José Jerí intenta así desestimar las sospechas de un supuesto arreglo por la compra estatal de cámaras de videos
José Jerí. En horas de la madrugada del sábado a domingo, el presidente transitorio José Jerí Oré hizo uso de las redes para enviar un mensaje a la ciudadanía en el que llamó “historias irreales” las versiones generadas tras el encuentro en el distrito de San Borja con el empresario chino, Zhihuo Yang, por su carácter clandestino, el pasado 26 de diciembre de 2026.
“A todo peruano que me está viendo en este momento, admito mi error y pido las disculpas públicas por haber ingresado de la manera que lo hice, encapuchado. y que yo haya dado pie a generar suspicacias y dudas sobre mi comportamiento, y que además haya generado la creación de historias irreales de todo tipo que no tienen ningún tipo de asidero”, se escucha decir al presidente, parado frente a una cámara de video y delante del escritorio presidencial, con el fondo del retrato de Francisco Bolognesi.
La intervención del presidente se produjo luego que el Semanario “Hildebrant en sus Trece”, en su última edición asegurara que la reunión entre el presidente Jeri Oré y el empresario chino habría tocado el tema de las cámaras de videovigilancia que el mandatario Jerí quiere que la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) compre para instalarlas en buses, dado que América Capón, una de las empresas de Zhihuo Yang, ha realizado decenas de importaciones de este tipo de equipos.
José Jerí, según la versión del semanario, “ha presionado desde que se instaló en Palacio de Gobierno para que la compra (de cámaras de video) salga lo más rápido posible” e incluso, señala la misma fuente, el presidente ordenó a su equipo de asesores la elaboración de un Decreto de Urgencia para declarar en emergencia el transporte público y apurar la adquisición por parte de la ATU de los equipos de videovigilancia destinados a 8 mil buses de transporte público, los mismos que tienen una partida presupuestal de 112 millones de soles, el contrato más grande, en cuanto a monto, de la gestión Jerí.

Entonces, la utilización del presidente del término “historias irreales” no es una defensa casual, sino un mecanismo de anulación narrativa. Al calificar la denuncia de esa manera, Jerí no solo intenta dar por terminadas las sospechas, sino que busca deslegitimar la labor de fiscalización del semanario «Hildebrandt en sus trece» y de las comisiones legislativas que podrían formarse para investigar el tema.
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Estrategia de «cierre de filas» en su discurso
- La técnica de la «Falsación Total»
Al etiquetar la versión del semanario como «irreal» y «sin asidero», Jerí aplica una técnica de comunicación política llamada Gaslighting Institucional. El objetivo es que el ciudadano dude de la evidencia presentada (la reunión clandestina, la capucha, el rubro del empresario) y acepte la versión oficial como la única verdad posible.
Si la historia es «irreal», entonces no hay delito que investigar, solo «chismes» que aclarar.
- Redefinición del «Objetivo de la Reunión»
Para «echar por tierra» la sospecha de “arreglos” en la negociación para adquirir cámaras de video, Jerí construye un muro de contención semántico.
La Denuncia: Reunión = Negociación ilícita por cámaras de seguridad.
Jerí: Reunión = Coordinación de la «Fiesta de la Amistad Perú-China».
Al mencionar una fecha específica (1 de febrero) y un tema diplomático, intenta que cualquier mención a «negocios con China» sea absorbida por este evento cultural. Es, en otras palabras una coartada temática.

- La Capucha como «Chivo Expiatorio»
Esta sería la parte más arriesgada de su mensaje. Jerí admite el error de la capucha para tapar el hecho de verse al descubierto en su intento de presionar por una adquisición estatal.
Al pedir «disculpas públicas» por la forma (el ingreso encapuchado), intenta satisfacer la indignación del público con una concesión menor.
El mensaje subliminal es: «Ya admití que me equivoqué con la capucha, ahora crean mi versión de que no hubo presiones por comprar cámaras de por medio». Es un canje de culpas: confiesa una imprudencia estética para ocultar una responsabilidad penal.
- El Cierre de la «Ventana de Sospecha»
Cuando dice que esto no debe «seguir distrayendo la agenda principal», está enviando una orden política y social: «Caso cerrado».
Al apelar a que la gente «sepa elegir» en las próximas autoridades, está desplazando la atención del presunto acto de corrupción actual hacia el futuro electoral, intentando que la fiscalía y la prensa sientan que seguir con el tema es «perjudicar la transición democrática».
El factor Tiburcio
José Jerí esperó 6 días para mencionar la presencia del ministro del Interior, Vicente Tiburcio en la reunión con el empresario Chino. Esta mención, no sería un descuido sino una reacción estratégica ante el avance de la denuncia periodística y fiscal.
Al inicio del escándalo (lunes 12), la versión de Palacio fue defensiva y centrada en la anécdota: «Fue a cenar y usó capucha para que no le tomen fotos». En ese momento, no mencionaron al titular del Interior.
El detonante: Cuando el semanario «Hildebrandt en sus trece» y otros medios (como Punto Final) comenzaron a conectar al empresario chino con el rubro de cámaras de seguridad para transporte, la defensa de «solo fui a comer» se volvió insuficiente.
La solución de 6 días después: Introducir al ministro del Interior permite transformar una «reunión clandestina entre dos» en una «actividad de trabajo con presencia del alto mando de seguridad». Es como si el ministro actuara como un notario de legitimidad sobrevenida.
En todo caso, si la denuncia apunta a un arreglo ilícito por cámaras de video (un tema de seguridad ciudadana, mencionar al titular del Interior 6 días tarde tiene un objetivo preventivo:
Si el ministro estuvo ahí, Jerí puede argumentar que no hubo nada «bajo la mesa» porque el máximo responsable de la seguridad interna del pais fue testigo.
Si el ministro realmente hubiera estado allí por motivos de trabajo desde el inicio, se habría informado el primer día. El silencio de casi una semana sugiere que estarían «acomodando» la presencia del ministro en el relato para dar la impresión de que todo fue una coordinación oficial de seguridad y no una negociación privada.

