Fiestas Patrias: despúes del 28 de julio el Perú queda entre la validación en las urnas, la crisis institucional y la amenaza natural

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Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttp://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.

El factor San Marcos, que lucha por su institucionalidad, es uno de los problemas, pendientes de solución

Capítulo I: El retorno del fujimorismo e hitos patrios

Fiestas Patrias. El 28 de julio de 2026 no es una fecha cualquiera. Mientras el Perú conmemora sus 205 años de vida republicana con el tradicional despliegue de actividades oficiales, Te Deum, Gran Parada Militar y Ceremonia de Acción de Gracias, el país marca un hito histórico imprevisto: el retorno formal del fujimorismo al poder ejecutivo, 25 años despúes de la caída de Alberto Fujimori, cuyo régimen estuvo marcado por éxitos en seguridad y economía, pero también por autoritarismo, violaciones de derechos humanos y niveles de corrupción jamás antes vistos en la historia peruana.

Lo que a inicios de siglo concluyó como un régimen autoritario fracturado, encuentra en este 2026 su validación a través del voto popular. Sin embargo, la celebración en las calles contrasta con la tensión que se respira en los pasillos del Palacio de Gobierno y el Palacio Legislativo, éste último con un Senado de la República que el entonces gobierno fujimorista disolviera un 5 de abril de 1992.

Keiko Fujimori. representante de Fuerza Popular.
Keiko Fujimori. representante de Fuerza Popular.

Capítulo II: Un Gabinete bajo la lupa y la sombra del Congreso

Durante el mensaje a la Nación desde el Congreso de la República, la nueva presidente traza la ruta de su gestión, pero la mirada pública está puesta en la conformación de su equipo ministerial. Se proyecta una estructura de gobierno con contrapesos complejos:

  • Jefatura del Gabinete: Encabezada por el primer vicepresidente de la República, Luis Galarreta, quien asume el rol de articulador político principal.
  • Economía: Un Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) bajo la conducción de una figura de estrecha confianza y línea directa con la presidenta luego de su paso por el BCRP, institución a donde llegó impulsado por la bancada parlamentaria fujimorista.
  • Cancillería: Una Relaciones Exteriores envuelta en cuestionamientos tras la asignación de un periodista que no cuenta con el perfil ni la trayectoria diplomática técnica requerida para la gestión internacional del país y que presenta como experiencia política el haber participado como candidato presidencial en estas últimas elecciones por el Partido “Si Creo” con una votación de 3,35% de los votos válidos.

A esto se suma un diseño legislativo inédito: cámaras divididas donde el oficialismo domina una instancia y la oposición controla la otra. Pese a que el partido de gobierno llegó con una victoria en las urnas, se vislumbra un síntoma claro de que no podrá hacer un uso absoluto de su mayoría. Los pactos transversales y acuerdos multipartidarios alcanzados en la oposición reconfiguran el quiebre por el equilibrio de poderes, obligando a la administración entrante a negociar cada medida.

Capítulo III: Desafíos estructurales e inseguridad desbordada

El nuevo periodo presidencial arranca en medio de dos amenazas inmediatas que no otorgan tregua:

  1. Inseguridad y crimen organizado: El flagelo con el que abre el 2026 exige medidas drásticas e inmediatas contra la extorsión y el sicariato, delitos que han paralizado al sector transporte, pequeños comercios y economías locales.
  2. Emergencia climática: La inminente llegada del Fenómeno del Niño, proyectado como uno de los más catastróficos de los últimos años, pone a prueba la capacidad de respuesta, prevención e infraestructura del Estado desde el día uno.
La liberacion de peligrosos delincuentes capturados por la policia, son notas de cada día e cada dia en medios periodísticos (Foto: Mininter).

La liberacion de peligrosos delincuentes capturados por la policia, son notas de cada día e
cada dia en medios periodísticos (Foto: Mininter).

Capítulo IV: La crisis institucional en la Academia

La inestabilidad institucional no se limita a la esfera del Estado; cala hondo en las instituciones insignia del país. La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) se encuentra hoy sumida en una profunda crisis de gobernanza e institucionalidad.

La resistencia de su autoridad saliente a respetar los plazos normativos —forzando resquicios legales para evitar la transición de mando y negándose a entregar la administración al decano de mayor antigüedad, como estipula la Ley — refleja la degradación del marco normativo en la Decana de América.

Aún más grave resulta la omisión de la Sunedu en su rol de ente supervisor. En lugar de cuestionar las irregularidades del oficialismo universitario, la entidad termina otorgando validez a la permanencia en el cargo mediante la certificación de firmas de la señora Jerí Ramón, convalidando así una situación al margen de la institucionalidad, aspecto abordado minuciosamente por agendapais.

Antes de avanzar al siguiente capítulo, se impone una pregunta fundamental: ¿por qué incluir a San Marcos en un diagnóstico de la problemática nacional?.

Para quien observe este escenario con perspectiva histórica, la respuesta es clara. San Marcos fue, en las décadas más oscuras de nuestra historia reciente, el epicentro donde impactaron con mayor violencia los discursos del extremismo y la lucha armada, lo que devino en la intervención militar más severa de su trayectoria. En aquel momento, la vida académica pasó a ser parte central de la crisis del país. (En esta parte, aclaro, quien escribe estas líneas no es un sanmarquino, lo que no significa no conocer la problemática sanmarquina)

Hoy resulta doloroso e irresponsable constatar que quienes dirigen la universidad no parecen haber extraído lecciones de ese pasado. Insistir en violentar la legalidad interna de una institución cuatricentenaria no es solo un acto de arbitrariedad administrativa: es abrir la puerta a la desestabilización y a un retorno a la confrontación que nadie, bajo ninguna circunstancia, desea para la universidad ni para el Perú.

Sede Central de la Universidadad Nacional Mayor de San Marcos (Foto: UNMSM).
SSede Central de la Universidadad Nacional Mayor de San Marcos (Foto: UNMSM).

 La lista de pendientes inmediatos

  • – Medidas de contingencia y presupuesto de emergencia ante el Fenómeno del Niño.
  • – Estrategia policial y legal de choque contra el sicariato y la extorsión.
  • – Negociación y construcción de consensos entre la Cámara Oficialista y la Cámara de Oposición.
  • – Plan de reactivación económica bajo la dirección del nuevo titular del MEF.
  • – Corrección de rumbo y perfilamiento técnico en la Cancillería para la política exterior.
  • – Resolución de la crisis de institucionalidad y sucesión de mando en la Universidad San Marcos.

Reflexión Editorial: ¿Gobernabilidad o un nuevo ciclo de desgaste?

El dilema del 2026: El Perú inicia este nuevo ciclo político con una paradoja democrática: la ciudadanía validó en las urnas una propuesta política que arrastra una pesada memoria histórica, otorgándole la oportunidad de gobernar. Sin embargo, la democracia no se agota en el conteo de votos del día de la elección, sino en la capacidad diaria de respetar el equilibrio de poderes y atender las emergencias del ciudadano de a pie.

Si el nuevo Gabinete prioriza los sesgos políticos o las lealtades sobre la capacidad técnica —como sugiere la configuración de carteras clave como Cancillería— y si el Congreso convierte la bicameralidad en un ring de bloqueo mutuo, el costo no lo pagarán los partidos, sino la población expuesta a la violencia criminal y a los embates de la naturaleza. El retorno al poder no es un cheque en blanco; es, ante todo, un examen de gobernabilidad a contrarreloj.

Frente al intento de vulnerar las normas, la respuesta ciudadana será el seguimiento atento y la exigencia de transparencia. En este escenario, la información oficial no bastará: el público recurrirá a espacios periodísticos independientes como agendapais, dispuestos a fiscalizar sin concesiones el ejercicio de la función pública y a visibilizar aquello que las instancias de control prefieren omitir, y que otros medios, por conveniencia política o comercial, optarán por ignorar.

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