Keiko Fujimori se aferra al «empate técnico» y anticipa que vendrán «días largos» antes de conocer el desenlace oficial

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Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttp://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.

La postura de la candidata de Fuerza Popular busca dilatar una nueva derrota

Keiko Fujimori. Tras la difusión del conteo rápido de la Asociación Civil Transparencia, que arrojó un panorama sumamente ajustado pero con una tendencia definida, la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, optó por una estrategia discursiva conocida: apelar al «empate técnico» y cuestionar la representatividad de la muestra estadística para evitar admitir la posibilidad de una cuarta derrota presidencial consecutiva.

Sin embargo, más allá del contenido técnico de su discurso, la atmósfera en el hotel que sirvió de cuartel general y la corporalidad de los otros dos integrantes de su fórmula presidencial revelaron una realidad distinta: la de un golpe anímico difícil de ocultar.

El lenguaje no verbal

Rostros desencajados y ausencia de sonrisas. El contraste entre las palabras de optimismo legal y el lenguaje no verbal fue evidente desde el primer segundo. Keiko Fujimori apareció en el escenario con un semblante rudo sin poder ocultar una profunda tristeza, pese al esfuerzo por mostrar un rostro sonriente.

A pesar de que los militantes fujimoristas presentes en el salón intentaron levantar el ánimo con aplausos, arengas y consignas de aliento, el esfuerzo fue estéril; ni siquiera el calor de su portón de seguidores logró arrebatarle una sonrisa real y sincera a la candidata.

El desánimo fue prfectamente secundado por sus compañeros de fórmula presidencial y principales escuderos, Miguel «Miki» Torres y Luis Galarreta. Ambos políticos lucieron desencajados, fijos en una postura de evidente pesadumbre. La solemnidad de sus rostros y las miradas perdidas terminaron por delatar que, detrás de la defensa matemática de los votos, el bando naranja acusaba el impacto de un resultado que les vuelve a ser esquivo.

La estrategia de la dilación,»días largos» y el cuestionamiento a la muestra

En el plano estrictamente político, Fujimori Higuchi calificó de «irresponsable» proyectar un ganador sobre la base del conteo rápido, minimizando el peso de la herramienta estadística al señalar que solo utiliza «aproximadamente mil actas de las 90,000 que se tienen a nivel nacional». Al reducir el valor metodológico de la muestra, la candidata construye una narrativa que justifica la incertidumbre y anticipa que vendrán «días largos» antes de conocer el desenlace oficial.

Este argumento le permite ganar tiempo político. Al no reconocer los datos de los observadores independientes como una tendencia sólida, bloquea la percepción inmediata de derrota en la opinión pública y traslada toda la legitimidad exclusivamente al cómputo del 100% de las actas por parte de los organismos electorales.

El factor de los personeros y la «defensa del voto»

El núcleo operativo de su discurso estuvo dirigido a sus huestes, activando de inmediato la maquinaria partidaria y haciendo un llamado urgente a sus personeros para que «redoblen esfuerzos».

«Este es el momento más importante en la defensa de la voluntad popular. De ustedes depende que cada uno de los votos de nuestros compatriotas sea cuidado y respetado», enfatizó.

Esta apelación traslada la batalla del campo de los votos ciudadanos al de la revisión técnica y las impugnaciones en las mesas de sufragio, un escenario donde el fujimorismo buscará pelear cada décima en el escrutinio administrativo.

Emplazamiento al rival y mirada internacional

En un intento por mostrar una postura de legalidad democrática —pese a la resistencia implícita a aceptar los datos preliminares—, Fujimori recordó que su competidor se comprometió a respetar los resultados oficiales. «Instamos a que nuestro competidor haga lo mismo [reconocer el resultado final]. Él ha señalado que va a respetar el resultado oficial», apuntó, devolviendo la presión política al bando contrario.

Asimismo, extendió un llamado a la comunidad internacional para que «participe y se quede hasta el último momento de este proceso», buscando blindar el tramo final del conteo bajo la mirada de observadores extranjeros.

Un escenario repetido

Para los analistas, el pronunciamiento de Keiko Fujimori evoca las estrategias de sus procesos electorales anteriores, donde la resistencia a admitir el resultado adverso en las primeras horas se convirtió en una constante de su manual político. Aunque el discurso cerró con un llamado a la «calma, serenidad y fe», los rostros de la candidata, de Miki Torres y de Luis Galarreta dejaron en claro que el fujimorismo es plenamente consciente del adverso y complejo panorama que enfrentan en las urnas.

Recibió el “boca de urna!”  en la intimidad

Conforme avanzaban las horas del cierre de la votación y alertada de los resultados del boca de urna que la diferencia entre su candidatura y la de Roberto Sánchez diferían en sólo un punto, la candidata optó por la cautela.

Cuando los canales de televisión emitieron el tradicional «boca de urna» que le otorgaba un triunfo preliminar, Fujimori Higuchi optó por recibir la noticia en estricta intimidad junto a sus seres más allegados, evitando el contacto prematuro con sus partidarios.

 

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