Renato Tapia: ¿Es correcto que un técnico de selección le pida permiso a un jugador para convocarlo?

¿Cuándo se fracturó aquel axioma sagrado aceptado por la afición que vestir la blanquirroja era la máxima aspiración de todo futbolista?

Por Elí del Aguila Tuanama | 06 Nov 2026
Renato Tapia: ¿Es correcto que un técnico de selección le pida permiso a un jugador para convocarlo?
Técnico de la selección peruana, el brasileño Mano Meneses (Foto: Facebook).

La revelación del técnico de la selección peruana,  el brasileño Mano Meneses, al ser consultado por la situación de Renato Tapia, durante la conferencia de prensa de este mediodía, tras oficializarse la lista de convocados para el amistoso ante Bolivia— abre una ventana para un debate que va mucho más allá de lo estrictamente táctico y se instala de lleno en el terreno de la ética deportiva y el compromiso institucional.

El estratega fue categórico al buscar una explicación de las razones de no consignar el nombre del mediocampista de Al Wasl de Emiratos Árabes Unidos  en la lista de convocados para el amistoso ante el cuadro boliviano programado para el viernes 13 de noviembre por la fecha FIFA a las 20:00 horas en el estadio Alejandro Villanueva, de Matute.

“Lo que hablé con Renato (Tapia) es exactamente eso. Primero pregunté a él si quería estar con nosotros, porque esa es la cosa más importante para los que ya tienen trayectoria en la selección, querer formar parte de un proyecto, a veces en condiciones un poco diferentes de como estaba antes, porque cada proceso es diferente. Yo tengo que mencionar a ellos para saber si él quiere estar acá.

Entonces, esa base de aquí lo que conversé con Renato […]  entonces, a partir de ahí, vamos a pensar objetivamente para la fecha de marzo en ya ver su momento, su producción como jugadores, como vale para todos los otros jugadores de eso que vamos a considerar”.

El resumen de estas palabras se resume en dos afirmaciones: primero: “Le pregunté si él quería estar con la selección  y segundo: que será llamado en marzo de 2027para el próximo proceso”.

Caso Renato Tapia: ¿Negociación o consenso en la Blanquirroja? (Foto: facebook).
Caso Renato Tapia: ¿Negociación o consenso en la Blanquirroja? (Foto: facebook).

Entre el honor patrio y la gestión de egos

La confesión del comando técnico nos obliga a poner sobre la mesa una serie de interrogantes que rozan directamente con los códigos tradicionales del balompié profesional y la mística de la Blanquirroja.

Históricamente, se ha asumido como un axioma indiscutible que vestir la camiseta nacional representa la máxima aspiración, el galardón supremo y la expresión más alta de entrega para cualquier futbolista profesional. Bajo esa premisa clásica, la convocatoria es un llamado de honor de carácter obligatorio moral, donde la única condicionante admisible debería ser el rendimiento físico, la continuidad en el club o una lesión de fuerza mayor..

Sin embargo, escuchar de boca del propio entrenador que se le tuvo que consultar previamente al jugador si «quería estar» —bajo el argumento de evaluar si acepta formar parte de un proyecto con condiciones diferentes— subvierte el orden natural de las jerarquías. 

¿Negociación o consenso en la Blanquirroja?

La postura expuesta por Meneses plantea un dilema complejo en la gestión de vestuarios modernos: El principio de autoridad: ¿Hasta qué punto un director técnico cedeespacio en su cuota de poder al condicionar una citación al beneplácito del deportista?

El peso de la trayectoria: ¿Los futbolistas con recorrido consolidado en el combinado patrio disponen de un estatus diferenciado que les permite negociar su participación en función del proyecto o del momento institucional que atraviesa la federación?

El mensaje al universo convocable: ¿Qué lectura se le transmite al universo de jugadores que sueñan con una oportunidad y que interpretan la camiseta nacional como un privilegio innegociable, mientras otros deben ser persuadidos?

Un debate abierto

El caso de Renato Tapia y la metodología de aproximación

implementada por el comando técnico desnudan una nueva realidad en la interna

de la selección peruana. Ya no se trata únicamente de rendir dentro del campo

de juego o de responder a una pizarra táctica, sino de gestionar voluntades y

alinear proyectos personales con los objetivos colectivos en momentos de transición.

La interrogante queda instalada en la opinión pública: en el fútbol moderno, ¿el llamado a la selección es un mandato patriótico incuestionable o una propuesta sujeta a la aceptación y conveniencia del protagonista? Las respuestas, en la cancha y fuera de ella, marcarán el pulso de este nuevo proceso.

Entrenador y jugador

La confesión pública del comando técnico y el manejo en torno a la figura de Renato Tapia tocan fibras muy sensibles de la cultura futbolera nacional, donde la representación patria históricamente se ha vivido como un mandato sagrado e innegociable. Sin embargo, calificar a ambos protagonistas como "tipos sin ningún escrúpulo" resulta  una lectura excesivamente severa que no contempla las complejidades del fútbol moderno, las crisis institucionales y la psicología de la alta competencia.

Una valoración objetiva de cómo quedan expuestos ante la opinión pública y el mundo deportivo permite analizar los dos lados de la balanza:

Renato Tapia: ¿Es correcto que un técnico de la selección le pida permiso a un jugador para convocarlo?
Renato Tapia: ¿Es correcto que un técnico de la selección le pida permiso a un jugador para convocarlo?

Mano Meneses: ¿Pragmatismo descarnado o gestión de vestuario realista?

La percepción crítica: Ante los ojos del hincha tradicional, el técnico queda debilitado en su principio de autoridad. En el imaginario colectivo, el entrenador es la máxima jerarquía deportiva; si un técnicotiene que "pedir permiso" o sondear la voluntad de un futbolista para saber si desea sumarse, transmite una imagen de debilidad, de falta de firmeza o de estar negociando el prestigio de la blanquirroja. Parece sugerir que algunos nombres pesan más que la institución misma.

La perspectiva pragmática: Desde una óptica estrictamente profesional y moderna, defensores de esta postura dirán que Meneses actuó con sinceridad y realismo. En ciclos de reestructuración o crisis —donde la selección arrastra frustraciones, problemas dirigenciales y condiciones logísticas o económicas cambiantes—, imponer nombres a la fuerza puede dinamitar el equipo. Meneses prefirió blindar el proceso buscando compromiso real antes que futbolistas a disgusto. “Pecó” de transparente al ventilar una cocina interna que debió manejarse con mayor reserva comunicativa.

Renato Tapia: ¿Falta de compromiso o cautela profesional? 

La percepción crítica: Para el sector más exigente de la hinchada, dudar, condicionar o requerir un periodo de reflexión para aceptar una  convocatoria genera inmediato recelo. Se interpreta como un acto de  soberbia o de especulación donde el jugador prioriza su comodidad personal, su agenda individual o sus intereses por encima del honor de vestir los colores patrios. El hincha siente que a la selección se le dice siempre que sí, sin condiciones.

La perspectiva profesional: Por el lado del deportista, la alta competencia exige evaluar el contexto: la estabilidad del proyecto, el respeto a los profesionales, la seriedad dirigencial y las condiciones en las que se trabajará. Un jugador con trayectoria consolidada en el exterior protege su carrera, su integridad física y su valor de mercado. Si las condiciones institucionales de la federación no son las óptimas, negociar o meditar la participación puede verse, desde el ámbito estrictamente corporativo, como una decisión prudente.

El verdadero trasfondo ante la opinión pública

Más que calificar a las personas con juicios morales absolutos, lo que este episodio desnuda es una crisis de mística y de gobernabilidad institucional.  Cuando una selección nacional funciona con orden, estabilidad y un proyecto sólido, estas dudas no existen: el llamado es un orgullo y la respuesta es inmediata. Que hoy se debata públicamente si un jugador tiene que"dar el visto bueno" para ser convocado evidencia que la relación entre el futbolista, el comando técnico y la dirigencia atraviesa un momento de transición donde los códigos tradicionales de la camiseta se han vistofracturados por la realidad del negocio y la gestión de egos.

También podría interesarte...

Comentarios (0)

Para dejar un comentario, debes iniciar sesión.

Sé el primero en comentar esta noticia.

Enlace copiado al portapapeles