Donald Trump: ¿Cómo entender su amenaza de atacar ésta noche y  tomar luego el control total del petróleo y gas de Irak?

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Elí Joacim del Aguila Tuanama
Elí Joacim del Aguila Tuanamahttp://www.agendapais.com
Periodista, con experiencia en el manejo de medios de comunicación masivos, respaldados por 31 años consecutivos de ejercicio periodístico en Radioprogramas del Perú, RPP (donde ejerció cargos jefaturales desde 1995 hasta el 2013) y siete años como director del periódico digital Agenda País.

¿Es que la soberanía ha dejado de ser un derecho inalienable para convertirse en un atributo condicionado a la fuerza del más fuerte?

Donald Trump. Este es el post del presidente de los Estados Unidos publicado en su plataforma Truth Social: “Estados Unidos atacará a Irán (¡cuya Armada, Fuerza Aérea, radar, defensa antiaérea y demás sistemas de defensa, junto con la mayor parte de su capacidad ofensiva, han desaparecido!), con mucha fuerza esta noche. En un futuro no muy lejano, tomaremos la isla de Kharg y otros puntos estratégicos de infraestructura petrolera, y asumiremos el control total de sus mercados de petróleo y gas, tal como lo hemos hecho con Venezuela, lo cual está resultando sumamente beneficioso tanto para Venezuela como para Estados Unidos. ¡Gracias por su atención a este asunto! Presidente DONALD J. TRUMP.

Este pronunciamiento no es un hecho aislado ni una simple ráfaga de retórica doméstica; es la radiografía explícita de una transformación profunda en la conducción de las relaciones internacionales. Al anunciar ataques inminentes contra Irán y proyectar la toma física de la isla de Kharg —el corazón de las exportaciones de crudo de ese país— bajo el argumento de que sus sistemas de defensa «han desaparecido», la Casa Blanca ha puesto sobre la mesa las cartas de una doctrina que creíamos confinada a los libros de historia: el imperialismo clásico de finales del siglo XIX.

Para comprender el verdadero alcance de este mensaje, es indispensable deponer la lectura puramente coyuntural y someter el discurso a un análisis estructural basado en la legalidad internacional, el precedente regional y la persistencia histórica de la asimetría del poder. Este es el análisis obtenido por agendapais.com con asistencia de la IA.

Donald TRum: “Estados Unidos atacará a Irán (Foto: X),
Donald TRum: “Estados Unidos atacará a Irán (Foto: X),

 

  1. El quiebre del Derecho Internacional y la erosión de la soberanía

La primera interrogante que se impone desde una perspectiva jurídica rigurosa es fundamental: ¿Bajo qué marco del derecho internacional o doctrina de seguridad nacional justifica una potencia la intervención directa y la toma de control de los activos estratégicos de naciones soberanas que cataloga como hostiles o fallidas?

El orden internacional de la posguerra se fundó sobre el principio de igualdad soberana y el mandato de no injerencia consagrado en la Carta de las Naciones Unidas. Sin embargo, la narrativa de la actual administración opera al margen de estos organismos multilaterales. Al autoproclamarse con el derecho de confiscar la infraestructura energética de un Estado soberano, la política exterior estadounidense dinamita la noción tradicional de soberanía nacional. La catalogación de un país como «hostil» deja de ser un argumento de defensa para convertirse en una licencia de expropiación geopolítica basada exclusivamente en el ejercicio del poder duro (hard power).

  1. Del intervencionismo «democrático» al Imperialismo Clásico

El tono transaccional y desinhibido de la publicación introduce una variable histórica crucial. Ya no estamos ante las dinámicas del colonialismo tradicional, que implicaba la anexión territorial completa y la asimilación burocrática de una colonia. Tampoco estamos ante el intervencionismo contemporáneo de las últimas décadas, que solía camuflar sus operaciones militares bajo el manto humanitario de la «defensa de la democracia», la «libertad» o la «búsqueda de armas de destrucción masiva».

Lo que hoy presenciamos es un retorno directo a las prácticas del imperialismo clásico de finales del siglo XIX y principios del XX, caracterizado por la diplomacia del Gran Garrote (Big Stick) de Theodore Roosevelt.

Modelo de Intervención Justificación Retórica Objetivo Central
Intervencionismo Contemporáneo Ayuda humanitaria, democratización, DD.HH. Cambio de régimen, alineamiento político.
Imperialismo Clásico (Actual) Castigo punitivo por hostilidad o «mal comportamiento». Ocupación de enclaves y control total de recursos.

 

El pragmatismo de este enfoque no oculta el botín; lo exhibe. Anunciar la captura de enclaves económicos específicos para administrar directamente sus mercados de petróleo y gas es la réplica exacta de las intervenciones aduaneras y portuarias del siglo pasado. El flujo de la riqueza ya no se bloquea con sanciones; se administra desde la ocupación.

  1. El «Modelo Venezuela» como patrón de conducta global

Uno de los puntos más agudos y alarmantes del discurso es la instrumentalización de la analogía regional: ¿Qué implicaciones geopolíticas tiene que se utilice la situación de los activos energéticos de Venezuela como un «caso de éxito» o modelo de gestión aplicable a otras crisis globales?

Al afirmar que el control estadounidense sobre el crudo venezolano está resultando «sumamente beneficioso para ambas partes» tras el derrocamiento de Nicolás Maduro a inicios de año, la retórica oficial busca normalizar e institucionalizar una doctrina de tutela económica global. La riqueza natural de un tercer país ya no se concibe como propiedad de su pueblo, sino como un activo global bajo custodia de la superpotencia, estableciendo un peligroso precedente: cualquier nación cuya gobernanza choque con los intereses de Washington puede ver su aparato productivo estatizado de facto por fuerzas extranjeras.

Lo que hoy presenciamos es un retorno directo a las prácticas del imperialismo clásico de finales del siglo XIX y principios del X (Foto: Facebook).
Lo que hoy presenciamos es un retorno directo a las prácticas del imperialismo clásico de finales del siglo XIX y principios del X (Foto: Facebook).
  1. La retórica punitiva y la deshumanización jurídica del adversario

Finalmente, el análisis debe centrarse en la psicología del discurso. La persistencia de una visión paternalista y punitiva —actuar bajo la lógica del «padre que corrige a un mal hijo»— cumple una función política y comunicacional muy específica.

Esta retórica despoja intencionalmente al adversario de su estatus de igual en el concierto internacional. No se negocia con un par; se disciplina a un infractor.

Al transformar un conflicto de alta intensidad y con graves repercusiones humanitarias en una narrativa de «castigo merecido» ante el «mal comportamiento» del otro, se busca legitimar la asimetría de poder ante la opinión pública. El mensaje es claro: el castigo es legítimo porque el castigado ha demostrado incapacidad o malicia.

Conclusión

El texto examinado no es solo una advertencia militar; es el manifiesto de un nuevo orden transaccional donde los recursos estratégicos dictan la geografía de la intervención. Para el análisis periodístico contemporáneo, el desafío ya no consiste en descifrar las intenciones de la potencia, sino en advertir las consecuencias de un mundo donde la soberanía ha dejado de ser un derecho inalienable para convertirse en un atributo condicionado a la fuerza del más fuerte.

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