Lo que la UNMSM vive hoy no es una crisis electoral fortuita, sino una coreografía política calculada previamente
UNMSM. La Resolución N° 000007-2026-CEU publicada hoy viernes 15, que suspende provisionalmente las elecciones de rector y vicerrectores, no debe leerse como un acto de prudencia administrativa, sino como la ejecución de la «segunda opción» en la estrategia de supervivencia de la actual rectora, Jerí Ramón Ruffner.
Como adelantó en primicia agendapais.com, el destino de la Decana de América parece haberse jugado en dos tableros simultáneos: el Congreso y el Comité Electoral Universitario (CEU). Al no lograrse el jueves en el Parlamento la aprobación inmediata de la ley de reelección de rectores, se activó el plan de contingencia: paralizar el reloj electoral.
El pretexto de la ONPE: Una fecha sin destino
El aspecto más crítico y sospechoso de la resolución es la entrega de la soberanía electoral de San Marcos a la disponibilidad de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). El CEU ha determinado que no habrá fecha para los comicios hasta que el organismo externo garantice el soporte para el Sistema de Voto Electrónico No Presencial (VENP).
La resolución es explícita en su ambigüedad: ordena reprogramar las actividades «previa coordinación con la ONPE» para «ratificar las fechas más próximas para la aplicación del voto electrónico». Al hacerlo, el Comité Electoral ha creado una incertidumbre deliberada. No hay una fecha precisa para elegir mediante elecciones directas, secretas y universales a las nuevas autoridades.
Incluso, en un párrafo que denota la voluntad de dilación, el CEU señala que, ante la inviabilidad de las fechas originales (8 y 20 de julio), se solicita a la ONPE que informe «las fechas disponibles más próximas». Esta supeditación es una renuncia tácita a la autonomía que tanto pregonan: si la modalidad virtual es el obstáculo, ¿por qué no retornar a la presencialidad que exigen todos los estamentos?

Justificaciones bajo la lupa: El mito de la sede física
El CEU esgrime la toma de la Ciudad Universitaria como un «impedimento» insalvable. Sin embargo, en pleno 2026, este argumento resulta ofensivo para la inteligencia de la comunidad universitaria.
Resulta inverosímil que una institución que pretende realizar elecciones virtuales dependa de documentos físicos bloqueados en una oficina. Los padrones y la data electoral están alojados en servidores virtuales. El CEU podría operar desde cualquier otro local universitario o de forma remota, como ocurrió durante años de pandemia. La toma no es un motivo; es la justificación perfecta para declarar una incapacidad operativa que solo beneficia a la gestión de Jerí Ramón.

El factor Congreso: Ganar tiempo para la reelección
La suspensión «provisional» sin fecha de retorno es una movida maestra. Al aplazar la inscripción de candidaturas —que debía realizarse mañana sábado 16—, el Comité Electoral le otorga a la rectora el oxígeno necesario para que sus aliados en el Congreso sigan empujando los proyectos de ley PL 12736/2025-CR y PL 12198/2025-CR.
Si el cronograma hubiera seguido su curso, la actual gestión habría quedado fuera de juego legalmente por el vencimiento de plazos. Al «congelar» el proceso, el CEU permite que la ley de reelección pueda ser aprobada en Comisión y luego en el Pleno antes de que se abra un nuevo periodo de inscripciones. Es, en esencia, un fraude a los plazos democráticos bajo el ropaje de la legalidad reglamentaria.

Una autonomía de conveniencia
La comunidad sanmarquina observa con indignación cómo se invoca el «Principio de intangibilidad normativa» para no cambiar el reglamento a favor de la presencialidad, pero se vulnera la esencia de la alternancia en el poder al suspender los comicios indefinidamente.
Lo que hoy sucede en San Marcos es una lección de cómo la burocracia puede ser instrumentalizada. Mientras los jóvenes protestan en el frontis del campus, el Comité Electoral ha preferido el silencio de la prórroga atada a la agenda de la ONPE. Agendapais.com lo advirtió: si no había ley el jueves, habría suspensión a la medianoche. El tiempo nos dio la razón; ahora el tiempo es el mejor aliado de quienes se resisten a dejar el cargo el próximo 26 de julio.
