El titular del Legislativo intenta convencer al país de que lo vivido no fue una crisis de gobernabilidad, sino una gesta heroica
Fernando Rospigliosi. El discurso de cierre del Congreso 2021-2026 no fue un ejercicio de historia política, sino una pieza de arquitectura retórica diseñada para blanquear una gestión marcada por el desgaste. Al analizar sus palabras, queda claro que el presidente del Congreso no buscaba hacer un balance, sino imponer un relato.
Texto central del discurso: “Debo decir con franqueza lo que muchos saben, el Perú estuvo en más de una ocasión al borde del abismo institucional, no caímos en él. y no caímos precisamente porque existió un Congreso que con todas sus limitaciones y con toda su heterogeneidad mantuvo en pie el orden constitucional. Eso no es un logro menor, es quizás el logro más importante de este Congreso. Cuando en diciembre de dos mil veintidós intentaron disolver ilegalmente el Parlamento mediante un golpe este hemiciclo resistió porque la institución parlamentaria tiene una fortaleza que trasciende a quienes lo componen, la legitimidad del voto ciudadano”.
- La Falacia de la «Generalización Apresurada» (El Congreso como salvador)
Rospigliosi toma el evento específico del 7 de diciembre de 2022 (el fallido golpe de Pedro Castillo) y lo utiliza para validar los cinco años completos de gestión.
- La falacia: «Como resistimos ese día, todo lo que hicimos en cinco años fue proteger la democracia».
- El análisis: La resistencia a un golpe no exime al Parlamento de su responsabilidad en la erosión de los contrapesos democráticos (la captura de instituciones, el debilitamiento de la reforma universitaria, etc.). Es una falacia que intenta que un evento justifique años de mediocridad.
- La Falacia de «Falsa Causa» (Post hoc ergo propter hoc)
El discurso sugiere que, debido a que el Congreso se mantuvo, el país no cayó en el abismo.
- La falacia: «El país no cayó al abismo porque nosotros nos mantuvimos».
- El análisis: Ignora deliberadamente que el comportamiento del Congreso —con sus amenazas constantes de vacancia y su agenda de confrontación— fue, en gran medida, un factor determinante para que el país estuviera al borde del abismo desde el inicio. El «salvador» es, en realidad, uno de los principales causantes de la crisis que dice haber evitado.
- La Falacia de la «Apelación a la legitimidad» (Ignoratio elenchi)
Rospigliosi recurre constantemente a la «legitimidad del voto ciudadano» para blindar al hemiciclo de cualquier crítica.
- La falacia: «Nuestras acciones son correctas porque fuimos elegidos democráticamente».
- El análisis: La legitimidad de origen no otorga legitimidad de ejercicio. Un Congreso con desaprobación récord en todas las encuestas no puede escudarse en el voto popular para ignorar el rechazo masivo de quienes le otorgaron ese voto.
- La Falacia de la «Falsa Dicotomía»
En su discurso, el Perú solo tenía dos opciones: o el Congreso unicameral (tal como ellos lo manejaron) o el «abismo institucional».
- La falacia: «O nosotros (con nuestros errores y fricciones) o la catástrofe total».
- El análisis: Esta narrativa anula la posibilidad de una gestión parlamentaria diferente, más técnica, menos personalista y más enfocada en la gobernabilidad en lugar de la lucha de poder. Es un chantaje emocional: «Si nos critican a nosotros, están llamando al caos».
- La «Autocrítica de conveniencia» (Falacia de Distracción)
Al admitir que «no todo fue bien» y hablar de «errores menores», Rospigliosi usa una técnica de distracción.
- La falacia: «Reconozco que hubo errores (mencionados vagamente), por lo tanto, soy una persona autocrítica y todo lo que he dicho antes es verdad».
- El análisis: Es un reconocimiento cosmético para ganar autoridad moral. Al aceptar fallos menores, intenta que el público olvide las críticas mayores (falta de transparencia, intereses de grupo, clientelismo).
Conclusión: El legado de la retórica El discurso de Rospigliosi es una pieza de gaslighting político. Intenta convencer al país de que lo vivido no fue una crisis de gobernabilidad, sino una gesta heroica. Sin embargo, al despojar el mensaje de su retórica, solo queda una realidad innegable: un Congreso que confundió su supervivencia con la estabilidad del Perú.
La otra cara de la moneda
Más allá de la narrativa de «salvadores de la democracia», es imperativo mirar lo que el presidente del Congreso pone sobre la mesa como su hoja de servicios. No obstante, que quede claro: presentar una lista de leyes aprobadas no equivale automáticamente a un ejercicio de buena gestión.
Si bien el Congreso de Rospigliosi reivindica ocho hitos como su «legado», el lector debe preguntarse: ¿fueron estas acciones el resultado de una visión de país coherente, o fueron parches impuestos por la urgencia de la supervivencia política? A continuación, desglosamos los puntos principales de la gestión saliente, donde la eficiencia legislativa a veces se confunde con la prisa por dejar huella antes de la transición bicameral.
Balance Institucional: Los 8 hitos de la gestión 2021-2026
- Restauración de la Bicameralidad: Tras 33 años de unicameralismo, este Congreso impulsó y aprobó la reforma constitucional más importante desde 1993. Se establece un Senado revisor con funciones diferenciadas, garantizando una doble deliberación en la creación de leyes.
- Defensa del Orden Constitucional: El Legislativo se posiciona como el muro de contención que evitó el colapso del sistema democrático, específicamente durante el intento de disolución ilegal del Parlamento en diciembre de 2022, manteniendo la vigencia de la representación popular.
- Fortalecimiento de la Seguridad Ciudadana: Se aprobaron normas directas para potenciar la operatividad de la Policía Nacional, brindándoles herramientas legales para enfrentar al crimen organizado, el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión.
- Reforma del Sistema Electoral: Con el objetivo de combatir la fragmentación partidaria, se elevaron las vallas y se endurecieron las reglas para las organizaciones políticas, buscando una arquitectura de representación más sólida y menos dispersa.
- Atención a Brechas Históricas: Se priorizaron iniciativas de inversión en infraestructura, salud y acceso a servicios básicos para las zonas más vulnerables del país, entendiendo que el cierre de estas desigualdades es una deuda pendiente del Estado.
- Modernización de la Infraestructura Patrimonial: Se ejecutó un plan de restauración integral del Palacio Legislativo. Esto incluyó la recuperación del hemiciclo principal, la restitución de la fachada a su diseño original y la puesta en valor del hemiciclo Raúl Porras Barrenchea, entregando un espacio renovado para la próxima gestión.
- Sostenibilidad y Técnica Legislativa: A pesar de las fricciones inherentes a la heterogeneidad del hemiciclo, se destaca el esfuerzo por mantener el funcionamiento de la unidad ejecutora y la oficialía mayor, claves para la transición hacia el nuevo Congreso bicameral.
- Reconocimiento a la Continuidad Institucional: Se realizó un homenaje a la labor de los presidentes de mesa directiva y a los parlamentarios fallecidos, subrayando que la fortaleza de la institución reside en su capacidad de trascender a las figuras individuales y a las crisis coyunturales.
Corresponderá ahora a la historia y a la ciudadanía evaluar si estas reformas —especialmente la bicameralidad y los cambios electorales— servirán realmente para cerrar las brechas que aquejan al Perú, o si son simplemente los cimientos de un nuevo edificio sobre terreno inestable.



