Cuestionó los cambios de discurso sobre el conteo rápido y respaldó las movilizaciones pacíficas en defensa de los resultados
Roberto Sánchez. En una declaración enérgica tras conocerse los últimos resultados electorales parciales que podrían ubicar a Keiko Fujimori en el primer lugar, el líder de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, denunció públicamente la existencia de «maniobras dilatorias» destinadas a restar credibilidad al proceso.
Sánchez apuntó de forma directa contra la empresa encuestadora Ipsos por generar confusión en la ciudadanía tras el conteo rápido y exigió un rol fiscalizador firme a las misiones de observación internacional.
Sin embargo, su reclamo no fue solo técnico: el dirigente vinculó estas irregularidades con una corriente de discriminación que pretende deslegitimar el voto de los sectores más vulnerables del país.
El trasfondo: La batalla por la narrativa y el blindaje de las actas
Detrás de la dureza de Sánchez existe un cálculo político y legal estratégico en un escenario donde cada décima cuenta. Según analistas de la coyuntura, Juntos por el Perú busca frenar en seco lo que consideran un intento de «enfriar» su victoria en la mesa, defendiendo la verdad psicológica que instaló el conteo rápido frente a las idas y venidas de las encuestadoras.
Al ligar este reclamo técnico con la defensa del «Perú profundo», la agrupación no solo busca proteger números, sino elevar drásticamente el costo social y político de cualquier intento de la oposición por impugnar o anular mesas en las zonas rurales y altiplánicas más alejadas, convirtiendo la defensa jurídica de las actas en una bandera de resistencia contra el clasismo.

Cuestionamientos a Ipsos y pedido de vigilancia
Sánchez calificó de «muy crítico y lamentable» que Alfredo Torres, gerente de Ipsos —empresa subcontratada por la Asociación Civil Transparencia— saliera a emitir «generalidades» días después de los comicios, afectando la institucionalidad del conteo rápido. “Parece que estamos jugando a un fulbito con la voluntad del pueblo”, criticó el político, quien además cuestionó la conducta ética y la responsabilidad contractual de la encuestadora por provocar confusión en la opinión pública.
Ante lo que consideró «cosas extrañas» —incluyendo la reciente difusión de supuestos audios de empresarios—, Sánchez informó que su agrupación ha solicitado reuniones urgentes con los organismos de observación electoral internacionales para intercambiar pareceres y exigir un respeto irrestricto al proceso. Respecto a la labor de la ONPE y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), evitó alinearse con los discursos que denuncian un «fraude» generalizado, pero advirtió que mantendrán un “ojo crítico y ojo vigilante” sobre ambas instituciones.
Defensa frente al racismo y el clasismo electoral
El núcleo del mensaje del candidato de Juntos por el Perú se centró en la defensa de sus bases en el interior del país. Sánchez arremetió contra los comentarios despectivos que han surgido en el debate público hacia los votantes de menores recursos económicos.
“Es avergonzante, es discriminador. El pueblo aymara, el amazónico profundo, el Perú profundo tiene derecho a que le respeten”, enfatizó con indignación.
Para el líder político, la condición socioeconómica de las regiones históricamente postergadas está siendo utilizada por ciertos sectores para menospreciar su decisión en las urnas. “El hecho de ser pobres, porque el régimen no nos da calidad de vida, no significa que deban despreciar al pueblo con adjetivos. Si no les gusta nuestra voluntad de apoyo popular del Perú profundo, pues tienen que aceptarlo, porque la democracia es así”, sentenció.
Respaldo a las movilizaciones pacíficas
Finalmente, al ser consultado sobre las crecientes protestas ciudadanas en diversos puntos del país, Sánchez validó las manifestaciones calificándolas como una «autoconvocatoria» legítima; “creo que eso es correcto”, sentenció.
“Es un derecho constitucional la defensa de una victoria popular y del voto”, aseguró, remarcando que la defensa de la democracia debe darse siempre bajo una «conducta pacífica y respetando el debido proceso». En ese sentido, hizo un llamado categórico a sus simpatizantes a movilizarse con firmeza, pero cuidando rigurosamente la seguridad y la vida de todos los ciudadanos.

«Apuntes de Cierre»: El doble juego de la resistencia
El pronunciamiento de Roberto Sánchez deja en claro la hoja de ruta de Juntos por el Perú para los días cruciales que se avecinan. Al validar las «autoconvocatorias» de la ciudadanía pero insistiendo de manera tajante en su carácter pacífico, el liderazgo del partido intenta caminar sobre el filo de la navaja: mantener viva la presión social en las calles como un mecanismo de defensa psicológica y política, pero sin cruzar la línea que deslegitime su discurso institucional.
En un escenario de extrema polarización, el verdadero desafío de la organización no estará solo en las mesas de votación defendiendo las actas del «Perú profundo», sino en su capacidad para contener el descontento popular y evitar que la legítima defensa del voto ciudadano termine desbordándose hacia una crisis de orden público que opaque la legitimidad de sus propios resultados.



