México de horror:  linchan y queman vivos a dos indígenas tseltales acusados de «brujería» en Ocosingo, Chiapas

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Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttp://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.

Previo al crimen, ambas víctimas fueron sometidas durante varias horas a tortura física y verbal frente a decenas de espectadores

México de horror. La violencia colectiva y la superstición se entrelazaron en un episodio de extrema crueldad en el corazón de la región Selva de Chiapas. Un hombre y una mujer de origen maya tseltal fueron linchados y quemados vivos por pobladores del ejido Las Tacitas, quienes los acusaron de realizar supuestos actos de «brujería» y hechicería en contra de los habitantes de la comunidad.

El ataque ocurrió en una pequeña demarcación de aproximadamente 500 habitantes, ubicada a unos 85 kilómetros de la cabecera municipal de Ocosingo. La lejanía geográfica y las complejas condiciones del terreno selvático dificultaron la llegada oportuna de los cuerpos de seguridad y de emergencia, que además no fueron alertados por la comunidad mientras se consumaba la agresión.

Horas de tormento en el domo comunitario

Según relatos recabados en la zona —cuyos testigos solicitaron el anonimato por estrictas razones de seguridad—, el conflicto comenzó cuando un grupo de habitantes acudió al domicilio de una de las víctimas. Por la fuerza, la sustrajeron de su vivienda y la trasladaron hacia el patio de un centro educativo y, posteriormente, al domo central de la localidad.

En el lugar, ambas personas fueron sometidas durante varias horas a tortura física y verbal. Frente a decenas de espectadores, fueron rociadas con combustible y encendidas en llamas.

Vídeos difundidos en redes sociales atestiguan la brutalidad del ataque: en las grabaciones se observa a una de las víctimas intentando desplazarse desesperadamente por el suelo en llamas, rodeada de gritos y agresiones verbales, sin que ninguno de los presentes interviniera para prestarle auxilio o detener el linchamiento.

La Fiscalía General del Estado de Chiapas, mediante la Fiscalía de Justicia Indígena, abrió una carpeta de investigación para esclarecer el asesinato de dos personas luego de ser linchados y quemados. (Fiscalia de Chiapas).
La Fiscalía General del Estado de Chiapas, mediante la Fiscalía de Justicia Indígena, abrió una carpeta de investigación para esclarecer el asesinato de dos personas luego de ser linchados y quemados.hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvv

Cuerpos abandonados y clamor de justicia

Tras consumarse el crimen, los cuerpos calcinados de las víctimas fueron abandonados a las afueras de Las Tacitas, a un costado de un camino rural, donde permanecieron cubiertos con mantas hasta la llegada de los peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Chiapas.

Familiares de las víctimas exigieron la inmediata intervención de las autoridades para dar con los responsables. A esta exigencia de justicia se sumaron autoridades tradicionales de un caracol zapatista de la región, quienes condenaron los hechos violentos.

Investigaciones en curso

La Fiscalía de Justicia Indígena de Chiapas abrió una carpeta de investigación por el delito de homicidio calificado. La fiscal de Distrito Indígena, Floralma Gómez Santos, confirmó que las autoridades ya entablaron comunicación con los familiares de las víctimas para brindar acompañamiento e iniciar las diligencias periciales pertinentes.

Aunque en un principio existieron versiones contradictorias sobre el número exacto de fallecidos —mientras el Ministerio Público mencionó de forma preliminar el deceso de un hombre, Protección Civil confirmó que se trataba de una pareja—, las autoridades estatales mantienen un operativo en la zona para confirmar legalmente la identidad de las víctimas y proceder con las ordenes de aprehensión.

Hasta el momento, no se reportan personas detenidas por este linchamiento.

En busca de una explicación a este horror

La violencia colectiva y los linchamientos, especialmente en comunidades rurales e indígenas aisladas, son fenómenos complejos donde se intersectan factores sociológicos, psicológicos, antropológicos e institucionales. Lo ocurrido en Las Tacitas no responde a una causa única, sino a la acumulación de diversas vulnerabilidades estructurales:

  1. Ausencia del Estado y vacío del monopolio de la fuerza

Cuando el Estado está ausente o es ineficaz, las comunidades carecen de acceso real a la justicia formal. En regiones remotas como Ocosingo:

  • La respuesta policial e institucional suele tardar horas o simplemente no existir.
  • Ante la percepción de indefensión o desamparo legal, la comunidad asume la «justicia» por mano propia como un mecanismo directo de autorregulación y control social.
  1. Creencias, superstición y chivos expiatorios

En contextos donde el acceso a la salud, la educación y la información científica es limitado, las explicaciones mágicas o religiosas prevalecen ante la incertidumbre, la enfermedad o las tragedias locales.

  • La acusación de «brujería» o hechicería funciona sociológicamente como la identificación de un chivo expiatorio.
  • Al culpar a personas específicas de los males o desdichas del pueblo (enfermedades inexplicables, muertes o malas cosechas), la comunidad encuentra una «solución» directa y tangible a sus angustias.
  1. Psicología de las masas y desindividualización

Dentro de una multitud violenta, la psicología individual se diluye en la dinámica colectiva:

  • Difusión de la responsabilidad: Al actuar en grupo, los individuos sienten que la culpa no recae sobre ellos individualmente, sino sobre la colectividad («lo hizo el pueblo»).
  • Presión social y contagio emocional: El miedo y la rabia compartidos generan una catarsis colectiva donde la empatía individual se anula, inhibiendo que los espectadores intervengan por temor a ser catalogados como cómplices o convertirse en las siguientes víctimas.
  1. Normas comunitarias y justicia tradicional distorsionada

En diversas regiones con usos y costumbres, la asamblea comunitaria tiene un peso determinante. Cuando la cohesión social se degrada o es manipulada por liderazgos locales violentos, los mecanismos tradicionales de mediación y sanción comunitaria se distorsionan, derivando en actos punitivos extremos y fuera de todo marco normativo o de derechos humanos.

Este tipo de hechos refleja cómo la combinación de marginación geográfica, desamparo institucional, analfabetismo funcional y dinámicas de masa violentas puede llevar a una comunidad a reaccionar de forma destructiva para restablecer un sentido distorsionado de orden y control. Lo ocurrido no fue la falta absoluta de un sistema de control (anarquía), sino la manifestación de anomia e impunidad: un grupo imponiendo coercitivamente su propio código punitivo ante la inoperancia y ausencia del Estado.

Entiéndase como Anomia al estado de desintegración social que ocurre cuando el Estado y las instituciones pierden la capacidad de regular el comportamiento de los individuos, haciendo que las normas comunes colapsen.

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