Venezuela: ¿es que la realidad de millones de venezolanos sobrepasa conceptos como soberanía nacional y derecho internacional?
Venezuela. Tras la irrupción estadounidense a territorio de Venezuela y la captura de Nicolás Maduro junto a su esposa Cilia Flores en la madrugada del 3 de enero de 2026, centenares de residentes venezolanos protagonizaron celebraciones masivas en diversas ciudades latinoamericanas y europeas.
Estas manifestantes que incluyó ondeo de banderas y entonación del himno venezolano se produjeron en Lima, Bogotá (Plaza de Bolívar y Parque de Lourdes), Santiago (Parque Almagro y Estación Central), Medellín y Cúcuta, Buenos Aires, Florida (Miami y Dora) y Madrid (Parque del Sol).
En estas celebraciones predominaron elementos comunes como el deseo de retorno (se escucharon frases que «Por fin vamos a poder regresar a casa, utilización del uso masivo de la bandera de siete estrellas y cánticos de «Libertad, libertad», y reconocimiento al empoderamiento de María Corina Machado.
¿Pero, como entender que estas personas celebren una acción militar externa en lugar de condenarla como una agresión? Veamos las distintas dimensiones (políticas, sociales y personales) que viven los venezolanos hoy en día, que va más allá de la soberanía nacional y el derecho internacional.

El conflicto entre Soberanía y Derechos Humanos
Para muchos migrantes, el concepto de soberanía ha pasado a un segundo plano frente a lo que consideran una crisis humanitaria y política terminal.
La «Soberanía» según la Diáspora: Muchos argumentan que la soberanía reside en el pueblo y no en el Estado. Si consideran que el gobierno no emanó de elecciones libres (como denunciaron tras el 28 de julio de 2024), ven al gobierno como un «ocupante» de las instituciones, por lo que no perciben la acción externa como una agresión al país, sino como un ataque a quien consideran un usurpador.
Prioridad de la Vida sobre el Principio: Ante años de escasez de medicinas, alimentos y represión documentada por organismos internacionales, una parte de la población siente que el «principio de no intervención» es un lujo teórico que no ha resuelto su tragedia cotidiana.

La desesperanza en las vías institucionales
La celebración refleja, en gran medida, el agotamiento de las opciones internas:
Fracaso del Diálogo: Tras múltiples intentos de negociación y protestas internas que terminaron en arrestos o muertes, muchos venezolanos llegaron a la conclusión de que no existe una salida democrática «desde adentro». El trauma del exilio: Para los más de 7 millones de migrantes, la captura de Maduro representa la posibilidad de volver a casa.
Esa esperanza personal suele eclipsar las consideraciones geopolíticas o el rechazo histórico a la injerencia estadounidense en la región.
El cambio en la percepción de los «Valores Democráticos»
Existen dos visiones en pugna sobre qué es «democrático».
Visión A (Soberanista): La democracia exige el respeto absoluto a la autodeterminación y la no intervención extranjera, sin importar la naturaleza del gobierno interno.
Visión B (Intervención Humanitaria): La democracia y los derechos humanos son universales.
Si un Estado viola sistemáticamente los derechos de su gente, pierde su «escudo» de soberanía, justificando la ayuda (o intervención) externa para restaurar el orden constitucional.
Mientras unos ven un peligroso precedente que debilita el orden global, otros ven el fin de un ciclo de sufrimiento que no encontraron cómo cerrar por sí mismos.
Hecha esta explicación, podríamos entender porqué en el exterior predomina la euforia mientras que dentro de Venezuela, ciudades como Caracas permanecen en una tensa calma, con calles desiertas y una fuerte vigilancia militar mientras la población procesa el impacto de la operación estadounidense.

¿EE.UU. por encima del mundo?
Queda sin embargo, la siguiente inquietud: ¿Puede un país como EE.UU. ponerse por encima del mundo y decidir que le corresponde a su Gobierno actuar contra un Estado que viola sistemáticamente los derechos de su gente? Y entonces ¿para que está la ONU?
@agendapais NicolasMaduro, esposado de pies y manos, es mostrado al llegar a EEUU tras ser capturado y trasladado a una prisión DonaldTrump VenezuelaLibre #venezuelatiktok #venezuela🇻🇪 #venezuela4x4 https://agendapais.com/internacionales/venezuela-como-entender-que-miles-c/
Para hablar de soberanía nacional frente a la responsabilidad humanitaria, hay tres puntos:
1.El Dilema de la Soberanía vs. Derechos Humanos
Desde el Tratado de Westfalia (1648), el principio de que ningún Estado debe intervenir en los asuntos internos de otro ha sido la base del orden mundial. Sin embargo, tras las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, surgió una idea contrapuesta: los derechos humanos son universales y no terminan en la frontera de un país.
La crítica a EE. UU.: Muchos argumentan que Estados Unidos aplica este estándar de manera selectiva. Interviene en países donde tiene intereses estratégicos o económicos, pero ignora violaciones similares en países que son sus aliados. Esto alimenta la percepción de que la «defensa de la libertad» es, a veces, una herramienta retórica para el cambio de régimen.
La justificación de la intervención: Quienes defienden estas acciones argumentan que, si una población está siendo masacrada y la comunidad internacional no actúa por bloqueos burocráticos, esperar es volverse cómplice.

- ¿Es el papel de la ONU?
Técnicamente, sí. La ONU es el organismo diseñado para mantener la paz y la seguridad global. Existe un concepto jurídico llamado Responsabilidad de Proteger (R2P), aprobado por todos los estados miembros de la ONU en 2005.
Este principio dicta que:
Cada Estado tiene la responsabilidad de proteger a su población. Si el Estado no lo hace, la comunidad internacional debe intervenir a través de la ONU.
El problema real: El Consejo de Seguridad de la ONU a menudo queda paralizado por el poder de veto de sus miembros permanentes (EE. UU., Rusia, China, Francia y el Reino Unido). Cuando un país comete abusos pero es aliado de una de estas potencias, la ONU no puede actuar. Es aquí donde países como EE. UU. deciden actuar por su cuenta (unilateralmente), argumentando que el sistema internacional está roto.

- La legitimidad de «autoproclamarse» juez
En derecho internacional, ningún país tiene el derecho legal de intervenir unilateralmente en otro por razones humanitarias sin la autorización del Consejo de Seguridad.
Hacerlo genera precedentes peligrosos:
¿Quién vigila al vigilante? Si un país decide quién es «el malo», se corre el riesgo de que el orden global se base en la ley del más fuerte y no en normas comunes.
Resultados mixtos: La historia reciente (Irak, Libia, Afganistán) ha mostrado que las intervenciones externas, incluso con intenciones declaradas de ayuda, a menudo dejan un vacío de poder y una inestabilidad peor que la situación inicial.
#Venezuela: ¿Cómo entender que miles celebran una acción militar externa en lugar de condenarla como una agresión? #NicolasMaduro #DonaldTrump https://t.co/FSsF8XLLEI pic.twitter.com/qBevMT9JgR
— agendapais.com (@agendapais2014) January 4, 2026

