iniciativa y adueñó de la posesión del balón. La apertura del marcador se gestó a los 28 minutos del primer tiempo gracias a una rápida transición ofensiva. Cristian ‘Cachito’ Souza aprovechó un magnífico pase cruzado enviado al corazón del área rival y, con un remate certero de primera intención, venció la resistencia del portero citadino para desatar el primer gran grito de gol en el recinto cusqueño.
Lejos de conformarse con la ventaja mínima, el ‘Papá’ continuó presionando las salidas del equipo charrúa, que se vio obligado a replegarse y correr detrás de la pelota durante largos pasajes. Ese esfuerzo físico cobró una factura muy alta en el rendimiento del cuadro uruguayo hacia el cierre de la primera mitad.
La recompensa a la insistencia local llegó a los 42 minutos mediante una auténtica obra de arte. El defensor charrúa al servicio de Cienciano, Maximiliano Amondarain, tomó un balón dividido a más de 40 metros del arco. Sin pensarlo dos veces, sacó un potente e inatrapable derechazo que se coló directamente en el ángulo superior del arco visitante. Fue un gol espectacular que selló el 2-0 definitivo antes de irse al descanso y que puso de pie a todo el estadio.
En el complemento, el ritmo del partido fue administrado de forma inteligente por el cuadro cusqueño. Con el orden táctico en la zona media y la solidez de su línea defensiva, Cienciano neutralizó las arremetidas aisladas de Montevideo City Torque, asegurando un triunfo sin sobresaltos que deja sensaciones inmejorables para el choque de revancha.
El recorrido
Este valioso triunfo no es producto de la casualidad, sino el reflejo de una campaña internacional memorable que respalda la presencia de Cienciano entre los ocho mejores del continente. El camino del cuadro rojo en esta edición de la Copa Sudamericana ha estado marcado por momentos de altísimo nivel futbolístico y autoridad colectiva.
Entre los antecedentes más destacados de esta trayectoria sobresale la contundente e histórica goleada de 6-1 sobre el poderoso Botafogo de Brasil en la fase previa, una actuación brillante donde el ‘Papá’ pasó por encima al elenco carioca con una lección de fútbol dinámico y contundencia frente al arco.
Aquella paliza propinada en la altura del Cusco selló de manera irrevocable la eliminación del conjunto brasileño del certamen y envió un mensaje de advertencia a toda Sudamérica sobre las aspiraciones imperiales.
Asimismo, la solvencia mostrada durante la fase de grupos y los octavos de final consolidó al estadio Garcilaso de la Vega como una aduana inquebrantable para cualquier visitante.
Ahora, con la ventaja de dos goles conseguida en el duelo de ida ante Montevideo City Torque, el histórico campeón de 2003 viajará la próxima semana al estadio Centenario con la firme convicción de rematar la serie, asegurar su boleto a las semifinales y seguir escribiendo páginas de gloria en el fútbol continental.



