Ositrán advierte que Puente Habich emite sonidos intensos ante el paso de unidades que superan las 100 toneladas
Carretera Central. No es solo una estructura de ingeniería; es el cordón umbilical que alimenta a la capital. El Puente Habich, un coloso que soporta el pulso comercial del país en el kilómetro 69, se encuentra hoy bajo una presión sin precedentes.
El Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán) encendió las alarmas preventivas y reportó que la estructura emite sonidos intensos ante el paso de unidades que superan las 100 toneladas, un peso que desafía los límites para los que fue concebido.
El «rugido» de una estructura bajo presión
El fenómeno no es sutil. Los reportes de supervisión describen sonidos intensos —crujidos y vibraciones metálicas— cada vez que unidades de carga pesada, principalmente del sector minero y logístico, atraviesan la plataforma.
Estos sonidos son la voz de alerta de la ingeniería: indican que el puente ha llegado a un nivel de exigencia estructural que desafía sus límites de diseño original.
El Puente Habich forma parte de los 21 puentes identificados como críticos dentro de la concesión IIRSA Centro – Tramo 2 (Puente Ricardo Palma – La Oroya – Huancayo), una situación que el Regulador ha comunicado de manera reiterada a fin de que se adopten las medidas de reforzamiento necesarias.
El escenario del colapso: Un golpe al corazón del Perú
Hablar de un colapso estructural en el kilómetro 69 no es un ejercicio de alarmismo, sino de realismo preventivo. Las consecuencias de una falla en el Puente Habich serían devastadoras en tres niveles fundamentales:
- Pérdida de vidas humanas: El riesgo más crítico es, sin duda, la integridad de los transportistas y pasajeros que circulan diariamente. Un colapso durante el tránsito de un convoy de 100 toneladas no solo afectaría a dicha unidad, sino que podría generar un efecto dominó sobre los vehículos ligeros y buses interprovinciales que suelen congestionar esta zona.
- Desabastecimiento y crisis económica: La Carretera Central es la ruta por donde ingresa el 70% de los alimentos frescos a los mercados de Lima. Un cierre prolongado por el colapso de un puente crítico obligaría a usar rutas alternas (como la vía por Canta o Huaytará), las cuales no tienen la capacidad para absorber el flujo de la vía principal. Esto provocaría un aumento inmediato en el precio de la canasta básica y una parálisis en la exportación de minerales, motor de la economía nacional.
- Emergencia Logística: El tiempo de reposición de un puente de estas características, bajo condiciones geográficas complejas, podría tomar meses, dejando al centro del país aislado y fracturando la cadena de suministro nacional.
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El Puente Habich forma parte de la Carretera Central, en el kilómetro 69 (Foto: MTC).
Puntos críticos: Los 21 eslabones de la cadena
El Puente Habich es solo la punta del iceberg. La supervisión de Ositrán ha puesto el foco en otros puntos estratégicos que presentan vulnerabilidades similares o específicas por su ubicación:
- Puente Tambo de Viso (Km 82): Constantemente amenazado por la erosión del río Rímac y los huaicos estacionales.
- Puente Infiernillo (Km 93): Una joya de la ingeniería antigua que hoy lucha contra la estrechez y la fatiga de materiales ante camiones modernos de dimensiones monumentales.
- Puentes Cacray (Km 104) y Casapalca (Km 115): Sometidos a climas extremos y a la carga constante de los concentrados minerales.
- Puente Pucará (Km 143): Identificado con desgaste severo en sus apoyos estructurales.
La gobernanza vial: ¿Quién custodia nuestras rutas?
Para que la solución sea efectiva, es necesario comprender el Sistema Nacional de Carreteras (SINAC). Este marco clasifica las vías para delegar responsabilidades precisas:
- Red Vial Nacional: Es la jerarquía máxima, donde se ubica la Carretera Central. Su administración recae en el Gobierno Nacional a través de Provías Nacional. En el caso de tramos concesionados, la empresa privada (como Deviandes) ejecuta el mantenimiento bajo la estricta lupa de Ositrán, quien actúa como el guardián de los estándares de calidad.
- Red Vial Departamental y Vecinal: Gestionadas por Gobiernos Regionales y Municipalidades, respectivamente. Estas redes actúan como capilares que alimentan a la gran arteria nacional.
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En su oportunidad se hicieron trabajos de emergencia que comprendieron el reemplazo y la reparación de los apoyos metálicos basculantes (Foto: MTC)
Un llamado a la responsabilidad ética
La seguridad es una construcción colectiva. Ositrán no solo exhorta a las autoridades a acelerar las inversiones de mantenimiento, sino que invoca a los usuarios finales y empresas logísticas a actuar con ética profesional. Gestionar autorizaciones para cargas que ignoran la capacidad real de los puentes críticos es poner en riesgo la estabilidad del país.
El respeto a las señales de tránsito, el cumplimiento de los pesos permitidos y la vigilancia constante son las mejores herramientas para asegurar que el Puente Habich —y los otros 20 puentes en alerta— sigan siendo los pilares que sostienen el progreso del país.

