Senado: Constitución supera pugilato verbal entre senador y ministro tras suspensión de sesión y cadena de manos tomadas

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Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttp://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.

La insólita jornada parlamentaria estuvo a punto de llegar a una agresión física entre el senador Maraví y el titular del Mininter

Senado. Un áspero choque verbal entre el senador Iber Maraví y el ministro del Interior, César Astudillo, estuvo a un paso de la agresión física en la sesión sabatina de la Comisión de Constitución, Reglamento y Relaciones Exteriores del Senado. Tras un receso forzado, la sesión cambió de matiz cuando una legisladora pidió a sus pares y a los cuatro ministros presentes en la jornada ponerse de pie y tomarse de las manos como símbolo de paz, en una jornada que reflejó la crispación cotidiana de la política peruana.(Texto mejorado).

El choque

Lo que debía ser una sesión técnica de la Comisión de Constitución, Reglamento y Relaciones Exteriores del Senado de la República terminó convertida en un episodio del anecdotario parlamentario. La mesa examinaba la Proposición Legislativa 00013-2026-2031-S sobre la delegación de facultades al Ejecutivo en seguridad ciudadana y atención al fenómeno El Niño, iniciativa que llegó con la aprobación previa de la Cámara de Diputados tras dos semanas de intenso debate.

El detonante fue la alocución de la senadora Ruth Luque (Ahora Nación), quien afirmó que el ministro del Interior, César Astudillo Salcedo, «parece que tiene miedo» de iniciar una reforma profunda en la Policía Nacional del Perú (PNP).

Las palabras de la legisladora molestaron al titular del MININTER. Sus ademanes para exigir el fin del discurso provocaron la reacción del senador Iber Maraví Olarte (Juntos por el Perú), quien reclamó de forma airada al presidente del grupo de trabajo, Carlos Mesía Ramírez (Fuerza Popular), que se respete el uso de la palabra de su colega. Incluso Maraví pidió a la senadora que dejara de exponer para insistir en su requerimiento. Frases pronunciadas por una voz femenina se escucharon en la sala: «Tú no te metas», «Presidente, ponga orden». Ante la incapacidad de poder controlar la situación, Mesía Ramírez se limitó a decir: «Se suspende la sesión por cinco minutos».

Receso de «alta tensión»

Con la transmisión en pausa y ambos de pie, cual contrincantes listos para el ataque, se desató un tenso intercambio de palabras que escaló de inmediato:

— «Cállate la boca… acá no hemos venido a que nos insulten. Aquí un ministro viene con…»

— Interrupción: «¡No seas mentiroso! ¡Cállese la boca!»

— Maraví / Ministro: «¡No me… ¿para qué decir mentiroso?! Aquí ningún ministro va a venir… ¿Quién eres? ¿Y qué derecho tienes tú para decirme mentiroso?»

— Réplica: «¡No te he dicho mentiroso! ¿Por qué es…? ¡Oye, te he dicho que te calles y que no interrumpas!»

— Respuesta: «¡Cállate esa boca tú! ¡Ni tú a mí me das miedo, ni tú me das miedo! Ni siquiera tienes el corazón… ¡Tú tranquilo, para que quede grabado, Dios!»

— Confrontación directa: «¿Qué te pasa a ti? ¡A mí no me vas a… acá hay donde quieras, acá hay donde quieras! Tú no me vas a faltar. No me vas a faltar… ¡Tú tampoco!»

— Reacción en el pleno: «¡No, no, no! ¡Este es el Congreso!»

En esta escena destaca la intervención de los senadores aliados al Gobierno Lourdes Alcorta y Francisco Calisto Giampietri. Ambos dejaron sus asientos para ponerse al lado del ministro. Incluso Calisto adoptó una pose mucho más desafiante: encaró a Iber Maraví con el saco abierto y el pecho erguido, lo que elevó al máximo la tensión en el centro del recinto parlamentario. En todo momento, el ministro de Justicia, Ernesto Álvarez,  no retiró su mirada del bochornoso espectáculo.

Fin del receso

Al retorno del receso, la mesa otorgó la palabra a la senadora Luque, quien precisó que su discurso se mantuvo en el plano político e ideológico, sin el afán de insultar al ministro del Interior.

La parlamentaria reiteró que la Policía Nacional requiere cambios profundos para erradicar a los malos elementos, elevar los sueldos y mejorar la logística. Lamentó que la solicitud de delegación de facultades omita esta materia.

La cadena de manos «por la paz»

Tras Luque expusieron Alejandro Aguinaga, Ángel Ventura, Lourdes Alcorta, Katherine Ampuero, Víctor Flores, Guisela Noriega y Víctor Noriega, para luego tomar la palabra la senadora Patricia Iturregui Byrne (Partido del Buen Gobierno), quien cuestionó el comportamiento mostrado en la sala e hizo una reflexión sobre la responsabilidad de dar el ejemplo de paz y diálogo, sobre todo cuando se discuten temas de violencia y criminalidad.

Es ahí donde planteó una singular salida para rebajar la temperatura del debate: «Debemos mantener el respeto y la cordura por encima de las diferencias. Quiero pedirles a todos que los que estén de acuerdo con la paz se pongan de pie».

El llamado surtió efecto entre risas contenidas. senadores y ministros se pusieron de pie.

Enseguida, la senadora agregó: «Nos damos la mano por la paz y ¡que viva el Perú y que viva la paz!».

En respuesta, el auditorio formó una cadena humana de apretones de manos, ante la mirada de los presentes, asesores y funcionarios parlamentarios, periodistas y público que seguía la transmisión por la televisión nacional y las plataformas de redes sociales, entre ellas agendapais.com.

La única excepción de la sala la protagonizó el propio presidente de la comisión: Carlos Mesía permaneció sentado en su escaño, no estrechó la mano de ningún colega y, lejos de hacer algún comentario sobre la emotiva e inusual escena, interrumpió con frialdad el amistoso acto para pronunciar la tradicional fórmula utilizada con el objeto de llamar la atención sobre la correcta aplicación del reglamento: «Cuestión de orden, por favor».

Lo que dijo Ruth Luque antes del incidente

Ruth Luque presentó críticas técnicas e institucionales a las medidas de seguridad del Ejecutivo:

  • Legítima defensa: Sostuvo que el marco legal vigente permite la protección de los ciudadanos y de los agentes del orden. Advirtió que flexibilizar estas normas transmite la idea de que el Estado se declara derrotado frente a la delincuencia.
  • Derechos humanos: Evocó los sucesos de Colcabamba (Huancavelica), donde miembros del Ejército asesinaron a jóvenes de comunidades campesinas que viajaban a un campeonato de fútbol. Cuestionó la falta de comunicados categóricos sobre dicho caso.
  • Tipos penales: Calificó de ineficaces las adiciones normativas sobre «criminalidad sistemática» y las reformas al D.L. 1095 sobre «grupo hostil». Solicitó que los titulares de Justicia e Interior expongan los resultados concretos de estas herramientas.
  • Sector Interior: Señaló la urgencia de una reforma profunda en la Policía Nacional (PNP) y afirmó que el ministro del Interior «parece que tiene miedo» de encarar dicho proceso.

El debate de fondo: facultades legislativas

Tras la intervención de Luque, la comisión retomó el análisis del pedido formulado por los ministros César Astudillo (Interior), Ernesto Álvarez Miranda (Justicia y Derechos Humanos), Rafael Belaunde Llosa (Defensa) y Mauricio Fernando Arnillas (Vivienda, Construcción y Saneamiento).

Las posiciones de las bancadas reflejaron marcadas diferencias sobre la estrategia de seguridad:

  • Fuerza Popular: Alejandro Aguinaga planteó reforzar el sistema penitenciario con tecnología y un control estricto en los penales. Héctor Ventura respaldó la intervención temporal de las Fuerzas Armadas en apoyo a la PNP, mientras que Patricia Juárez solicitó una revisión técnica que garantice el respeto al marco constitucional.
  • Renovación Popular: Katherine Ampuero sostuvo que la lucha contra la delincuencia requiere una política integral y no solo el aumento de penas, por lo que pidió precisiones sobre la legítima defensa. Por su parte, Francisco Calisto Giampietri instó a fortalecer la inteligencia policial y eliminar trabas burocráticas en obras de agua y saneamiento.
  • Ahora Nación y Juntos por el Perú: Ruth Luque y Jaime Quito coincidieron en que la prioridad debe ser la reforma integral de la PNP y cuestionaron la eficacia de los estados de emergencia. Quito expresó además su preocupación por eventuales riesgos de privatización en Sedapal.
  • Otras bancadas: Iber Maraví advirtió que las medidas de seguridad no deben vulnerar el derecho a la protesta social; Roger Astucuri (PCO) pidió detallar las modificaciones en saneamiento físico-legal; e Iturregui Byrne exigió transparencia en los costos y metas de la vivienda social.

En la ronda final, los miembros del gabinete justificaron las medidas: Álvarez (Justicia) explicó los ajustes al delito de terrorismo con fines de lucro y el refuerzo de la inteligencia penitenciaria; Astudillo (Interior) defendió la creación de un comando unificado nacional; y Belaunde (Defensa) sustentó la ampliación de la definición de «grupos hostiles» en el D.L. 1095 para la actuación militar frente a la criminalidad organizada.

La crispación como lenguaje político cotidiano

El episodio vivido en la Comisión de Constitución —el choque verbal, la escena «modo colegio» del apretón de manos y el frío corte de la mesa directiva— no constituye un hecho aislado; es el reflejo de un estilo de hacer política donde el espectáculo suele desplazar al debate técnico.

En la dinámica parlamentaria actual, el choque de intereses profundos se procesa ante las cámaras con la mirada puesta en las redes sociales. Lo que para la ciudadanía representa un espectáculo bochornoso, para los actores políticos responde a una fría estrategia de confrontación en la que un video viral reporta mayores dividendos que una discusión presupuestal o legislativa.

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